lunes, 14 de noviembre de 2016

La compasión como vivencia radical


Resultado de imagen para compasion



LINDA OLIVEIRA
Secretaria General de la Sección Australiana y Ex-vicepresidente internacional de la Sociedad Teosófica.
Conferencia dictada en la Convención Internacional, Adyar, diciembre de 2015


 No mucho tiempo atrás, en China, una buzo de apnea llamada Yang Yun intentó volver del fondo de una piscina ártica. En ese momento, notó que sus piernas estaban obstaculizadas y no podía moverse. Ella comentó, “Comencé a conmocionarme y hundirme aún más y pensé que eso era todo para mí, que estaba muerta, hasta que sentí una fuerza increíble debajo, que me llevaba hacia la superficie” ¿Qué había ocurrido? Una ballena beluga llamada Mila había visto lo que estaba ocurriendo y entró en acción guiando a Yun sana y salva hasta la superficie de la piscina. Esta conmovedora historia parece ser una adecuada introducción a nuestro tema.

¿Qué significa ser radical? Esa palabra está frecuentemente asociada con algo “contracultural”, algo que va en contra de la fibra de la sociedad en general. Por ejemplo, alguien puede vestirse de manera inusual o puede ser llamada “alternativa” por tener actitudes que son diferentes de las que tiene la mayoría. Tienden a ir en contra de la tradición o de las normas en general. También hay partidos políticos radicales, que propugnan cambios intensos. Ciertas actitudes radicales resultan en violencia extrema que vemos como actos terroristas en la actualidad. Pero, otra gente que parece radical puede de hecho ser muy virtuosa, es sólo que no se conforma con lo que generalmente se llama normal.

Sin embargo, hay dos interpretaciones sobre el término “radical” que tienen particular relevancia en esta exposición: (1) aquello que es radical en una parte inherente o particular de la naturaleza de algo o alguien, (2) el término se refiere a aquello que está dirigido a ser completamente curativo. En este sentido, el significado es utilizado comúnmente en relación a la medicina, por ejemplo, cirugía extrema o radical.

Dos preguntas importantes llegan ahora: (1) ¿qué es nuestra naturaleza esencial o radical como seres humanos? y (2) ¿existe una posibilidad de que la conciencia humana, en su sentido cotidiano, realmente requiera cirugía radical? Estas son preguntas que no pueden ser realizadas por un ingeniero, un matemático o  un especialista en tecnologías de la información. Están realizadas por estudiantes de Teosofía o de la Sabiduría Divina y por varios poetas, místicos y filósofos. En otras palabras, son la reserva de aquellos que están genuinamente interesados en las cuestiones más profundas de la vida y en qué significa ser humano en un sentido esencial. Volveremos sobre ambas preguntas luego, después de considerar tres puntos:

1.  La Unidad que nos une a todos
2.  La vida ordinaria o mediocre y,
3.   La vida radical

Profunda e inquebrantable Unidad

Comenzaremos con una premisa: que todos estamos interconectados permanentemente. Vivimos en un universo interconectado. Nada existe aislado, aunque a veces así parezca. Lo reconozcamos o no, nos guste o no en algún momento particular, estamos inextricablemente entrelazados con toda otra forma de vida en todos los campos de conciencia.

Una profunda e inquebrantable Unidad nos liga, esa conciencia noumenal que impregna y nutre a todos y a cada uno de nosotros. Lo notamos más conscientemente en ciertos momentos, tal vez como la sensación de unidad con una roca, una flor, un insecto, un animal, el océano u otra persona. Hay muchas instancias de este tipo.

Unidad significa sólo eso, básicamente, una singularidad. No se traslada a una ecuación matemática como que: universo = yo + todo lo demás. La ecuación en la tradición de la Vedanta es Âtman = Brahman. En otras palabras,  el aspecto más elevado o más sutil del ser humano está también misteriosamente enraizado en y, es sinónimo de, Brahman o el Espíritu universal.

Estamos considerando aquí la existencia de una Entidad, de la cual somos aspectos, profunda e inextricablemente conectados o relacionados con todos los otros aspectos.

Madame Blavatsky lo expresó de esta manera en La Doctrina Secreta:

La unidad radical de la última esencia de cada parte constitutiva de los componentes de la Naturaleza, desde la estrella hasta el átomo mineral … tanto aplicado a lo espiritual, intelectual o a los mundos físicos, esta unidad es la ley una esencial en la Ciencia Oculta (Hoskins, p. 13)

De hecho, esta es la base de la Filosofía Esotérica, la insistencia en que debajo de nuestro mundo de experiencia hay una “Realidad única que es la fuente y la causa de todo que fue, es y será” (ibid., p. 12).

Tenemos un sentido de esta Realidad única profundamente dentro de nosotros. La necesidad de experimentarla surge de diferentes formas, como el anhelo humano por la sensación de conexión. Por ejemplo, hay un sentido de conexión que experimentamos cuando somos parte de una familia. En el mejor de los casos, la familia provee una sensación de bienestar, aliento y apoyo, así como una base de valores espirituales que ayudan a una persona decente, inteligente y realizada a emerger en la adultez. Hay también un sentido de conexión con nuestra cultura y nuestra nación. Dada la difícil situación de tantos refugiados en la actualidad, somos realmente afortunados si experimentamos este tipo de conexión.

Vida ordinaria o mediocre

Sin embargo, un sentido de Unidad parece ser virtualmente invisible en la vida de muchos. Esto resulta del tipo de conexiones que elegimos hacer. El microbiólogo Charles Birch escribió acerca de las relaciones. Para él, relacionarse es simplemente hacer conexiones, de las que describe dos tipos esenciales:

1.   Cuando los vagones del tren están conectados, la única diferencia que hace la conexión es que un vagón tira del otro. Esta es una relación de tipo mecánica, tal vez una relación de conveniencia, cuando un vagón determina exactamente dónde se mueve el otro. Por lo tanto el vagón que es tirado es impotente.
2.   Él describe el segundo tipo de conexión utilizando solo una palabra y una palabra solamente: compasión. Esta es una relación interna, que contrasta fuertemente con la forma externa en la que dos vagones de tren se relacionan entre sí. La compasión por lo tanto constituye un orden muy diferente de relación. (Birch, p. 11)

Birch continúa: “Cuando fracasamos en la realización de conexiones que son importantes para nuestras vidas y la vida del mundo, quedamos a la deriva como pequeñas balsas en el océano.” Podemos pensar en este estado de quedar a la deriva como vivir de manera ordinaria, una vida que tiene una mediocridad inherente ¿Por qué ocurre esto? Porque si estamos siendo tirados como un vagón de tren, siguiendo la corriente de la sociedad global sin cuestionamientos, entonces estamos verdaderamente a la deriva, sin rumbo, sin pensar por nosotros mismos. Podemos ser altamente egocéntricos, sin estar acostumbrados a observar por qué pensamos, sentimos y actuamos de cierta forma. La mayor parte del tiempo esto resulta en una acción superficial, como si nosotros estuviéramos separados del resto de la vida. En síntesis, estamos en un estado de alienación de nuestras raíces espirituales. Un sentido de conexión más profundo simplemente no existe.

Charles Birch hizo un comentario relevante a esta discusión cuando mencionó que “lo peor que podemos hacerle a un semejante  es tratarlo solo como un medio y no como un fin en sí mismo.” (Birch, p. 75) Lamentablemente, muchas personas utilizan a otras por motivos ulteriores con el objeto de ganar riqueza, prestigio de todo tipo, influencia política, éxito en su carrera, etc. La gente que tiene éxito material puede estar viviendo vidas muy ordinarias en realidad, a pesar de los indicadores externos de éxito. Esto carece de éxito en un sentido más profundo, es triste mediocridad.

El sufrimiento humano surge diariamente en las noticias, medios sociales e impresos. La violencia hacia las mujeres está en todas partes. Los refugiados han ingresado masivamente en Europa recientemente. Asesinatos masivos ocurren todos los días. Algo está terriblemente mal. En estos casos, las conexiones forjadas en relaciones son mecánicas e insensibles, a mundos de distancia de la conexión interior que es la compasión.

Vida radical

Es por lo tanto necesario considerar seriamente una forma de vivir totalmente diferente. Lejos de tratar a los seres humanos como medios para nuestros propios fines, se trata de la gran virtud de valorar a los otros por ellos mismos. La comprensión de que toda forma de vida tiene un valor intrínseco  ayuda a generar tolerancia, aceptación, respeto y eventualmente un sentido de reverencia. Para nosotros cada uno tiene un valor intrínseco. Esto no tiene nada que ver con lo que ganamos, con nuestra apariencia, con el éxito en nuestra carrera, nuestra religión, por el lugar en que nacimos o nuestro estatus en la sociedad. La profundidad de esta realización es la Fraternidad Universal.

La vida compasiva como forma de establecer relaciones internas

Charles Birch va más allá: “si tenemos éxito en realizar conexiones apropiadas encontramos satisfacción en la vida.” (Birch, p. 11). En la introducción a Recuperando Compasión para la Humanidad y la Naturaleza, escribió: ”Una proposición de este libro es que el encuentro más importante es experimentar … la unificación. Esto es lo opuesto a estar a la deriva y separado del resto de la existencia.” El encuentro último, la experiencia de unificación, es radical ¿Por qué? Porque es un encuentro con nuestra naturaleza esencial.

Recuerdo, también, la descripción de compasión como relación interna, en contraste con la externa, de tipo mecánico entre dos vagones de tren. Vivir compasivamente exige una profunda sensibilidad hacia los otros y un sentido de reverencia hacia la vida. Este no es un desafío pequeño. Probablemente la mayoría de nosotros puede pensar en al menos una relación sobre alguien que es difícil, si no imposible, sentir lo Sagrado.

La compasión en la tradición Buddhista

Considerando la tradición Buddhista, su realidad se ha descrito como profundamente ecológica. Todo, incluyendo los humanos, existe por su participación en otras cosas. Contemplar esta red de interdependencia debería llenarnos de gratitud por la oportunidad de esta vida.

El tema de la compasión ha sido fuertemente enfatizado en las tradiciones Buddhista y Jaina. Caracteriza a las Escuelas Theravâda y Mahâyâna del Buddhismo. En el primer caso, es uno de los cuatro estados sublimes o brahmavihâra-s (moradas divinas). Ellas consisten en compasión (karunâ), amabilidad (mettâ), alegría (mudita) y ecuanimidad (upekkha). Cuando uno desarrolla estos cuatro estados, los consejos de Buddha irradian en todas direcciones. He aquí una descripción del radiante karunâ, o compasión, en las cuatro direcciones, que aparece en el Kâlâma Sutta:

El discípulo de los Nobles, Kalamas, … vive, habiendo impregnado con el pensamiento de la compasión, un cuarto; como el segundo; como el tercero; como el cuarto y así, a lo largo, a lo ancho y hacia adelante; él mora, habiendo impregnado a causa de la existencia en él a todos los seres vivientes, en todas partes, el mundo entero, con el gran, exaltado e infinito pensamiento de compasión que está libre de odio o malicia. (Kalama Sutta, p. 7)

La implicancia aquí es que ciertos estados de la mente son enormemente beneficiosos para el mundo. La potencia de los pensamientos compasivos puede ser utilizada hacia el exterior. Su trayectoria es ágil. Puede que nunca conozcamos sus efectos precisos, pero cada acción (tanto en las esferas del pensamiento, las emociones o física) tiene un resultado definido. La acción compasiva no está confinada simplemente al altruismo en la esfera física, sino que tiene una manifestación distinta en el mundo mental.

En el Buddhismo Mahâyâna, karunâ es también una de las dos cualidades que se deben cultivar en el Sendero del Boshisattva, junto con la Sabiduría de la iluminación (prajña). Shantideva fue un maestro Buddhista de la Universidad de Nalanda en India. Compuso Una Guía para el Modo de Vida del Bodhisattva en el siglo dieciocho. El ideal del Bodhisattva en la tradición del budismo Mahayana es bien conocido. Consideremos unos pocos versos de este trabajo. Primero, sobre la mente despierta:

En síntesis, la Mente Despierta
Debería ser comprendida como que es de dos tipos;
La mente que aspira al despertar
Y la mente que se arriesga a hacerlo.

Una distinción definida se hace aquí entre la aspiración al despertar de la Mente y  el arriesgarse audazmente a despertarla. (I:15)

Un poco después, el texto menciona que aún el pensamiento de aliviar a las criaturas vivientes, aún de un dolor de cabeza, es una intención benéfica, provista de infinita bondad:

Esta intención de beneficiar a todos los seres,
Que no surge en otros aún ni por su propio bien,
Es una joya extraordinaria de la mente,
Y su nacimiento es una maravilla sin precedentes. (I:25)

Aquí, el motivo de beneficiar a otros es un precioso tesoro, importa mucho. Un poco más adelante leemos:

… con gusto me regocijo
En el océano de la virtud por desarrollar una Mente Despierta
Que desea que todos los seres sean felices,
Así como en las acciones que les aportan beneficio. (III:4)

La Mente Despierta es descrita como la “suprema ambrosía” que supera la soberanía de la muerte y el “tesoro inagotable” que elimina toda la pobreza del mundo ¿A qué soberanía de la muerte se refiere? Tal vez al estado de mente ordinaria o mediocre, que está aún por despertar. Y la pobreza del mundo puede denotar pobreza de mente. En contraste, el Despertar de la Mente genera una cualidad diferente de conciencia y un espíritu de ilimitada generosidad ¿Cómo, entonces, practica uno la compasión en el mundo? La compasión existe en su estado puro cuando una respuesta particular al sufrimiento es ágil y natural, sin pensamientos de beneficio personal.

Shantideva

Nos dedicaremos ahora a Santideva, quien dio algunos consejos perennes sobre la práctica de la compasión. El consejo es muy simple, aunque no necesariamente fácil. Consideren estos pensamientos:

Mantenerse Alerta
Si yo estoy presente
cuando una conversación insensible está teniendo lugar
O si veo algún tipo de show espectacular,
Debo abandonar el apego hacia ello. (V:45)

Alguien que vive una vida ordinaria se sumará de buena gana a una conversación que incluye chismes maliciosos. Pero el consejo dado aquí es despegarse de algo así. La Mente Despierta ve la sabiduría en ello ¿Qué sucede con el lenguaje colérico? Shantideva dice:

Cuando hay apego en mi mente
Y siempre que haya deseo de estar enojado,
No debería hacer nada, ni decir nada,
Sino permanecer como una pieza de madera. (V:48)

Puesto con simpleza: hay momentos en los que cuanto menos se dice, es mejor. Luego hay consideraciones hacia los otros:

Debería desistir de ser desconsiderado y ruidoso
De moverme alrededor de las sillas y eso,
Así como de abrir puertas con violencia:
Debería siempre deleitarme en la humildad. (V:72)


La compasión en el Jainismo

  Al considerar la tradición Jaina ahora, su característica clave es ahimsa, que deriva del respeto por todo cuanto tiene vida. Se dice que algunos practicantes de la tradición Jaina barren el suelo a medida que avanzan, o caminan con un velo debido al temor a inhalar algún organismo viviente. Podrían considerar esto como extremo, pero está originado en una visión compasiva de otras formas de vida y el deseo de preservarlas. En esta tradición hay nueve formas de obtener punya, o mérito. Ellas incluyen dar alimento a los necesitados, agua a los sedientos, ropa a los pobres, refugio a los monjes, etc. Por otro lado, infligir sufrimiento es considerado un grave pecado.

La virtud en el Jainismo consiste en las cinco conductas de aquel que tiene conocimiento y fe: (1) inocencia, o ahimsa, que se refiere no solo a la abstención negativa sino a la generosidad positiva hacia toda creación; (2) caridad y veracidad; (3) conducta honorable como no robar; (4) castidad en pensamiento, palabra y acto; (5) renuncia a los intereses mundanos. A través de cada uno de estos cinco puntos de conducta corre el hilo de oro de la compasión. Sentir y pensar generosamente hacia otros de forma sostenida, basada en una vida asentada en ahimsa, es extremadamente raro.

H.P. Blavatsky

El último regalo literario de HPB al mundo antes de su fallecimiento fue La Voz del Silencio. Es un conmovedor recordatorio en forma poética del ideal del Boddhisattva, que incluye las cualidades gemelas de Sabiduría y Compasión. Cada una es necesaria para que la otra florezca completamente. Recuerden que Shantideva habló de aspiración a despertar la mente, comparado con aventurarse realmente a despertarla. Hay un contraste similar en La Voz del Silencio, que dice:

Haz que tu alma preste oído a todo grito de dolor, de igual modo que descubre su corazón el loto para absorber los rayos del sol matutino.
No permitas que el sol ardiente seque una sola lágrima de dolor antes que tú la hayas enjugado en el ojo del que sufre. (I: 59-60)

Existe escuchar y existe hacer. Si verdaderamente escuchamos el dolor del mundo, entonces el resultado natural será la acción compasiva.

J. Krishnamurti

El filósofo J. Krishnamurti mencionó que hasta que cada uno de nosotros tenga un profundo sentido de compasión, nos volveremos “más y más brutales, inhumanos hacia los demás”. Tendremos “mentes mecánicas similares a las computadoras … y nos perderemos la extraordinaria profundidad y belleza, todo el significado de la vida.” Esto tiene similitudes con la distinción hecha por Charles Birch, mencionada anteriormente, que contrasta con conexiones que son externas y mecánicas (como las conexiones de los vagones de un tren), con conexiones internas o compasivas.

Conclusión

Comenzamos con dos preguntas: (1) ¿Qué es nuestra naturaleza radical (o esencial) como seres humanos? Algunos la describen como Atman, otros pueden pensar que es Compasión fundida con Sabiduría. Faltan las palabras para describir aquello que es esencialmente una  experiencia profunda y  honda.

(2) ¿Hay un sentido en el cual la conciencia humana, en su sentido cotidiano, requiera verdaderamente cirugía radical? El mundo de los humanos está teñido con demasiada frecuencia de mediocridad. Si, se requiere cirugía radical. Pero hay una trampa: nosotros debemos realizar la operación.

Lo que ha sido mencionado aquí no es nuevo, es simplemente una visión ligeramente renovada de la condición humana a través de diferentes lentes.

Krishnamurti describió la compasión como una acción del presente, es “el verbo y no es ni la palabra, ni el nombre, ni el sustantivo”. Es una diferencia importante. Un sustantivo es simplemente un nombre. La Compasión puede ser tratada como un sustantivo pero, para ser completa, debe ser una acción en este momento. Es un estado de conciencia que, de acuerdo a Krishnaji, solo se produce “cuando el pensamiento desaparece de raíz”. Si esto es cierto, entonces el pensamiento no produce compasión, sino que el estado compasivo despierta debido a un elevado estado de conciencia.

Está claro que necesitamos “lograr” la compasión, más que solo hablar de ella, en otras palabras, actuar de acuerdo a nuestra naturaleza más profunda. Este sentimiento general se ha presentado de maneras ligeramente distintas a través de la historia de la tradición de la Sabiduría Antigua y sus varias expresiones. La necesidad de vivir la compasión, de lograr la compasión y, no solo hablar de ella es urgente. Utilizando la palabra como un verbo, debemos aprender a “compasionarnos”.

Cuando a la mediocridad se la ve como lo que es, hay una nueva posibilidad de refinamiento y excelencia en el arte de ser un humano. Este es un arte que necesita ser practicado constantemente. Tiene el potencial de elevar la calidad de vida a todo nuestro alrededor y transformar nuestras relaciones, de ser útiles a ser relaciones que están iluminadas por respuestas verdaderamente compasivas en todos los ámbitos de la vida, la familia, el lugar de trabajo, la comunidad, la nación, el medio ambiente, etc. ¿No es esto algo excelente a buscar, en lugar de ser lanzado a la deriva como una balsa en el océano? Si. De hecho ¿no es esto la responsabilidad colectiva inherente de la humanidad, nuestro dharma colectivo?

Como mencionó Charles Birch, “responder al Espíritu del universo, el cual es Dios, es dejar la seguridad de las acciones habituales, acostumbradas y socialmente aprobadas y vivir en términos de un futuro radicalmente nuevo y abierto.” (p. 234). Los humanos necesitamos ser radicalizados en el más alto sentido del término, no en el sentido corriente de hoy. Un radicalismo de este tipo implica vivir y respirar Unidad ¿Estamos listos para el desafío?

Referencias:

Australian Concise Oxford Dictionary, Oxford University Press, Melbourne, 2004.
Batchelor, Stephen, A Guide to the Bodhisattva’s Way of Life, Library of Tibetan Works and
Archives, Dharamsala, 1992.
Birch, Charles, Regaining Compassion for Humanity and Nature, New South Wales University
Press, 1993.
Blavatsky, H. P. (trans. and annot.), The Voice of the Silence, Adyar Centenary Edition, The
Theosophical Publishing House, Madras, 1968.
Hoskins, Ianthe (arr.), Foundations of Esoteric Philosophy, The Theosophical Publishing House,
London, 1990.
Murphet, Howard, When Daylight Comes, The Theosophical Publishing House, Wheaton, 1975.
Radhakrishnan, S., Indian Philosophy, vol. 1, Oxford University Press, New Delhi, 1994.
, - Kalama Sutta online,
translated by Ven. Soma Thera.
, accessed 7 December 2015.
html>, beluga whale story, accessed 9 December 2015.
.

lunes, 17 de octubre de 2016

TEOSOFIA COMO UN PODER VIVIENTE

Resultado de imagen de sociedad teosofica

Boris de Zirkoff

Debería recordarse constantemente cuando debatimos ideas y sucesos relacionados al Movimiento Teosófico, que la Teosofía es fundamental y esencialmente, una forma de vida. No es solamente un sistema de enseñanzas técnicas o un conjunto de doctrinas dedicadas a la gratificación de mentes insaciables que se deleitan en llenar las cámaras espiritualmente estériles de su intelecto con términos altisonantes.

 Nunca puede estar demás repetir que la Teosofía es por sobre todo una doctrina ética, un patrón de comportamiento ético, y una manera de conducta ética. Estas éticas están basadas en enseñanzas sublimes incluyendo los hechos de la estructura y funcionamiento de la Naturaleza. Pero solo estas enseñanzas, no relacionadas con la forma de vida, y consideradas como un mero sistema intelectual de pensamiento, no son solamente estériles, sino positivamente maliciosas y productoras de un sutil estigma de egoísmo y estancamiento moral.

En eso se halla el peligro de un enfoque intelectual a las enseñanzas de la Sabiduría Antigua. Este peligro puede evitarse solamente por medio de un sincero y constante esfuerzo por parte del estudiante por poner en práctica las reglas que ha aprendido intelectualmente y para aplicar en la vida diaria esos pensamientos básicos que ha entendido que son los cimientos de la vida espiritual.
De esta manera evitará el peligro de separar su mente y corazón de la mente y corazón colectivos de la humanidad, o de la comunidad de la que es una parte integral. Hay estudiantes que han alcanzado una muy profunda comprensión del aspecto puramente intelectual de las enseñanzas teosóficas, pero que permanecen, sin embargo, como miembros éticamente estériles de su comunidad.  Ellos se mantienen apartados en su actitud hacia la vida, y no guardan una relación vital con los dolores y problemas humanos que los rodean. Ellos viven en torres de marfil creadas por ellos mismos, indiferentes de lo que está sucediendo a su alrededor, generalmente inadvertidos por los demás, y es probable, que mayormente inalterados.

Hay otros que pueden o no, haber alcanzado un completo dominio de los intrincados detalles intelectuales de la Sabiduría Antigua, pero cuyas mentes y corazones están armonizados con el extendido sufrimiento de hombres y mujeres, en su ciega búsqueda por la liberación. Ellos mantienen su contacto con la humanidad, comparten el dolor y alegría colectivas que son parte de la red de la vida y llevan consigo su creciente comprensión de las verdades de la Naturaleza en medio de los apiñados millones, donde la necesidad de Luz es la más grande.

Es esencial para el estudiante de la sabiduría antigua mantener todo el tiempo su lazo con la humanidad, vivo y fuerte. Es su único medio de comprender finalmente la causa de la miseria y dolor humanos, como también del placer y alegría humanas – y esto no es absorberse en ellos, sino armonizar su corazón y mente con su velocidad vibratoria y reunir intuitiva, intelectual y psíquicamente, un conocimiento de los estados de consciencia que ofrecen estas diversas condiciones para el crecimiento del alma.
Es de gran importancia que el estudiante de Teosofía llegue a ser una parte constructiva de la comunidad en la cual vive, un centro de luz y conocimiento, emanando la calidez del alma y la fuerza del carácter, para que los otros observen y compartan. El debería ser – de una manera moderada – una fuente de información considerando las leyes de la vida y de un nuevo valor y esperanza para esos que están en problemas; y debería a su debido tiempo llegar a ser reconocido como un manantial de ideas y planes que, si se escuchan y realizan, mejorarían el clima ético de la comunidad y elevarían su nivel moral e intelectual sobre el promedio. Tales cosas han tenido lugar más de una vez, y pueden repetirse en miles de otros ejemplos, si sólo la mayoría de los estudiantes ‘descendieran’ de su elevada torre de mero pensamiento intelectual, y forjaran los vínculos necesarios de la compasión e interés humanos que son tan esenciales para este propósito.

Algunas personas suponen, que nuestros esfuerzos individuales pueden ser  en el mejor de los casos, muy pequeños y su influencia insignificante. Este es el tipo de pensamiento superficial que no tiene en consideración algunos de los principales factores contenidos en esta ecuación. Debería recordarse claramente, que el pensamiento espiritual es mucho más poderoso que la mera mención y la última es más poderosa que la sola ilusión. El alcance del pensamiento espiritual creativo aún no ha sido determinado, y la manera en que produce sus efectos es mayormente desconocida, excepto para los ocultistas instruidos y avanzados que tratan con estos asuntos experimentalmente.
Cada pensamiento dirigido hacia la verdadera espiritualidad – que es invariablemente uno con el desapego, impersonalidad y simpatía por los demás – tiene un alcance, potencia, impulso e intensidad enormes, comparado con el mero pensamiento intelectual o quizás el mero ‘deseo’ mental y emocional. Cae como un rayo sobre las mentes y corazones responsivos y contiene dentro de sí mismo poderes alquímicos de perpetuación de sí mismo y de recreación desconocidos en algunos de los planos inferiores de la acción humana. Está también asociado con el resto de las entidades espirituales que trabajan continuamente en el mundo.

El resultado es que un definido esfuerzo espiritual por parte de un estudiante, en una dirección dada, puede muy bien dar origen a una reacción en cadena de efectos, la extensión de la cual parecería ser totalmente inexplicable sobre bases puramente mecánicas. El pensamiento espiritual tiene sus propias repercusiones en otros planos. Las leyes de la ‘resonancia del pensamiento’ y de ‘pensamientos armónicos y matices’ son prácticamente desconocidas para la ciencia moderna, y constituyen un tipo superior de ciencia que es conocida en su plenitud, pero por altos iniciados, aunque cada uno de nosotros puede aprender al menos su ABC.

La realización de las verdaderas reformas sociales dirigidas al mejoramiento de las condiciones bajo las cuales la mayoría de la humanidad vive en el presente, no es un asunto de dinero, poder político, fama personal, o influencia mundana. Es fundamentalmente un asunto de pensamiento espiritual creativo, en su mayoría, por parte de unos pocos. Un pensamiento nace en el tiempo correcto cíclicamente, y dirigido al primer canal abierto que puede presentarse, puede impregnar a un gran número de mentes y corazones humanos, cada uno de los que llegan a ser un centro de fuerza espiritual saliente dirigido hacia el mismo objetivo. El resultado acumulativo de esta reacción en cadena ha producido a veces algunos resultados muy sorprendentes, responsables de algunos de los más importantes sucesos en la reforma social y el desarrollo del pensamiento científico moderno. Entre estos resultados podrían mencionarse tales movimientos y sucesos ampliamente separados como el Renacimiento Literario Céltico, la Independencia Nacional de India, la Abolición de la Esclavitud en los EEUU, el descubrimiento del electrón, el uso terapéutico de la música, la abolición de una cantidad de acuerdos restrictivos basados en la discriminación racial y una cantidad de otros cambios notables que han tenido lugar en tiempos recientes en la etapa de la historia humana, tanto en el Oriente como en el Occidente.

Para que no se malentienda, debería declararse aquí inequívocamente que el Movimiento Teosófico es estricta y tradicionalmente no político y no sectario, sin poner atención y sin comprometerse en las controversias políticas del presente, las que están aquí hoy día y se van mañana, para ser probablemente reemplazadas por otras controversias y argumentos. Pero mientras es no político como un Movimiento, no solamente reconoce el derecho de cada estudiante de Teosofía a tomar parte, si gusta, en todo lo que pueda ser constructivo y útil en la estructura política de su respectiva tierra, sino que en realidad lo estimula a compartir, como un individuo, como un ciudadano o sujeto y como un profesado humanitario, en el proceso de reformas sociales justas, iluminadas y progresistas, cuya aspiración es, como expresado por uno de los Maestros, ‘el mejoramiento de la condición de los pobres’. Y no solamente es estimulado a participar en este proceso, sino que se espera que tome la iniciativa individual para originar nuevos movimientos y se mueva inspirado en la erradicación de la corrupción y el mal, en la estructura social del presente, por medio de medidas sociales y reformas humanitarias, libres de los partidos políticos y dedicadas al bienestar de toda la humanidad, sin consideración de raza, credo, color afiliaciones políticas o conocimientos religiosos.

La universalidad es la nota clave de un verdadero teósofo. Dondequiera que el sectarismo e intolerancia muestren sus repugnantes rostros, la Teosofía puede existir solamente en el nombre. Cuando se manifiesta en la universalidad de opiniones y la más elevada incorporación de la Ética, se convierte en un poder viviente en los corazones de los hombres.


 A comienzos de 1981, se publicó el duodécimo volumen de la serie de los Collected Writings y los siguientes dos volúmenes estaban en la imprenta. Radha Burnier, Presidenta de la Sociedad Teosófica con base en Adyar escribió al ‘Querido Hermano Boris’ el 23 de febrero:
‘Los miembros del Consejo General y yo, lo consideramos unánimemente a usted como la persona más idónea para recibir la Medalla Subba Row ahora. El trabajo que usted ha hecho al preparar los Collected Writings de nuestra gran Fundadora, H.P.Blavatsky, es monumental. Toda indicación del aprecio sentido respecto a la labor de su vida, parece ser inadecuada. Sin embargo, en agradecido reconocimiento de sus incansables esfuerzos durante algunas décadas, por poner a disposición del mundo la riqueza del conocimiento contenido en los escritos de HPB, tengo el honor de solicitar a la Srta. Joy Mills que le presente a usted, a nombre de la Sociedad la medalla Subba Row’.
Radha Burnier apreció realmente la extensión y profundidad de la erudición que dedicó al proyecto de los Collected Writings, puesto que durante los 1950 ella había respondido con paciencia y precisión a los cientos de preguntas que el Sr. De Zirkoff envió a la Biblioteca de Adyar y Centro de Investigación respecto a términos en sánscrito y tamil. Muchos otros amigos y colaboradores escribieron acerca de Boris de Zirkoff cuando, después de una larga enfermedad, murió el 4 de marzo de 1981. Una edición final de Theosophia, la Edición de Tributo, estaba llena de cartas alabando la dedicación de su amigo, erudición y espíritu servicial, su ingenio, humor y estilo de vida sencillo, modesto. Joy Mills citó una carta que Boris le había escrito:
‘La única cosa por la que vivo y trabajo es por la perpetuación y difusión de la Teosofía legítima ya sea a través de las palabras de HPB o de esos que han permanecido fieles a su mensaje y a las instrucciones de Aquellos que se hallan detrás de ella’.



viernes, 14 de octubre de 2016

SOBRE EL TEMOR


Resultado de imagen de temor

Tim Boyd

Uno de los conceptos centrales de la tradición de la Sabiduría Eterna se refiere a la naturaleza multidimensional del universo y de nosotros mismos como individuos – el hecho es que nosotros funcionamos en muchos niveles simultáneamente. La extensión de la consciencia dentro de nosotros y nuestros alrededores es ilimitada -todas las cosas desde los aspectos aparentemente inconscientes de nuestro ser hasta la más elevada consciencia divina están continuamente presentes en un momento dado y forman el núcleo de nuestro ser. Cuando examinamos este concepto más profundamente nos hacemos conscientes de que la dimensión más poderosa de nuestro ser es la parte a la cual parecemos tener el menor acceso de momento a momento. El aspecto superior de nuestra naturaleza es el más oculto. Hay términos y nombres que usamos para describirlo – Yo Superior, el alma, la Chispa Divina, el Ego, la individualidad, Atma.Buddhi-Manas. Algunas de las cualidades que parecen manifestarse cuando este aspecto superior de nuestro ser tiene un mayor predominio en nuestras vidas son la paz, amor, compasión y sabiduría.

 El poeta Lord Alfred Tennyson describe bellamente la cercanía y eterna presencia de este yo superior de esta manera:
‘Háblale a Él, porque El escucha
Y Espíritu con Espíritu pueden encontrarse –
 Él está más próximo que tu respiración
 Y más cerca que tus manos y tus pies’.

Cuando el tiempo continúa, nos hacemos conscientes de que esto no es algo que alguno ha creado como una ficción. Tenemos vislumbres de él, nuestras propias experiencias de esta naturaleza más profunda. Cuando esta consciencia se mueve más allá de ser un mero concepto hasta el nivel de la experiencia actual, nos enfrentamos con un problema. Mirando el mundo poblado por billones de personas como nosotros, en cada uno de quienes habita esa misma Chispa Divina, encontramos que hay un abismo entre la naturaleza superior y nuestra conducta normal. Nosotros vemos guerras, hambre, desequilibrio económico, la totalidad de la gama de problemas centrados en el yo, creados por los humanos. Al igual encontramos tales contradicciones en nuestras vidas individuales.

Así, tenemos que preguntar si en realidad este Superior es el núcleo y base de cada ser, y el que explica nuestro propio comportamiento cuando interactuamos con otros y con el mundo que nos rodea. Es una pregunta importante.  Una de las cosas que H.P.Blavatsky escribió dice para este punto: ‘En cualquier plano que nuestra consciencia pueda estar actuando, tanto nosotros como las cosas que pertenecen a ese plano son, por ahora, las únicas realidades’. Por ejemplo, un pez en el agua está rodeado por las criaturas del mar, vive en un mundo acuoso, y no comprende ni interactúa con las aves que vuelan en el aire o las personas que caminan sobre la tierra.

Se ha dado el mismo ejemplo para nuestra consciencia como individuos. Un ladrón, cuya consciencia y atención está centrada en robar, puede mirar a un hombre santo y todo lo que puede ver es su billetera o la bolsa en su hombro, y verla como una oportunidad de robar. Para un mentiroso, el mundo es deshonesto. Para un santo, cada ser, ya sea una persona santa, un criminal, un mendigo, un sacerdote o un empresario, cada ser y cada cosa son sagradas, a causa del plano de consciencia sobre el que ella funciona.
Un gran pensador griego, Sófocles, dijo algo en una ocasión que habla del mismo concepto: ‘Para quien tiene miedo, todas las cosas murmuran’; todas las cosas se mueven y todas las cosas son una fuente de temor. Podemos imaginar una persona asustada caminando por una calle tarde en la noche, cada sonido aparece en su mente como un aviso de un peligro inminente. La emoción común del temor es compartida por todos. Esto es algo que influencia la vida y el comportamiento de todos en algún punto. Para muchos, el temor puede ser como una ‘sombra que nunca se aparta’.

Algunos dicen que hay sólo cuatro emociones – tristeza, felicidad, ira y temor – y que todas las otras cosas son solo una mezcla de estas básicas cuatro. El temor es una de las emociones centrales que tienen una forma de surgir y aparecer en nuestra consciencia esas veces cuando nos sentimos amenazados y en peligro. Dependiendo de la persona, la lista de cosas que pueden causar tales temores, es larga. Hay algunas para quienes las arañas causarían que salieran de la habitación chillando y llorando. Las culebras, ratones, truenos, y así sucesivamente, son ejemplos comunes, pero nosotros también tenemos la misma respuesta emocional a otras cosas. Muchos tienen un enorme temor a pararse frente a otros y hablar acerca de lo que ellos piensan o creen. El temor al rechazo por parte de otros es un poderoso temor. Muchos otros temen a la muerte.

Nosotros sentimos estos temores en el momento presente, aunque somos mentalmente capaces de proyectarlos al futuro, de modo que las personas pueden estar en un estado de constante temor acerca de las cosas que no han sucedido y nunca sucederán. A menudo sucumbimos a esta condición. El problema es, como muchos estados emocionales, que no es algo aislado de solamente un plano de nuestra consciencia. La emoción fuerte tiene una cualidad penetrante que alcanza a nuestros cuerpos físicos y a nuestras mentes también. Solo desde un punto de vista fisiológico, al momento en que aparece el temor comienzan a suceder cosas dentro del cuerpo. El término que se usa para la respuesta es ‘lucha o huida’. Nuestros cuerpos se preparan para una u otra frente a una amenaza real o imaginaria. Con el surgimiento del temor, se liberan las hormonas en el cuerpo; la gente comienza a sudar, sus corazones se desbocan, se tensan los músculos, aumenta el azúcar en la sangre – todo en preparación para la pelea o escape imaginario.

En nuestra literatura teosófica tenemos descripciones clarividentes de las formas de pensamientos que se generan desde una mente temerosa. Cuando se describen o representan, siempre predomina un tono gris en estas formas de pensamiento. Los colores vívidos asociados con el amor o alguna emoción decisiva, están ausentes. Los clarividentes también describen el aura de la persona asustada como ‘endurecida’ con un tinte gris impidiendo la entrada o salida de las energías superiores. El estado del ser atemorizado tiene una tendencia natural a encerrarlo a uno en la experiencia del aislamiento. El temor puede también contaminar a otros. Tiene una cualidad contagiosa.

En Las Cartas de los Mahatmas repetidamente encontramos advertencias o consejos tales como ‘temor no’ o ‘nunca temor’. En las traducciones de las escrituras de alrededor del mundo hay numerosos ejemplos donde esta misma palabra ‘temor’, se usa para describir un orden superior del ser. No se usa para describir nuestra reacción personal a las serpientes, etc., sino una dimensión completamente superior de la comprensión. En la Biblia hay una declaración que requiere pensar en ella: ‘El temor a Dios es el comienzo de la sabiduría’. Es una curiosa declaración porque está hablando acerca de algo totalmente diferente que nuestro normal sentimiento de temor que sentimos cuando estamos amenazados.

Similarmente, en uno de los capítulos del Bhagavadgita Arjuna pide a Krishna que revele su forma universal. Hasta este punto, Arjuna había estado encontrando a Krisna en el cuerpo físico como su auriga y consejero, pero en ese momento supo que Krishna era no menos que la encarnación de lo Divino y le pidió ese favor de que se le permitiera ver a Krishna en su verdadera forma. Krishna respondió diciendo que ninguna otra persona había visto nunca esta forma, pero el karma de Arjuna era tal que se le permitiría verlo. Lo que Arjuna vio causó que su cabello se erizara. Primero vio el cuerpo de Krishna con bocas por todas partes, y desde cada dirección todas las criaturas vivas desaparecían en su boca siendo devoradas. Tenía ojos en todas direcciones y era tan brillante que quemaba los universos. El efecto de esta visión en Arjuna fue tan profundo que estaba lleno de ‘temor’. La visión fue demasiado que soportar para él, tanto que solicitó a Krishna que regresara a su forma anterior porque la verdadera lo abrumaba.

La palabra usada en el Bhagavadgita para describir el estado de reverente temor, de admiración, de asombro sentido por Arjuna fue la palabra ‘temor’. Este tipo de temor resulta de un reconocimiento que apunta a nuestra completa insignificancia como individuos, que existimos dentro de algo tan grande y omniabarcante. Es quizás algo tremendo  contemplar que la realidad de nuestro propio potencial presente es ilimitado. Este es un temor superior, no temor en el sentido común y corriente, sino una cualidad que tiene grandes potenciales para nuestra exploración.

Así ¿qué hacemos? Hay una expresión que dice que: ‘La enfermedad que está oculta no puede ser sanada’. Primeramente, darnos cuenta de que hay una condición, es el comienzo de su sanación. El conocimiento de este proceso y de cómo funciona en nosotros es un comienzo – su mención y reconocimiento es un comienzo. Cuando un paciente va a un doctor, lo primero que hace el último es examinar, diagnosticar, y mencionar la condición. Entonces podría prescribir remedios, pero cualquier buen doctor también aconsejaría cambios en la dieta del paciente. En otro nivel, podría sugerir ejercicios y en otro nivel sugeriría que el paciente necesita leer algunas cosas que elevarían sus pensamientos, u ocuparlo en orar o en meditar.

Un enfoque similar por estratos podría adoptarse al tratar el temor, probablemente el mejor enfoque sería uno que se dirigiera a la causa. Una de las maneras en que nuestra condición y nuestro estado normal de la mente ha sido descrita es que funcionamos de entre ‘la herejía de la separatividad’. Esto se refiere a la falsa idea de que en alguna forma estamos separados, no sólo uno de otro, sino de la fuente Divina que habita en cada uno y en cada cosa. ¿Qué es   eso que dirige el modo de pensar que parecemos seguir?

Durante la vida de HPB ella habló mucho acerca de la meditación, pero dijo poco en términos de cómo meditar. En 1888, tres años antes que muriera, ella dictó un ‘Diagrama de Meditación’ a uno de sus estudiantes en Inglaterra. Es profundo y tiene amplia aplicación, pero particularmente para la mente que se siente apartada y separada en estados de temor.
Su foco está en la Unidad. De hecho, comienza diciendo: ‘Conciba primero la UNIDAD por la expansión en el espacio y la infinidad en el Tiempo’. Lo primero que ella aconseja es hacer el intento de concebir la Unidad. Por supuesto, es imposible, la Unidad no puede ser un concepto, no puede ser captado por la mente, pero ella nos insta a comenzar con ese intento.

Luego, presenta formas muy específicas de dirigir nuestra atención en la meditación. Nosotros primero deberíamos dirigir nuestra atención hacia ciertas ‘Privaciones’, es decir, una ‘constante negativa a pensar en la realidad de cinco cosas: (1) separaciones y encuentros – la clase de cosas que suceden todo el tiempo, (2) la diferencia entre amigos y enemigos – aquellos que son estimados y los que son rechazados; (3) posesiones, (4) personalidad; y (5) sensaciones. Todas las cosas a las que prestamos nuestra atención que tienden a aislarnos en el sentido que ‘estas son mías’, o ‘estas son mis cualidades’, o ‘estas son las cosas que me hacen diferente y separado’. Tenemos que despojarnos de la corriente mental que atribuye realidad a estas cosas. Ella agrega que la culminación de esta vía de meditación sería la realización de que ‘no tengo atributos’. No hay cualidades que dividan mi consciencia; no hay identidades que me separen de los demás; ninguna de estas cosas. Esta es la primera parte del proceso. Esta es la vía negativa, o el camino de la negación – neti neti en sánscrito.
Ella luego continúa con el otro lado de este proceso, que ella describe como ‘Adquisiciones’. Hay un cierto estado de la mente que vamos a ‘adquirir’, en este caso a través de la meditación sobre tres elementos: (1) Una Presencia Eterna en la imaginación en todo el espacio y el tiempo – un esfuerzo continuo de imaginarnos como universalmente presentes en todo el espacio y tiempo – es una cosa muy difícil de hacer. Obviamente, todo esfuerzo en esta dirección tiene el efecto de disminuir las limitaciones de la personalidad. Ella dice que meditar de esta manera tiene el efecto de desarrollar un estado fundamental de la consciencia que funciona aun cuando estamos dormidos. Así, aun en sueños este estado de la mente permanece activo. Ella agrega que el valor se convierte en la característica de la persona que recorre este sendero, y así no se experimenta temor al enfrentar los variados peligros y tribulaciones que llegan a nuestro camino en la vida. (2) La segunda adquisición que ella enumera es in intento continuo en una actitud de la mente hacia todas las cosas que no es ni amor, ni odio ni indiferencia – un estado de ecuanimidad que considera que todo es igual. No hay división de mejor, superior, esos que amamos o aquellos que rechazamos. (3) El tercer aspecto de que ella habla, es la mente que considera todas las cosas que existen como siendo una expresión de limitación solamente. HPB sugiere estos tres elementos como curativos o medicina para las variadas enfermedades que aparecen de la herejía de la separatividad entre la cual está el temor. Estas adquisiciones culminan con el reconocimiento de que ‘yo soy todo el Espacio y el Tiempo’.

Estas son sugerencias. Aunque, para nuestros presentes propósitos he apuntado a la emoción específica del temor, ellas se aplican universalmente y merecen el intento de explorar más profundamente.



sábado, 8 de octubre de 2016

COMPASIÓN EN LAS DIFERENTES TRADICIONES ESPIRITUALES





                                                                  Chittaranjan Satapathy

La compasión es una virtud en toda tradición principal y es también central en cada religión. La compasión implica un sentimiento de unidad con el otro, no solamente sentir piedad por alguien. En las tradiciones Hindú y Budista, la compasión se iguala con karuna. Una expresión diferente, daya, se usa para implicar misericordia, bondad y algunas veces piedad. Algunas de estas expresiones a menudo se usan de modo intercambiable, debido a la falta de claridad y comprensión más profunda. Las enseñanzas teosóficas valoran enormemente la virtud de la compasión para el crecimiento espiritual y la iluminación. En La Voz del Silencio, la que es un gran y final regalo de HPB para todos nosotros, se dice que la Compasión no es un atributo y no puede ser destruida. La Compasión es la Ley de Leyes – la Armonía eterna – la ley del amor eterno. En las Leyes de la Vida Superior, la Dra. Besant dice, ‘Toda escritura declara que el Corazón de la Vida Divina es Compasión Infinita. Compasivo, entonces, debe ser el hombre espiritual’. En vista de la importancia concedida a la compasión, estamos examinando la misma en el contexto de las diferentes tradiciones y religiones.
Hinduismo
En la literatura hindú clásica, la compasión es reconocida como una gran virtud y se expresa en diferentes términos, siendo los más comunes, karuna, daya y anukampa. Karuna implica particularmente un esfuerzo por comprender a otros desde su perspectiva. Palabras como karuna sindhu (océano de compasión) y karuna nidhana (morada de compasión) son los nombres dados a las importantes deidades hindúes Krishna y Rama. Buda llegó a ser reconocido posteriormente como uno de los diez avatares (encarnaciones) de la deidad hindú Vishnu. El Dasavatara Stotra (himno a los diez avatares) ensalza su compasión y los pasos que dio para detener el sacrificio animal. Estos ejemplos demuestran ampliamente que a karuna como virtud se le da suma importancia en el hinduismo. Los textos védicos ordenan extender la compasión no sólo a los seres humanos sino a todo ser vivo.
La compasión es un estado en el que uno ve a todos los seres vivos como parte de su propio yo y el sufrimiento de cada uno se ve como el sufrimiento propio. Se extiende hacia todos, incluyendo a esos que son extraños y aún a esos quienes pueden ser enemigos. Daya (compasión) se define en el Padma Purana como el deseo virtuoso de mitigar el dolor y dificultades de otros empleando cualquier esfuerzo que sea necesario. Anukampa , una expresión similar, se refiere al estado de uno después que ha observado y comprendido el dolor y sufrimiento de otros.
Por lo tanto, la compasión no es piedad (kripa) como implica el anterior sentimiento de unidad con el sufriente, mientras que la piedad puede sugerir solamente un sentimiento de pena por él acompañado de condescendencia. ¡Uno puede sentir compasión también!
Un antiguo texto hindú tamil, el Thirukkural que es muy popular en el sur de India dice:
‘Encuentra y sigue el sendero bueno y rígete por la compasión.
Porque si se examinan los variados caminos, la compasión resultará ser el medio para la liberación’.(Thirukkural 25:241-242)
Patanjali en sus Yogasutras destaca la importancia de la compasión (karuna)junto con las otras tres virtudes, es decir, maitri, mudita y upeksha.

Sikhismo 
El Sikhismo igualmente considera que la compasión es una gran virtud. El Gurú Granth Sahib continúa diciendo:
‘Usted no tiene compasión; la Luz del Señor no brilla en usted.
Usted está sumergido, sumergido en la maraña mundana’.
A un Sikh se le ordena sentir el dolor y sufrimiento de otras personas envueltas en alguna tragedia y la compasión se considera ser una cualidad divina. En la escritura Sikh, Dios es llamado mahadaial (super misericordioso),daiapati (señor de la compasión), y daial dev (dios compasivo). 
Jainismo
El jainismo acentúa la observancia de la compasión verbal y mental en añadidura a la compasión por todos los seres vivos. El Señor Mahavira adoptó la suprema compasión en su vida aún hacia las serpientes venenosas. La doctrina Jaina, ahimsa paramo dharma, proviene de la compasión por todos, la que impone que los seres vivos se presten servicio unos a otros.

Cristianismo
Las palabras hebreas y griegas traducidas como ‘compasión’ en la Biblia significan simpatía, misericordia y piedad. La Biblia describe a Dios como compasivo y benevolente, rico en amor, y su compasión se describe como inagotable, infinita y eterna. Se dice que la compasión surge dentro de nosotros cuando nos vemos enfrentados con aquellos que sufren y se produce acción para aliviar su sufrimiento. En la literatura cristiana, ser compasivo se iguala también con ser tierno de corazón y actuar bondadosamente. La compasión de Dios se da libre y tiernamente como la compasión de una madre por un hijo. La compasión de Dios se caracteriza por actos de bondad e interés por el sufrimiento humano. El deber hacia Dios en la literatura cristiana incluye la preocupación compasiva por la gente incluyendo al prójimo. A Cristo se le considera que es el Padre de la Compasión caracterizado por ideas de ternura y afecto, y a los creyentes se les pide ser imitadores de Cristo para vivir una vida de amor y solicitud para los demás. 

Islamismo
El islam es muy mal entendido en el presente a causa de los horrendos actos de terrorismo realizados por algunos. Muchas personas, tanto no musulmanes como también musulmanes, piensan erróneamente que el concepto de jihad es dominante en el islam. Sin embargo, esto no es verdad. En primer lugar, jihad significa esforzarse por servir a los propósitos de Dios. Se entiende que la jihad incluye deberes religiosos para mantener la religión como también la lucha interna espiritual, siendo la última más importante.
En segundo lugar, es la compasión la que representa el verdadero espíritu del islam como en el caso de otras tradiciones religiosas. En la tradición islámica Alá es aludido como el Misericordioso y el Compasivo. En el idioma árabe en que está escrito el Corán, las palabras usadas son Rahman y Rahim. Ciento trece capítulos del Corán de ciento catorce comienzan con el verso, ‘En el nombre de Dios el Compasivo, el Misericordioso’. Los musulmanes son instados en sus escrituras a mostrar compasión hacia todos incluyendo al pobre, las viudas, los huérfanos y aún los prisioneros. Ellos pagan zakat (dar obligado como contraste de sadaga – dar voluntario) que va en ayuda del pobre y el necesitado. Cuando ellos ayunan durante el mes de Ramadan, los ayuda a solidarizar con el dolor del hambriento del menos afortunado y aumenta su sensibilidad hacia el sufrimiento de otros. El Profeta Mahoma es aludido como el ‘Misericordioso del Mundo’. Se cita diciendo. ‘Dios, es más cariñoso y bondadoso que una madre con su querido hijo’. Como en el caso de otras tradiciones, en la tradición islámica también, la compasión que implica sufrimiento con otros se considera ser una virtud. Se dice en el Corán que Dios ha creado al hombre a su imagen y entre todas sus cualidades divinas, la compasión y misericordia se consideran las más elevadas. Por lo tanto, para un musulmán, la compasión y la misericordia llegan a ser los ideales supremos que realizar. No hay duda de que la compasión ocupa un lugar dominante en el islam junto con las virtudes de la misericordia afectuosa, solícita y mostrada hacia todos en la creación de Dios. El Corán acentúa particularmente la compasión hacia los padres, hijos, esposos, parientes, huérfanos, enfermos y sufrientes, vecinos y caminantes. Los sufís dan gran importancia a la compasión y su doctrina realmente fundamental que es llamada ‘Sulh-i-kul’, que es paz con todos, que en otras palabras significa no violencia y no agresividad.

Judaísmo
En la tradición judía Dios es invocado como el Padre de la Compasión y de aquí que sea aludido como compasivo (Rahmana). Los Rabis hablan de los trece atributos de la compasión. La idea de la compasión es equiparada con un sentimiento del padre con el hijo. La palabra Rihim proviene de la palabra hebrea Rehem, la madre. En el judaísmo la compasión incluye dolor y piedad por alguien en necesidad, creando un deseo de aliviar, y la falta de compasión es caracterizada por la crueldad. El judaísmo usa palabras como la compasión, empatía, altruismo y amor intercambiablemente. Sin embargo, un examen en profundidad aclara que la compasión es más que simplemente una emoción humana. La Cábala, la tradición mística judía lo pone de esta manera: ‘La bondad da a otro. La compasión no conoce a otro’. También se dice que la compasión es la base del amor.

Budismo
La compasión o karuna está en el mismo corazón de las enseñanzas de Buda. Cuando Ananda le preguntó si el cultivo de la bondad amorosa y la compasión es una parte de nuestra práctica, Buda respondió con lo negativo. Dijo que el cultivo de la bondad amorosa y la compasión no es parte de nuestra práctica, sino que es toda nuestra práctica.  Se dice que el último deseo del Buda fue aliviar el sufrimiento de todos los seres vivos en todas partes.  El Dalai Lama dice, ‘Si tú quieres que otros sean felices practica la compasión. Si tú quieres ser feliz, practica la compasión’. En el budismo, la bondad amorosa (metta/maitri) y la compasión son virtudes complementarias – la primera tiene la característica de desear la felicidad y bienestar de otros mientras que la compasión tiene la característica de desear que otros estén libres del sufrimiento que alcanza a todos los seres vivos.

Conclusión
En la mayoría de las tradiciones, la compasión se diferencia de la piedad. Mientras la piedad puede ser condescendiente, la compasión surge de un sentido de igualdad e interconexión de la vida.  La compasión presupone el respeto por la dignidad de la vida – la nuestra como también la de los demás. Como tal, la compasión tiene poco que ver con el sentimentalismo o mera piedad. La piedad, que surge de la emoción y sentimentalismo, no puede sola aliviar el sufrimiento y traer alegría. Por otra parte, la compasión pertenece a un nivel espiritual superior que surge de prajña o sabiduría. De hecho, la sabiduría y compasión van juntas y usted no puede tener una sin la otra. Es a través de la sabiduría, prajña, que uno comprende el sufrimiento de los demás y a través de la compasión uno ayuda a eliminar ese sufrimiento. Los iluminados permanecen con nosotros como maestros y liberadores a causa de su inmensa compasión, karuna. Los Grandes pueden verdaderamente ser descritos como la compasión encarnada.
 Se nos ha dicho que el camino más rápido al crecimiento espiritual es el sendero de la compasión. Y la razón de por qué esto es así no es difícil de adivinar.  A través de la compasión ponemos en uso nuestras facultades divinas más nobles y elevadas, asumimos la responsabilidad hacia uno y todos, responsabilidad universal si usted quiere, y que conduce al fin de la separatividad. Un estado de no separatividad, de identificación con todos, es una identificación segura de sabiduría. La compasión, la responsabilidad universal, la no separatividad y sabiduría son facetas múltiples de la vida espiritual. A esto se debe que la Teosofía, como también las tradiciones espirituales sin excepción, nos ordenan ser compasivos.   






viernes, 30 de septiembre de 2016

Fiesta de cumpleaños del Dra. Annie Besant


Fiesta de cumpleaños del Dra. Annie Besant

http://www.ts-adyar.org/content/dr-annie-besant%E2%80%99s-birthday


Evento Fecha de Inicio: 
Oct 1 2016 -De las 09:00 a la las 10:30 de
Categoría De Evento: 
Annie Besant cumpleaños

Conmemoración de la Dra. Besant
Entrega:  1 st de octubre de 2016 a 09 a.m.

 en el Salón de la Sede

PROGRAMA
  • Oración universal
  • La bienvenida por el Secretario Internacional, la Sra Marja Artamaa
  • Discurso del Director General, el Sr. S. Raghavan Harihara
  • Hablar de la Sra Clemice Petter
  • El cantar con la señora y la señora SR Padmavathy Karthiyayini Mahadevan
  • Ofrenda de flores
Dr. Annie Besant (1847-1933), segunda presidente de la Sociedad Teosófica desde 1907 hasta 1933, fue descrita como un "Alma Diamante '.
Costo: 
Gratis
Estado del evento: 
Confirmado