domingo, 22 de febrero de 2015

Sabiduría Regeneradora




KRISHNAPHANI

Antiguo miembro de la Federación Rayalaseema.

Charla dada en la Convención Internacional, Adyar, diciembre 2013.



La palabra Sabiduría ha producido una larga lista de significados tales como inteligencia, comprensión, percepción, intuición, conciencia, discernimiento, criterio, previsión, sentido común, sapiencia, visión clara, acuidad, erudición, sagacidad, iluminación, virtud, profundidad, y también el uso de algunas palabras mundanas tales como astucia, viveza, perspicacia, prudencia, cautela, picardía, ser razonable, etc. Mientras la lista parece ser un tanto intimidante nos da un sentido de la profundidad y la amplitud del significado que simboliza la palabra Sabiduría. La  palabra Sabiduría también se explica como la suma del saber a través de las edades.



La otra palabra “regeneradora” es un adjetivo, y “regenerar” es el verbo. Como verbo transitivo significa reformar espiritual o moralmente, dar nueva vida o energía, revitalizar; como verbo intransitivo significa experimentar una conversión espiritual o renacimiento; la forma adjetivada significa espiritual o moralmente reformado, reconstruido a un estado mejor. Puede observarse que en todos estos tres casos se pone el énfasis en la renovación espiritual y moral. Para el propósito de mi presentación de hoy, uso el término regeneradora como un adjetivo para la palabra Sabiduría, queriendo significar una continua sabiduría renovadora.



Un factor muy interesante y revelador con el que me encuentro en la búsqueda por el origen de la palabra Sabiduría, es que deriva de la raíz ‘weid’ de la lengua Proto-Indo-Europea, que significa ver, encontrar, conocer (la palabra inglesa ‘wit’ –saber- también tiene su origen en esta raíz!). Los equivalentes sánscritos de la raíz ‘weid’ son Vindati, Vetti, Vedate, Vidati y Veda, que significan: encontrar, obtener, procurar, buscar, mirar, encontrar, asir, compartir la experiencia, descubrir, ser consciente de.



La razón de extendernos detalladamente sobre el significado y origen del tema del simposio es acentuar el hecho de que la palabra Sabiduría no significa algo concreto o tangible, sino que implica un estado dinámico de consciencia a experimentarse aquí. No tiene que tratarse como un sustantivo abstracto sino como un verbo activo que sugiere un movimiento en nuestro ser interno.



“El ignorante sin tener experiencia directa procura en vano conocer lo Ultimo Como quien se deleita en saborear el reflejo de un fruto que cuelga de la punta de una rama”.

                                                               Maitreyopanishad –II -23



Nuestra comprensión está severamente limitada  y considerablemente disminuida por nuestro lenguaje, y los procesos asociados del pensamiento que dependen de él, proyectan una imagen deformada incluso de la realidad objetiva, inhiben nuestro  pensamiento y la interpretación de la experiencia.

Edward Sapir, un lingüista-antropólogo americano afirma muy acertadamente, “Los seres humanos no viven sólo en el mundo objetivo, ni solamente en el mundo de la actividad social como se entiende comúnmente, sino que están mucho más a merced del lenguaje particular que ha llegado a ser el medio de expresión para su sociedad. Es enteramente una ilusión imaginar que uno se amolda a la realidad esencialmente sin el uso del lenguaje y que el lenguaje es meramente un medio fortuito de solucionar problemas específicos de comunicación o reflexión. La verdad es que el “mundo real” es en gran medida inconscientemente construido por los hábitos del lenguaje del grupo. …Nosotros vemos y escuchamos y experimentamos tan ampliamente como lo hacemos, a causa de los hábitos del  lenguaje de nuestra comunidad que predisponen a ciertas opciones de interpretación”.



Todo nuestro esfuerzo debería dirigirse, por lo tanto, a usar y aferrarnos a las palabras y a nuestros procesos del pensamiento muy moderadamente. Usarlas únicamente con el propósito de trascenderlas, y experimentar directamente este estado dinámico de consciencia más allá de la estructura espacio-temporal de la mente, lo que simbolizan las palabras Sabiduría Regenadora.



Deseo presentar este tema desde dos puntos de vista:



En primer lugar, desde nuestra comprensión de las fuentes de las escrituras teosóficas y antiguas de India. En segundo lugar, del pensamiento moderno emergente y de la literatura, en los campos del comercio, la filosofía política y la psicología de la organización, el estudio de la dinámica de los lugares de trabajo.



Cuatro Facetas de la Sabiduría:

La Compasión o el Amor es la primera y más notable faceta de la Sabiduría. La Sabiduría se expresa como un flujo de compasión o Amor. En el libro ‘Pensamientos para Aspirantes’ que es una recopilación de las notas de  los escritos de nuestro anterior Presidente N. Sri Ram, hay una bella cita que expresa:



“No hay sabiduría sin amor. El corazón del Amor, incrustado en el conocimiento, se transforma en sabiduría”[i].



Dos palabras que vienen a la mente en este contexto son Buddhi y Prajña.



La literatura teosófica nos dice que hay dos experiencias únicas al alcanzar la consciencia búddhica, la Percepción Directa de la verdad de algo en su campo de consciencia sin la necesidad de mediación de los sentidos, memoria y análisis, todas las funciones de la mente, aparokshanubhuti está bellamente expresado por la máxima oculta ‘Conocer llegando a ser’. Segundo, es la percepción de la Unidad de toda vida, Abhedabhava, cuando uno experimenta directamente la unidad uno llega a la Compasión que es la esencia de la totalidad de la vida[ii]. JK llama compasión a ese sentimiento de bondad, ese sentimiento de lo sagrado de la vida (El Libro de la Vida). Nada impuro puede alcanzar la compasión y el amor, ellos son puros e inmaculados.



Prajña se refiere a la Sabiduría Verdadera y Trascendental y es una de las Paramitas, virtudes trascendentes que conducen a la otra orilla, también implica alcanzar la fuente de todo conocimiento.



La observancia es la segunda faceta de la Sabiduría. La observancia tiene muchos matices de significados tales como obediencia, vigilancia, atención plena, cumplir la ley, tener cuidado, estar despierto, etc. Guiarse por las leyes espirituales y naturales ayuda al desenvolvimiento y florecimiento de la Sabiduría. La vigilancia constante y estar en un estado de consciencia sin opción (usando una frase de JK) abre en nosotros la facultad de buddhi y entramos en contacto con prajna, la sabiduría trascendental.



Descubrir la ley de nuestro propio ser y vivirla, es sabiduría.



El discernimiento es la tercera faceta. Sadasad-vivechana o un sentimiento infalible de lo real y lo irreal, lo eterno y lo transitorio, lo imperecedero y lo pasajero, y la capacidad de ver todas las cosas en su adecuada perspectiva y en su esencia es discernimiento.



La Sabiduría no es cuestión de estudio, sino una cuestión de vida, y de certera acción que se alza por encima  de los opuestos!.



La serenidad es la cuarta faceta. Un estado de ser inalterado, sin ser perturbado por algo que pueda suceder externamente es el sine qua non  de la Sabiduría. El Bhagavadgitâ da una larga lista de las cualidades de quien está firmemente establecido en la Sabiduría, un Sthita-prajna.



Ser sabio es vivir en una armonía interna que finalmente supera todas las discordancias  externas, Pensamientos para Aspirantes.



Acceso a la Sabiduría

Tiene que entenderse que la Sabiduría no puede ser impartida ni cultivada. Uno tiene que llegar a ella por sí mismo. Uno solamente puede proporcionar las condiciones correctas, preparar el suelo, por así decir, para que la sabiduría eche raíces y florezca. Es importante tener una mente que aprende, sensible y receptiva. Por una mente que aprende no quiero significar conocer más datos, sino una mente con disposición a recibir lo nuevo, y que es libre de lo conocido (JK!). Una mente que aprende es también una mente humilde, en un contexto diferente pero relacionado, se dice que el más sabio es el más humilde. Sabiduría y humildad son los dos lados de la misma moneda. Son sahaja, nacidas juntas literalmente y por lo tanto de manera natural.



La sabiduría es un principio-raíz en el hombre, que tiene que florecer en el recto pensar, la recta acción y el recto vivir desde todos los puntos de vista!.



Es la unidad y pureza en pensamiento, palabra y acción – trikarana suddhi.



I. K.Taimni en su libro Auto-Realización a la Luz del Ocultismo en el capítulo sobre El Desenvolvimiento de Buddhi dice:



"Una intensidad de propósito, impulsado por motivos rectos...,  una  determinación para buscar la meta sin desfallecer, sin temer al fracaso, y sin engreírse por triunfos temporales o superficiales, es el primer requisito para hollar este Sendero"[iii]



Él enfatiza tres cualidades: fortaleza, altruismo y pureza de un orden elevado. La fuerza de carácter, probada en la vida diaria por las ordalías y tentaciones, pruebas y tribulaciones conducen al desarrollo de este requisito de modo que el sadhaka pueda soportar tremendas tensiones sin quebrarse.



El altruismo debe ser mejor comprendido como la liberación de la clase de egoísmo más ubicuo y común que se conoce como egocentrismo. La constante preocupación en nuestros propios pequeños intereses personales, como nuestro trabajo profesional, nuestra familia, nuestros pasatiempos, nuestras diversiones, etc., absorben prácticamente todo nuestro tiempo y pensamiento. Soltar este apego de nuestro pequeño yo, aunque parezca un tanto paradójico, puede ser una forma efectiva. Un sentimiento de desapego y la observación impersonal de uno mismo ayudaría a liberarse de este apego.



La tercer cualidad es la pureza, pureza de cuerpo, mente y emociones. La principal obstrucción para el descenso de la consciencia superior es la impureza de los vehículos inferiores. El fracaso en hacer un definido progreso en el sendero espiritual se atribuye a este aspecto. Tiene también que comprenderse que no hay objetivo o meta fuera de nosotros, al hollar el sendero espiritual estamos experimentando con nosotros mismos. Este hecho está muy bien expresado en Luz en el Sendero:



“Cada hombre es absolutamente para sí mismo el sendero, la verdad y la vida”.



Se dice que Buddhi es dual en su carácter y combina dentro de sí la esencia del intelecto y las emociones. Reunir todas nuestras energías mentales dispersas y concentrarlas en los problemas de la vida y el vivir, ayudaría a cambiar el centro de la consciencia desde la mente inferior a la superior y a desarrollar simultáneamente un amor y devoción intensos, alcanzando la fusión de la consciencia de la persona y el objeto de devoción, lo que conduciría al desenvolvimiento de la sabiduría.



Un progresivo despertar a ese estado de consciencia que tiene en ella la cualidad de la novedad y de descubrir mayores y más profundas dimensiones de la verdad, es sabiduría regeneradora. Todo lo que podemos hacer es prepararnos constante y continuamente para admitir este estado de consciencia en nuestro ser. En este estado el ‘yo’ ya no es nunca más el centro de nuestro ser, es esta sabiduría regeneradora que opera y lo hace desde un centro desde el cual uno no puede  equivocarse. Lo que se libera no es el individuo sino el principio de vida encarnado en el individuo. Lo que está dentro y fuera de nosotros es lo mismo.



Está lleno adentro y lleno afuera como un recipiente totalmente sumergido en el océano.

Está vacío adentro y vacío afuera como un recipiente suspendido en el espacio abierto.

                                                   Maitreyopanishad – II – 28



Ahora deseo atraer su atención a los modernos pensamientos y literatura emergentes en los campos del comercio, filosofía política y psicología de la organización, el estudio de la dinámica del lugar de trabajo. Usted observará que estas ideas y proposiciones son impresionantemente similares a lo que se supone que se encuentra en la literatura tradicional sobre temas espirituales. Uno ve en estos la evolución y fusión de la percepción y pensamiento de la persona mundana y del buscador del espíritu, hasta aquí sostenido como el exclusivo dominio del último.



Primero

El libro The Go-Giver – A Little Story about a Powerful Business Idea de Bob Burg y John David Mann[iv], está inserto en el ambiente de la historia de Joe, un joven y ambicioso vendedor que anhela el éxito. Joe es un verdadero buscavidas, aunque algunas veces siente como si mientras más duro y rápido trabaja, más distantes parecen estar sus metas. Y así, un día, desesperado por conseguir una venta fundamental al final de un mal trimestre, busca el consejo del enigmático personaje llamado Pindar, un legendario consultor referido por sus muchos devotos simplemente como el Presidente.



A la semana siguiente, Pindar presenta a Joe una serie de personas que dan generosamente sin esperar retribución: cinco de ellos en total. Estas personas comparten con Joe las Cinco Leyes de los Éxitos Estratosféricos y le enseñan cómo abrirse al poder de dar.



Joe aprende que cambiando su centro, de obtener a  dar, poniendo los intereses de otros primero y agregando continuamente valor a sus vidas, conduce finalmente a inesperadas ganancias.



Las Cinco Leyes del Éxito Estratosférico son[v]:



1. La Ley del Valor: Tu verdadero mérito lo determina cuanto más das en valor que lo que tomas en pago.

2. La Ley de Compensación: Tu ganancia está determinada por cuánta gente sirves y cuán bien los sirves.

3. La Ley de Influencia: Tu influencia está determinada por cuán abundantemente colocas primero los intereses de otras personas.

4. La Ley de Autenticidad: El don más valioso que tienes para ofrecer es tú mismo (Khalil Gibran)

5. La Ley de Receptividad: La clave para un dar efectivo es  permanecer abierto a recibir.



¿No encontramos nosotros en lo enunciado precedentemente un verdadero eco de las leyes espirituales debatidas anteriormente? Lo bello es que el libro no menciona nada acerca de filosofía, espiritualidad o teosofía, pero argumenta a favor de ser una persona altruista, ¡para alcanzar éxitos estratosféricos en el mundo del comercio!



Segundo

El libro recientemente publicado, Political Emotions- Why Love  Matters for Justice (Emociones políticas. Por qué el Amor importa para la Justicia) de Martha C. Nussbaum –Ernst Freund Profesor de Ley y Ética con Distinguidos Servicios en la Universidad de Chicago, plantea una pregunta: ¿Cómo podemos lograr y mantener una sociedad liberal ‘decente’, una que aspire a la justicia e igual oportunidad para todos e inspire a los individuos a sacrificarse por el bien común?



En este libro, una ambiciosa contribución a la filosofía política, y que es una continuación de sus exploraciones de las emociones y la naturaleza de la justicia social, el autor argumenta a favor del amor. En medio de temores, resentimientos e intereses competitivos que son endémicos aún en las sociedades buenas, las emociones públicas se fundamentan en el amor, en los intensos apegos a las cosas fuera de nuestro control, podemos alentar compromisos con metas compartidas y mantener acorraladas las fuerzas de la aversión y la envidia[vi].



Ella hace algunas declaraciones enérgicas que hacen pensar, en la introducción a su libro titulado A Problem in the History of Liberalism (Un problema en la Historia del Liberalismo) que son dignas de citar aquí para trazar un paralelo con nuestro tema de Sabiduría Regeneradora. Ella dice:



Todas las sociedades, entonces, necesitan pensar sobre la compasión por la pérdida, ira por la injusticia, limitación de la envidia, y disgusto a favor de la simpatía inclusiva”[vii]7.



Ella continúa enfatizando:

(…la necesidad de)…una educación que cultive la capacidad de ver una humanidad total e igual en otra persona, es quizás uno de los logros más difíciles y frágiles de la humanidad[viii]



En apoyo a su tesis ofrece dos puntos importantes y dice:



El amor, argumentaré, es lo que da respeto por la vida de la humanidad, volviéndola más que una cáscara…es lo que se necesita con más urgencia en las sociedades reales, imperfectas, que aspiran a la justicia[ix].



Sostengo que necesitamos investigar y apreciar cualquier cosa que nos ayude a ver el desigual y a menudo desagradable destino de los seres humanos en el mundo, con humor, ternura y deleite más que con una furia absolutista por una forma imposible de perfección[x].



Tercero

Recientemente leí la crítica literaria de un libro publicado en la revista, el New York Times, escrito por Susan Dominus. El título del libro es Give and Take (Da y toma) de Adam Grant. Adam Grant, de treinta y un años es el profesor en ejercicio más joven y de rango más elevado en Wharton. Es también uno de los académicos más prolíficos en su campo, psicología de la organización, el estudio de la dinámica del lugar de trabajo.



Presento abajo algunas de las citas y observaciones del crítico sobre Adam Grant y su libro.



El espíritu de servicio es el credo de Grant. Para él, ayudar, no es el enemigo de la productividad, una distracción que debilita con el tiempo el verdadero trabajo a realizar; es la veta madre, el motivador que incentiva la productividad y la creatividad en aumento. Él siempre ayudó, siempre fue  productivo.



Él considera que la mayor fuente de motivación no aprovechada, es un sentido de servicio a otros, concentrarse en la contribución de nuestro trabajo a las vidas de otras personas tiene el potencial de hacernos más productivos que pensar acerca de ayudarnos a nosotros mismos.



A través de los años, Grant ha continuado su estudio con otros experimentos que prueban sus teorías acerca de la motivación pro-social, el deseo de ayudar a los demás, independiente de un fácilmente predecible pago de vuelta.



El libro de Grant, al incorporar varias décadas de investigación en la ciencia social sobre la reciprocidad, divide al mundo en tres categorías: quienes dan, quienes dan y toman, y quienes toman. Los primeros dan sin esperar una ganancia inmediata, nunca parecen estar demasiado ocupados para ayudar, comparten el crédito activamente y aconsejan generosamente. Los segundos van a través de la vida con una lista triunfadora en mente, y dan cuando pueden ver que obtendrán algo de igual valor de vuelta, y también lo hacen con las personas que piensan que pueden ayudarlos. Y los terceros buscan salir adelante en cada intercambio; controlan y  defienden su pista.



El sendero hacia el éxito está lleno de personas que ayudan a limpiar el camino.



‘El Calor y el Frío de la Consciencia de la Muerte en acción: Señales de la Mortalidad, Vejez y Motivaciones Pro-Sociales y Auto-Protectoras’. El estudio lleva al lector a través del fascinante campo de la consciencia de la muerte, que mide cómo responde la gente a los recordatorios de la muerte, como un torbellino de noticias sobre un choque mortal. Cuándo y cómo,  pregunta,  el panorama de la muerte se vuelve relevante para los empleados, mientras trabajan? Grant expresa que cuando las reacciones de la gente a los recordatorios de la muerte son ‘ardientes’, ansiosos y de pánico, esos trabajadores tienden a apartarse. Pero cuando son ‘fríos’, más reflexivos en respuesta a recordatorios crónicos, por ejemplo, la clase de desafíos de los bomberos, esos trabajadores lo más probable es que ‘reflexionen sobre el significado de la vida y sus contribuciones potenciales’.



El contenido y el tema recurrente de estos tres libros, el tema principal, ¿no repiten las verdades guardadas en la Religión-Sabiduría? Las ideas presentadas en estos libros contribuyen substancialmente al tema de nuestra conferencia Sabiduría Regeneradora. ¡También deberíamos volvernos más humildes y felices con la comprensión de que hay muchos allí afuera trabajando y difundiendo el mensaje de la teosofía junto con nosotros en la Sociedad Teosófica!



[i]  Pensamientos para Aspirantes, Primera Serie, Recopilados de Notas y Escritos de N. Sri Ram, Theosophical Publishing House (TPH), Adyar, Chennai, India – 1977
[ii]  Jiddu Krishnamurti, Cartas a las Escuelas, Vol. I, p.90.
[iii]  Auto-Realización a la Luz del Ocultismo, I.K.Taimni, TPH, India – 1980.
[iv]  The Go-Giver – Una Pequeña Historia Acerca de una Poderosa Idea de Negocios, Bob Burg y John David Mann, publicada por el Grupo Penguin, 2007 – Contenido de la Tapa
[v]  Idem, p.129
[vi]  Emociones Políticas – Por qué el Amor importa en la Justicia, Martha C. Nussbaum, The Bellknap Press de la Imprenta de la Universidad de Harvard, 2013 – Contenido de la Tapa
[vii]  Idem, p.2
[viii] Idem, p.3
[ix] Idem, p.15
[x] Idem, p.16

domingo, 8 de febrero de 2015

Sabiduría Regenerativa




FEMMIE  LIEZENGA

La Sra. Femmie Liezenga trabaja en el Centro Teosófico Internacional en Naarden. La disertación  tuvo lugar en la Convención Internacional, Adyar, diciembre  en de 2013.



N. SRI. RAM dice en Un Acceso a la Realidad


La sabiduría es una cualidad del sujeto puro y está relacionada con su forma de ver y responder. Cambia constantemente, no en su propia naturaleza –la cual es potencialidad pura–  sino en su acción, debido a su maleabilidad ilimitada e inagotable iniciativa. También podríamos llamarla la sabiduría o conocimiento del Yo Superior.


Hablemos acerca de vivir la Sabiduría, acerca de  la armonía interna, no acerca de un conjunto de teorías. Debe existir una conexión entre las enseñanzas que estudiamos en la ST y la vida que vivimos.

¿Cómo vivimos nuestra vida? ¿Cómo son nuestras relaciones? Todo en la vida está relacionado y ver esto realmente parece ser lo más difícil  para la mayoría de nosotros. En el momento en que conocemos al prójimo, ¡toda nuestra enseñanza puede resultar muy superficial! ¡Quizás la conexión entre nuestro conocimiento y nuestra vida diaria no se encuentra para nada allí!  ¿Somos conscientes de eso? 

¿Tiene sentido para nosotros lo que dijo el Iniciado San Pablo: “¿No sabes que eres un Templo y que el Espíritu divino mora en ti?”

No es en las grandes acciones que se vive una vida sabia y verdadera. Una persona sencilla, que realiza la tarea que se le presenta en su vida cotidiana con un corazón pleno de amor, realiza más acciones de bien que todo el trabajo realizado por una persona talentosa sin un verdadero corazón por los demás. Todo depende del motivo que tengamos. En nuestras relaciones diarias la sabiduría pude ser un poder o verdad vitales, regeneradores: una persona sencilla, sabia, puede tratar a cada individuo por igual, aunque no de la misma manera. Parece que Nelson Mandela se convirtió en dicha persona.

Una persona así se interesa por aquéllos que conoce, también en el pequeño niño. A todos presta su oído y ve en cada persona una simiente o capullo que  espera convertirse en una flor hermosa, maravillosa.

 ¿Somos conscientes de cómo nos relacionamos? ¿Nos relacionamos realmente? ¿O existe siempre un sentimiento de separación, siempre el “yo” y el “tú”? ¿Cuál es la naturaleza de un verdadero encuentro, de la verdadera comunicación? ¡Obviamente no se da un verdadero encuentro cuando se interpone el “yo”! ¿Es posible olvidarse del “yo” por el bien de un verdadero relacionamiento? En teoría podemos poseer abundante conocimiento, pero en la vida cotidiana, en la práctica cotidiana, podemos ser muy pobres y carecer de comprensión, no actuando con sabiduría en absoluto. ¿Puede tener lugar un cambio en el mundo? ¿Por dónde debemos comenzar? ¿No es aquí mismo, donde nos encontramos? 

Podríamos investigar: ¿Cuál es mi motivo? ¿Soy ambicioso? ¿Miro con desdén a quienes son, según mi opinión, menos talentosos que yo? ¿O me siento inferior a una persona que ocupa un cargo de importancia; estoy quizás, celoso? 

No se puede brindar una respuesta inmediata a todas estas preguntas, pero éstas mostrarán su respuesta en la vida diaria cuando observamos con atención lo que ocurre en nuestra Mente, sin realizar ninguna elección, sin justificar o condenar lo que en nosotros vemos.

Un correcto relacionamiento es aquél, principalmente, que no posee imágenes ni conclusiones acerca de los demás, de uno mismo o del futuro. ¿No es algo bastante difícil para todos nosotros? ¿No tener imágenes, es verdad para mí, o tan sólo una idea? Tener una imagen acerca de mí, de otros, o de una nueva situación, obstaculiza la energía. En ese momento no tiene lugar un proceso vital, en ese momento no estoy relacionado en absoluto. ¡Es algo muerto y no tiene lugar ninguna relación! Significa que hay falta de sabiduría. 

Nosotros, los seres humanos, pensamos que somos inteligentes porque somos capaces de ir a la luna, incluso existe la idea de llevar gente a Marte de por vida, y hemos enviado una nave que ha cruzado el llamado límite del llamado Universo conocido.

 Pero en la vida cotidiana actuamos tan tontamente. Nos conquistamos mutuamente como países; vamos a la guerra; nos matamos con máquinas de última generación. 

Supongo que los miembros de la ST no poseen armas, pero quizás suceda que nos matemos con palabras, con pensamientos, con nuestro comportamiento o indiferencia. Superficialmente aparentamos ser muy civilizados, quizás nos comportamos con amabilidad, inclusive hasta con humildad, pero ¿seguimos siéndolo cuando nadie nos ve?

Todo parece tonto e infantil. ¿Podremos alguna vez parar con eso? Comencemos con aquello que está justo frente a nuestras propias narices: seamos conscientes de la manera en que hablamos, las palabras que utilizamos, el tono de nuestra voz, nuestros gestos, y la forma de encarar las tareas cotidianas. 

La vida está en permanente cambio, y se nos dice que vivamos en el aquí y ahora, nunca jamás con una imagen. Luz en el Sendero incluso va más allá y agrega: no vivas ni en el presente ni en el futuro, sino en lo eterno. ¿Acaso eso no significa ser abierto, receptivo y vulnerable a todos y a todo, sin sentir temor,  confiando en la VIDA?

Si vivimos de esa manera, todos nuestros sentidos, nuestro ser interno y externo permanecen alerta, abiertos, receptivos, y  nuestra mente abandona su incesante parloteo y permanece en silencio. Significa sentir, percibir, escuchar totalmente. 

Quizás J. Krishnamurti quiso decir esto al decir que El Arte de Escuchar es la mayor de todas las artes.

Podríamos preguntarnos: ¿escucho realmente? ¿Confío en Eso grande y misterioso llamado VIDA? ¿O me encuentro encerrado en mi pequeña caja, sin siquiera estar consciente de que estoy encerrado?

Podemos decir cosas tan bellas como “abarcando todo en la UNIDAD” - “toda vida es UNA”, pero, ¿es eso verdad para nosotros, o tan sólo la repetición de bellas palabras?

Comenzamos allí donde nos encontramos: ser conscientes de si soy una verdadera madre, un verdadero padre; ser conscientes de si soy agradable no sólo en mi trabajo o con mi jefe, sino también en casa con mi marido, esposa e hijos; observar si descuido a mis hijos o si los malcrío. ¿Tengo una relación correcta con ellos? ¿Me doy cuenta de que mi pareja, mi jefe, mi vecino, mi pequeño hijo son interiormente un milagro? ¿Me doy cuenta de que todos tenemos un tesoro guardado profundamente en nuestro interior? Quizás por primera vez me doy cuenta de que este tesoro está esperando ¡florecer desde el interior, inmensurablemente…en el proceso de la VIDA, de muchas vidas! Si yo, aunque sea por un breve instante, soy consciente de ese misterio oculto en cada uno de nosotros, ¿esa consciencia no modifica totalmente mi actitud? ¿Y esto acaso no trae un cambio en el mundo?

A cada instante tenemos la oportunidad de observar con profundo interés eso que está oculto profundamente en cada uno de nosotros, y que posee un enorme potencial y se despliega y florece con toda su gloria cuando quitamos las barreras. Estar en armonía interna con este misterio podría abrir la puerta a otras dimensiones, por sobre el conocimiento intelectual; podría abrir la puerta a la inteligencia. Quizás estemos comenzando a ser conscientes. Pero  en el campo humano, los grandes Seres que llamamos Maestros, están todo el tiempo conscientes de que el Hombre es parte de una gran creación, un todo indiviso. 

Al ser conscientes de un misterio podríamos sentir como si nuestra consciencia se expandiese. Y entonces, eso nos colmaría de una gran dicha dándonos un sentimiento de algo muy maravilloso que no podemos comprender con la mente, pero que trae consigo una gran promesa. Comenzaríamos a preguntarnos acerca del Universo externo, acerca de su dimensión, su grandeza y su infinitud. Luego acerca de nuestro universo interior, el universo del cual aún no somos totalmente conscientes. Al hacerlo, nos preguntaríamos si el Universo exterior se asemeja a nuestro universo interior. Quizás nos demos cuenta de que somos parte de una gran creación, un todo indiviso. Esto nos llenaría de un profundo asombro y gran reverencia. Sentiríamos como si estuviésemos en contacto con algo que no podemos tocar o comprender. En La Doctrina Secreta se dice que inclusive los DhyanChohans se inclinan en profunda reverencia ante Eso. Quizás deseemos darle un nombre a Eso y llamarlo Dios, Parabrahman, pero ninguna de estas palabras alcanzan a cubrir ESO que no se puede nombrar, ni alcanzar con la mente…
Si ha de existir hermandad en acción, debemos antes que nada tener un sentimiento de fraternidad, debemos expresarlo en nuestros pensamientos, sentimientos y juicios sobre los demás, en todo nuestro comportamiento, incluyendo cada acción.

domingo, 1 de febrero de 2015

Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida




Tran-Thi-Kim-Dieu

Presidenta de la Federación Teosófica Europea.

Da conferencias y escribe extensamente sobre Teosofía.





Identidad de la perfección humana con la divinidad

Al examinar la historia de la humanidad, uno puede decir que se equipara con las conquistas políticas y las guerras. Pero verlo de esta manera indica que se está viendo sólo a un nivel superficial. Otra manera de ver la misma historia puede sugerir que la humanidad se parece a un enorme fenómeno, en el cual este conjunto de seres llamados “humanos” evoluciona colectivamente hacia la perfección. Dado que la perfección es una característica de lo Divino, uno puede asumir que la humanidad está evolucionando como un todo hacia lo Divino.



Además, esta potencialidad, que es perfectibilidad, proviene de lo Divino. Debido a que lo Divino se manifiesta a Sí Mismo en el mundo es que poseemos una perfectibilidad inherente.  Lo Divino hace evolucionar al mundo,  siendo el mundo la manifestación de lo Divino. Esta manera de ver, señala el hecho de que el mundo entero, o la manifestación, es sólo una apariencia Divina, o maya. Entonces maya ya no puede seguir definiéndose simplificadamente como “ilusión”. Puede ser considerado sólo como la Divina apariencia que depende completamente de lo Divino Mismo. Realmente maya es la última ilusión a trascender.



Toda la historia de la humanidad, vista desde el lado interno y a través de sus procesos, puede ser consecuentemente comparada con el inquirir espiritual y con el esfuerzo hacia el progreso espiritual para alcanzar ese nivel de realidad donde la ilusión última debe conquistarse. El proceso completo requiere “una mirada constante hacia la perfección humana”, mientras que la identidad final de la perfección humana con la Divinidad forma su cúspide. El proceso entero se establece a sí mismo como la búsqueda de la conciencia en miras a una mejor manera de expresarse ella misma modelando formas, refinándose en sensibilidad, y fortaleciendo la percepción, de tal manera que el “último paso” pueda lograrse.



La humanidad en este sentido cesa de ser tan sólo otro fenómeno o una entidad colectiva, y más bien representa un paso fundamental de la evolución. Como tal, actúa como la conexión esencial entre lo Divino y el mundo, entre el Espíritu y la materia. Esto permite al Espíritu manifestarse completamente dentro de la materia mientras que la perfecciona al dotarla de la brillante cualidad de la luz espiritual. Esta acción de unión se consigue por la acción individual, pero tiene resultados colectivos. La evolución colectiva de la conciencia humana se debe al esfuerzo de cada individuo por abandonar “el fango terrestre” trazando un camino propio hacia la Verdad, el estado final de lo Que Es, y hacia la Vida, la Vida eterna que hace a todas las cosas vivientes, la Vida escondida, pero vibrante en cada átomo.



La Vida eterna que vibra en cada átomo

Cada uno de nosotros tiene que vivir su propia vida en la tierra. Cada vida, entretejida con varios sucesos parece diferente una de otra. Sin embargo, fundamentalmente todas las vidas son similares en sus procesos. Mientras el alma humana no ha logrado aún la suficiente madurez, vive como si estuviera en un modo “evasivo”, escapando de observar cada estado de conciencia, inventando, imaginando cosas con más o menos fantasía. Este proceso se debe a los dos poderes principales de la mente: la proyección de ilusiones y el ocultamiento de los hechos. Estos dos poderes son la causa de que las percepciones irreales tengan cabida en el interior de la mente misma. Ellos son responsables de que tomemos por error una soga por una serpiente en el nivel físico, así también como la mala interpretación de conceptos en los niveles más sutiles. Consecuentemente, ellos conducen a la superstición.



Pero cuando el alma ha madurado lo suficiente, la vida se vuelve algo muy diferente. Los eventos cotidianos pierden su importancia, a menudo exagerados por emociones indebidas y por los dos poderes de la mente mencionados anteriormente. Un alma madura enfrenta todos los sucesos en su valor real, rol y consecuencias, con la atención requerida, pero no más de lo necesario. Entonces, la energía, que es un fenómeno interno, puede reservarse y usarse para tareas más esenciales. Entre éstas, y quizás la más esencial de todas, puede ser la tarea de observar la vida en su proceso completo. Sri Ram describe esto claramente:



El proceso de la vida, que es un proceso en expansión e inexorable, no permitirá que nadie se aísle a sí mismo de su corriente. Nadie puede escapar de su propio proceso interno, el cual es parte de la totalidad de la vida o evolución.



La vida, en sus niveles más profundos, permite la observación y la apreciación de las cosas más sutiles. También revela sus secretos, no sólo uno puede ver cosas espléndidas, sino también su “alma”, que es “el esplendor de lo espléndido”. La ley de semejanza indica que la belleza repite belleza, por consiguiente el esplendor de lo espléndido puede ser sólo “experimentado” por el esplendor del alma humana. La vida es entonces una continua revelación en su proceso “en expansión e inexorable”. En una palabra, es la evolución misma. Es también conciencia en el sentido más amplio del término.



Ciertamente, vida y conciencia parecen estar siempre unidas: ellas son dos funciones diferentes de un todo. Para usar las palabras de Pierre Teilhard de Chardin, el muy conocido filósofo jesuita: “Conciencia es la substancia y el corazón de la vida en el proceso de evolución”. Su visión aquí es similar a la antigua doctrina hindú de sakti. Esta doctrina proclama que lo Manifestado es el teatro cósmico de la evolución, y la evolución es sólo el ascenso hacia el Ser y Conciencia más elevado, lo Divino.



En un nivel más profundo y oculto, la vida (o conciencia) puede no ser diferente de la energía universal, omniabarcante, que hace que todas las cosas estén vivas, desde los átomos a las estrellas, desde las piedras y las lombrices a los humanos y los ángeles. Todos los reinos se benefician de esta energía para crecer y evolucionar. Shiva-sakti, el poder Divino de la creación, permite que todas las cosas existan, vivan y evolucionen dentro de la matriz, la única fábrica del Universo. Es “La vida oculta que vibra en cada átomo” en nuestra invocación universal.



La vida puede ser más aún. . .



Cuando Luz en el Sendero exhorta: “No vivas ni en el presente ni en el futuro, sino en lo eterno”, la vida representa la conciencia de lo que es sin tiempo. No puede haber un “segundo” ser conciente de lo eterno. La Vida es la Vida-Una, también llamada Unidad, o lo Divino detrás, o más bien que impregna desde dentro lo manifestado.



La vida es entonces conciencia como substancia, evolución como proceso, energía inherente al proceso para sus propios propósitos, y el eterno sin tiempo.



El estado del todo como conciencia, evolución, energía y el sin tiempo, puede ser equiparado con la Verdad o Lo Que es.



La Verdad, lo que Es, es una “tierra sin senderos”

Como pasa con muchos conceptos, a la “verdad” se la define de formas diferentes a distintos niveles. En muchas otras ocasiones hemos examinado dos clases de verdad: la verdad relativa (samvritisatya) y la verdad absoluta (paramārthasatya). La verdad relativa está mezclada con las falsas concepciones y la verdad absoluta es auto-conciencia en realidad. (TG)



Cada uno de nosotros ha experimentado la verdad en alguna medida, y por consiguiente nuestras verdades son todas relativas, lo que quiere decir que estamos viviendo todavía en la ilusión. La ilusión más grande es la de la separatividad (sakkaya-ditthi). En realidad, la diferencia en evolución yace en la realización de la verdad y el mérito espiritual varía de acuerdo al esfuerzo que ponemos hacia esa realización. En su estado de evolución actual, la humanidad no ha realizado aún la verdad absoluta. No puede ver aún el estado de “Lo Que Es” como el completo proceso dinámico de evolución, incorporar la energía inherente y vivir en el sin tiempo. Sin embargo, una de las características del alma espiritual es el impulso de buscar, de inquirir, de empujar los límites de los misterios cada vez más allá. Si toma “más de un año hacer que la cola del yak crezca” le llevará décadas, siglos o milenios, al alma humana para comprender su propia divinidad.



Para comprender la divinidad en su propia naturaleza, la humanidad tiene que comprender la verdad que los Upanishads llaman “la verdad de verdades”, es decir, la fraternidad. Lo mismo ha sido calificado por los Mahatmas como que “no es una palabra ociosa”. La comprensión ha de ser hecha por los individuos, como dije anteriormente, pero los resultados de las acciones individuales benefician a toda la raza humana. Esto es también lo que Sri Ram señaló:



Nuestro dharma es expresar la Verdad, la que es fundamentalmente la verdad de la Unidad, en las formas que podamos y así ayudaremos a aquéllos con quienes nuestro destino está ligado, a ver un poco más claramente el verdadero significado de las cosas. De esto depende la vida, su pureza y su fluidez, más que en algún intento auto-centrado de avanzar y lograr algo para uno mismo.





Por tanto, la búsqueda de la verdad no es, ni puede ser tan sólo un asunto de interés personal, aunque este interés puede abarcar las más elevadas doctrinas sobre la tierra. Nuestra búsqueda, en esta etapa de evolución, debe incluir un interés real por la humanidad, no un interés filosófico, ni una curiosidad científica, ni un asunto político o social, sino un interés real en el sentido de un verdadero sentimiento por nuestros hermanos. Este interés, si es verdadero, no permanece como un simple conocimiento teórico de la doctrina, o como una acción ocasional superficial a favor de una solidaridad particular.



Jiddu Krishnamurti, mientras disolvía la Orden de la Estrella de Oriente, la organización establecida como un receptáculo de acción para el Instructor Mundial, pronunció la muy conocida sentencia “la Verdad es un camino sin senderos”, y al pronunciarla, provocó una reacción en muchos buscadores. Algunos de ellos abandonaron la Sociedad Teosófica para seguir a Krishnamurti. Sin embargo, parece que se perdió una apreciación: el significado del término “sin sendero”. ¿Quiere esto decir que “no existe un sendero”? Sí, significa que no existe un sendero ya hecho. Pero ¿significa que uno no debería transitar un sendero hecho por uno mismo? Por lo tanto, el único sendero debe ser un sendero propio.



Un sendero propio

Cada uno tiene que transitar su propio sendero. Nadie puede seguir el sendero de otro. Debido a nuestra unicidad, el sendero de otro no servirá. Sin embargo, a pesar de las diferencias, todos los senderos echan sus cimientos en los principios y requisitos universales. Las diferencias yacen en el nivel de sinceridad mientras caminamos el sendero. Cuando la pasión por toda la humanidad impregna todas las acciones y se vuelve su principal motivo, el buscador está en su camino a ser un bodhisattva, quien vive y actúa por compasión, uno que está dotado con el principio buddhi, también llamado  Cristo.



Todos los senderos comienzan con bases éticas. Todas las grandes enseñanzas religiosas incluyen la abstención de hacer el mal y la resuelta voluntad a realizar buenas obras. Por lo tanto, el Raja Yoga del Hinduismo comienza con Yama y Niyama antes de continuar con asanas, prânâyâma y pratyâhâra; samyana corona toda la práctica con dharana, dhyana, y samâdhi. El budismo proclama pancha-sila (los cinco preceptos) junto con las paramitas. Vivir éticamente es el único camino para regenerar la mente humana y para preservarla de la tendencia a perder interés en los valores morales.



Transitar nuestro propio sendero y aprender a discernir nos previene de repetir errores similares. Abstenerse de la auto-identificación es equivalente al desapego, la manera más segura de ir hacia la libertad. La sinceridad se requiere para un desarrollo continuo y firme. Ciertamente, la falta de compromiso es un gran grillete en el sendero espiritual. Hace a los humanos superficiales, sin rumbo, fácilmente manipulables y mentalmente abusados. La constancia y la fe genuinas son dos baluartes en el viaje espiritual.



El desapego es un punto delicado. Un hombre rico le preguntó a Cristo cómo seguirlo, y Jesús, en ese entonces dotado con el principio búdico o crístico totalmente realizado, respondió: “deja tus posesiones y sígueme”. El hombre rico prefirió sus posesiones. ¿En cuantas ocasiones cada uno de nosotros prefiere lo no esencial a lo esencial y tenemos que comenzar de nuevo a aprender la misma lección? …



La constancia en el fervor y el esfuerzo es necesaria para todas las empresas, y transitar el sendero es una empresa seria. En A los Pies del Maestro, la constancia se considera como aspiración única. Si un viajero quiere llegar a un lugar debe poner su energía en esa empresa, manteniéndola en mente en su camino, sin parar en cualquier cruce o cambiando su ruta hacia algún destino más entretenido. Sin embargo, la sinceridad no implica falta de humor y el esfuerzo no implica ambición. Esto es así porque en el sendero, la alegría es un compañero útil, particularmente cuando uno “trabaja como aquéllos que son ambiciosos” mientras uno debe “matar la ambición”. El esfuerzo siempre es valorado, como se recita en el Yajur Veda:



“Bendito seas esfuerzo, bendito extenuante esfuerzo;

Bendito seas esfuerzo colectivo,

Bendito esfuerzo individual, bendita seas iniciativa”.



Sin embargo, el esfuerzo correcto es sin esfuerzo, es decir, esforzarse sin la promoción del ego. El esfuerzo debe mantenerse con suavidad y libertad, como Sri Ram puntualizó:



Estar obsesionado con nuestra alma, como algunos religiosos lo están, es la misma negación de esa libertad que es esencial para el bienestar y la felicidad. Nada que te obsesione o se posesione de ti puede ser esa Verdad que te dará libertad, paz y felicidad.



¿Qué es lo que hace que un hombre aprenda este “esfuerzo sin esfuerzo”, qué motiva a un hombre a moverse hacia el fin del ego?



La Fe (shradda) y el amor.



Tener fe no significa tomar cada palabra por hecho. La fe privada de la razón conduce a la superstición y al fanatismo. La fe es una creencia basada en la razón y la deducción. Cuando la razón ha alcanzado su límite, cuando todos los argumentos y las justificaciones terminan, la fe se para allí como la alternativa al nihilismo. Es el verdadero cimiento de la religiosidad. Da confianza en la Vida, se une en simpatía con todo lo que existe como seres vivientes, sensibles y compasivos. Suena obvio que la fe y el amor están íntimamente conectados: la fe ciega no puede producir verdadero amor.



La fe en cierto nivel avanzado se vuelve el poder de la auto-entrega hacia lo Divino (Ishvarapranidhana). En su aspecto activo es el poder de redención, a través del Amor-compasión (Karuna), que corresponde al más profundo nivel de la conciencia universal, cuya esencia es bondad. Esa esencia permanecerá manvantara tras manvantara como el germen del futuro.



Cada individuo que descubre y comprende, en el sendero que él mismo ha transitado, la verdad de que él mismo es el sendero y que él mismo es el objeto de su búsqueda, encuentra una verdad más grande: él se disuelve como ego. Hay ahora una identificación del buscador con la conciencia universal, con la vida eterna. En este momento, como Jesús identificado con el principio Crístico, puede decir: “Yo soy el camino y la verdad y la vida”. El camino es el sendero, individualmente trazado por cada uno. Se vuelve universal cuando se comprende la verdad. La verdad de Lo Que Es es que todo es una única conciencia dentro del proceso de evolución, dentro de lo Eterno, para comprender el sin tiempo.



Tal individuo, en su camino hacia un crecimiento sin límites, lleva colectivamente a la humanidad en el ascenso hacia lo Divino. Él puede entonces decir como Jesús-Cristo: Nadie puede ir al Padre salvo a través Mío. Este individuo puedes ser tú o yo, porque cada uno que esté conciente que en todos lados, adentro y afuera, existe sólo conciencia evolucionando hacia el Ser más elevado, puede recibir la exhortación:



“Tú eres la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su salinidad, ¿cómo puede ser salada nuevamente?

Tú eres la luz del mundo … Que tu luz brille sobre los hombres”.



(Mateo 5, las Beatitudes – 5:22)





Bibliografía



Yajur Veda

La Ciencia de la Yoga – I.K. Taimni

Vivekachudamani – Sankaracharya

Glosario Teosófico de HPB

Cartas de los Mahatmas

Luz en el Sendero – Mabel Collins

Jiddu Krishnamurti – varios

Sri Ram – varios

El Fenómeno del hombre – Pierre Teilhard de Chardin

Los Evangelios – San Juan, San Mateo.

domingo, 25 de enero de 2015

Mutación vertical de la mente



P. K. Jayaswal

El Sr. P. K. Jayaswal es conferencista nacional y fue Secretario General de la Sección India.

Charla dada en la Convención Internacional, en Adyar, diciembre de 2013



  El tema de la Convención



  El tema de la Convención “Una mente nueva para un mundo nuevo” suscita naturalmente una cantidad de asuntos y preguntas que necesitan ser articulados y examinados para hacer explícito que se requiere algo nuevo a fin de abordar los problemas que el mundo enfrenta hoy y es incapaz de resolverlos, debido a los puntos ciegos que afligen a la mente desde hace tanto tiempo. Es obvio que las mentes que funcionan actualmente son las responsables del estado predominante del mundo. Desafortunadamente ellas han estado evadiendo y esquivando la exploración de sus propios mecanismos.



  Como la Teosofía señala, lo externo es la proyección de lo interno. Es simplemente lógico que si estamos interesados y somos lo suficientemente serios en cambiar lo externo, no tenemos más opción que tratar con lo interno antes de que tengamos esperanzas de alcanzar los cambios deseados. Entre todos los seres que habitan el mundo, los seres humanos tienen un rol prominente en iniciar y actualizar el proceso de las transformaciones necesarias, como también en sostenerlas para asegurar que el mundo que creamos es un lugar mejor y más feliz para vivir. La urgencia del cambio no admite demoras. Los seres humanos deben estar a la altura de las circunstancias.



  La naturaleza del cambio requerido



  La pregunta que surge es “¿Qué clase de transformación se requiere en la esfera interna?”. Para responder a esta pregunta es claramente necesario tener una mirada crítica a las varias etapas de la evolución humana. Las doctrinas Teosóficas nos dicen que la humanidad es una parte de la vida universal que comprende otros reinos de vida los cuales forman una escalera. La etapa humana es una fase de desenvolvimiento de la conciencia universal. Los seres humanos ya han experimentado los despertares de la conciencia pre-humana. El trecho actual del sendero humano representa la transición a alturas más elevadas que posiblemente se extienden a niveles de conciencia mucho más sublimes.



  La Teosofía ha indicado la dirección en la cual la conciencia humana se tiene que mover, superando el pasado, para acoger el futuro. Los puntos de referencia del desenvolvimiento han sido insinuados, pero éstas son simples palabras para nosotros que estamos aprisionados en la conciencia ordinaria. El desafío está en atravesar las paredes y romper los grilletes que nosotros mismos hemos construido para nuestra ilusoria seguridad y nuestro supuesto progreso.



¿Dónde estamos ahora?

  La Teosofía atrae nuestra atención al fenómeno moderno de las facultades mentales que se están desarrollando enormemente, como queda evidenciado por los glamorosos logros de la ciencia y la tecnología en varios campos. Las fronteras del cerebro humano han sido minuciosamente investigadas. La evolución electrónica ha sido estupenda. Lo último en tecnología informática ha demostrado que una computadora puede llevar a cabo la mayoría de las funciones de la mente humana y realizarlas más eficientemente que un ser humano. Siendo esto así, un ser humano puede fácilmente asignar la mayoría de las funciones mentales a las computadoras y estar libres para explorar otras áreas/niveles de su propia conciencia desconocidos hasta ahora. Contrario a esta posibilidad, una creencia que parece persistir es que la mente humana, como funciona generalmente en la actualidad, puede conducir a una nueva era de paz y prosperidad. En medio de la gloria del progreso científico en el mundo objetivo, los seres humanos han fallado en examinar críticamente el pernicioso rol que la mente humana ha jugado en los recovecos internos de sus vidas. Como resultado, el mundo sufre todo tipo de problemas en el área de las relaciones y anula el bienestar que la humanidad podría disfrutar como un beneficio directo de los desarrollos objetivos.



¿Desde aquí, hacia dónde vamos?



  La Teosofía ha puesto ante nosotros los contornos de la conciencia que necesita ser vitalizados, superando el pasado para abrazar el futuro. Revela que la conciencia de un ser humano envuelve áreas que están más allá de los límites de la conciencia mental familiar que resulta ser un mero mecanismo, un instrumento en las manos de un estado más elevado de conciencia. Por lo tanto, uno tiene que, explorar la relación entre estos dos modos de conciencia. Uno puede tener que hacer la pregunta más fundamental: ¿Qué es la conciencia después de todo? Ha sido identificada con sus vehículos, lo cual impide la comprensión de su verdadera naturaleza. Nuestros científicos confían en los datos objetivos que los vehículos generan, llevándolos a inferir que la conciencia es generada por los vehículos. Las áreas conocidas velan las dimensiones desconocidas. La mente, como la conocemos, es excelente en manejar lo conocido. Si tiene que reflejar lo desconocido, debe detener sus actividades conocidas totalmente y liberar a la conciencia para que ascienda y tenga la visión o percepción que la teosofía describe como una conciencia búdica.



  A un nivel superior, la conciencia tiene la habilidad de trascender lo conocido y ver a través de las distorsiones, ilusiones y falsas nociones que operan a un nivel inferior que asume el pedestal de un “yo” y se complace en actividades que están en detrimento de los genuinos intereses de toda la humanidad.



  El pensamiento es estructural, racional o irracional, objetivo o enfermizo. Tiene su lugar en los dominios a los cuales pertenece, pero cuando se aplica al mundo de las relaciones, se comporta como un agente contaminador que, a veces, crea estragos. Para salvaguardarse de dichas disfunciones que inevitablemente conducen al conflicto, a la miseria y a la confusión, es imperativo que el pensamiento deba cesar de producir un ruido aparentemente interminable y dé lugar a que funcione una nueva facultad de conciencia que elimine la separación entre ver y hacer. El desafío, por tanto, yace en graduarse en este nivel que podemos llamar la mente nueva.



  La mente nueva



  A menos que uno se mire a sí mismo y observe el modo en que la mente es responsable de este monstruoso mundo, la mente no estará lista para despojarse de lo viejo y abrazar lo nuevo. Que la mente se renueve no significa que se vuelva diferente solamente. Puede ser diferente meramente por cambiar los antiguos patrones, pero esto no es lo que se necesita. La mente nueva es un producto del cambio dimensional. El movimiento de la conciencia tiene que ser vertical a la mente existente. Esto implica una visión elevada más allá del entendimiento analítico y entrar en una realización holística. Esto es, por consiguiente, un proceso de mutación, no de mera modificación. La observación pura resulta en una mutación sin esfuerzo, que es absoluta negación de la hasta ahora orientación activa, seguida por la aparición de un estado de existencia que no tiene nada en contra. Éste es el cambio vertical, el cual no supone un proceso de pensamiento para validarlo. El final de los actuales desórdenes prepara el camino para el eterno orden que es inherente en el cosmos. La mente humana, que se ha encerrado alrededor de su centro, ve como verdad que su función no es crear modelos, aún si ellos son enteramente diferentes, sino ser receptiva a las siempre presentes realidades de la existencia resultando constantemente en realidades externas/objetivas libres de conflictos y violencia. La facultad perceptiva tiene que reemplazar el acercamiento analítico.



  El estado perceptivo no es una conclusión, que es la convergencia del pasado usando el razonamiento. No es la continuación de la inteligencia auto-protectora, y tiene el poder de revelar los problemas completamente, sin ninguna opción, sin tomar en cuenta gustos o aversiones, sin apegos o desapegos, no corrompido por prejuicios y preferencias. La mente se vacía de su contenido y tiene abundante energía para enfrentar los problemas. Krishnaji nunca se cansó de enfatizar esto.



  Características de la mente nueva



  Resaltemos algunas de las características de la mente nueva para no caer en la trampa de considerar a la mente existente como una mente nueva. La mente tiene innumerables máscaras. La remoción de algunas máscaras no garantiza la desaparición de todas ellas.



  En primer lugar, la mente nueva tiene que asignarles un lugar apropiado a los pensamientos que son productos del pasado. Lo que se requiere es estar concientes de que mientras estos pensamientos pueden usarse como datos disponibles, no vayan a crear anteojeras que nublen la exploración de las realidades emergentes.



  La mente nueva tiene que ser una mente meditativa que cruce los límites de los pensamientos, imágenes y palabras, libre de creencias, moralidad y valores sociales. Para esa mente, la meditación es un continuo movimiento, no confinado, como generalmente se practica, a un cierto periodo de tiempo reservado para este propósito de acuerdo a una rutina particular. Puede sonar extraño en el contexto del significado popular de la meditación y puede dar origen a una comprensión que no es factible. Esa clase de pensamiento desaparecerá, si es que la meditación se comprende en su pureza y autenticidad.



  Los procesos intelectuales no estorban a la mente nueva. Ellos proveen la plataforma desde donde la conciencia hace un ascenso vertical como un helicóptero, luego de agotar todas las posibilidades del intelecto.



  La nueva mente demuestra inteligencia. La palabra “inteligencia” necesita entenderse correctamente. No es la inteligencia que la mente analítica usa o la agudeza del intelecto. Es la percepción holística con una totalidad de visión que no excluye ningún aspecto desde su perspectiva. No integra los fragmentos a través de la adición y fusión, por otro lado ve los fragmentos como partes del todo.



  Por tanto, la mente nueva actúa desde un estado de amor en el cual todas las divisiones cesan, y da espacio a un nuevo despertar, a un nuevo florecimiento de la bondad inherente, sin contradicción, dualidad o separación.



  Cuando la mente nueva está activa, no hay separación entre la percepción y la acción. Mientras que el simple conocimiento necesita tiempo para actuar, la mente nueva tiene la habilidad de resolver todos los innumerables conflictos aquí y ahora.



  La mente nueva opera en un estado de libertad, libertad de toda deshonestidad que el pensamiento engendra, de conformidad a una idea o patrón establecido por la sociedad o uno mismo, lo que no permite percibir algo más allá de sí mismo, donde el observador no está. También es libre de todo miedo, sufrimiento, ansiedad y de todas las trampas que uno se coloca a sí mismo conciente o inconcientemente.



  Lo más importante, la nueva mente está libre de toda medida, sólo así está libre para descubrir, de lo contrario es conducida a encontrar sus propias proyecciones/deseos. Una mente libre no es agresiva o violenta, no pertenece a ninguna parte del mundo o humanidad. Envuelve y abraza a todo el mundo/humanidad.



  El camino por delante



  En uno mismo yace el mundo entero. Todas las ideologías, ya sean sociales, religiosas, políticas o económicas son el resultado del pensamiento conceptual que nos ha dividido debido a la contradicción entre lo que es y lo que debería ser. Atrapados en este círculo vicioso, que genera un interminable ruido, experimentamos con algo que nos parece como nuevo, pero que en realidad es una repetición de lo viejo con una apariencia nueva. Dar fin a lo viejo da nacimiento a una inteligencia que marca el comienzo de una maravillosa realidad. La percepción de la verdad desencadena energías liberadoras. Las relaciones basadas en el aislamiento y la fragmentación, se transforman en un nuevo orden de interés y compasión. Los individuos con la mente nueva constituyen el mundo nuevo. Después de todo, ellos son el mundo. ♣









Arribar a la recta acción necesaria es un completo cambio del corazón, un completo cambio de nuestra actitud hacia nuestro prójimo, que nos conduce a un estado de amor en el cual todo sentido de separatividad, de diferencia entre nosotros mismos y nuestros hermanos desaparece; llegar a un nueva y fresca percepción, una nueva visión espiritual de las reales necesidades de nuestros hermanos, respondiendo inmediatamente a cada petición y estando siempre listos para ayudar.



Zoltán De Algya-Pap

domingo, 4 de enero de 2015

LOS FUNDAMENTOS DE LA TEOSOFÍA



John Algeo.
(Profesor de Inglés en la Universidad de Georgia, editor del periódico American
Speech para la Sociedad Americana de Dialectos; es ex Secretario General de la
Sociedad Teosófica en los Estados Unidos)
The Theosophist, Mayo, 1981

Om mani padme hum – el antiguo mantra Budista, expresa profundas verdades

de una manera poética. El mantra puede ser traducido (tanto como es posible traducirlo)
como “Oh, la joya del loto, ¡ah!”. La primera y la última palabra, om y hum, son
realmente intraducibles; ellas son sílabas misteriosas que sugieren, pero no afirman
directamente, significados de tipo usual. Las dos palabras del medio, mani padme,
significando “la joya del loto”, son, de esa manera, un poema envuelto en un misterio.
Es un notable poema – una imagen maravillosamente extraña: dentro de los tiernos y
transitorios pétalos de la flor del loto reposa la gema diamantina y perdurable – el eterno
diamante-simiente del cual la pequeña flor surge.

Existen muchos significados de la imagen de la joya y del loto. Pero, tal vez, el

significado principal sea, lo que superficialmente diferentes ellos parezcan, la joya y el
loto son esencialmente uno. Cuando nosotros decimos que una cualidad es esencial,
queremos decir que ella es indispensable porque toca la esencia o el verdadero ser de
una cosa. Los fundamentos de una cosa son lo que ella realmente es. Debajo de la
superficie y apariencia del loto reposa su esencia – la joya-. Buscar los fundamentos es
buscar la joya en el loto y esto no es una tarea pequeña o fácil.

Buscar los fundamentos de la Teosofía es preguntar lo que la Sabiduría Divina

realmente es. ¿Cómo puede esta pregunta ser respondida? ¿Cómo nosotros podemos
sondear las profundidades de la sabiduría o retirar la joya del loto? Hubo una vez un
físico que, cuando al ser invitado a dar una conferencia para sus colegas científicos, dijo
que pensó que podría hablar sobre “El Universo y Otros Asuntos”. Cualquiera que
intente describir los fundamentos de la Teosofía puede parecer tan presuntuoso y tonto
como aquél físico. Por otro lado, hay un viejo dicho de que la Teosofía tiene bajíos en
los cuales una criatura puede andar, como también profundidades en las cuales un
gigante necesita nadar. Por más diferentes que sean en algunos aspectos, los bajíos y las
profundidades comparten la misma agua. Si remamos en los bajíos, nosotros podemos
saber algo de cómo son las profundidades. Al inquirir sobre los fundamentos de la
Teosofía, nosotros ciertamente no agotaremos las profundidades de la Sabiduría, pero
podemos mojar nuestros dedos y experimentar en el agua.

Existen dos aspectos de la Teosofía cuyos fundamentos necesitan ser

considerados: el aspecto teórico y el práctico. La palabra “teoría” viene del griego,
teoría, y quiere decir una visión o modo de mirar las cosas. Una teoría es una ventana
para el mundo. Algunas veces, en verdad, la palabra es usada para referirse a alguna
cosa irreal o no-práctica, como cuando nosotros decimos: “¡Oh!, Eso es apenas una
teoría”. Pero, rechazar teorías es rechazar ventanas y, por lo tanto, permanecer en un
cuarto cerrado y sin vista. Como nos dice “La Escalera de Oro” (1), nosotros
necesitamos de mentes abiertas y para que la mente esté abierta debe tener ventanas –
esto es, teoría – y ella necesita más de una ventana.

El hecho de que las teorías son ventanas significa que dos teorías diferentes

pueden estar correctas. Si dos ventanas proporcionan vistas de diferentes partes del
panorama o muestran la misma escena desde ángulos diferentes, nosotros no decimos
que una vista es correcta y la otra errada. Nosotros reconocemos que ellas son solo
maneras diferentes de mirar la misma realidad. Para estar seguros, una u otra ventana
puede ser más útil para un propósito particular, dependiendo de lo que nosotros
queramos ver; pero las vistas que ellas proporcionan son igualmente verdaderas. Así,
también las teorías sobre la naturaleza y el propósito de la vida pueden diferir, pero
pueden ser complementarias en vez de contradictorias. En la filosofía clásica hindú
existen seis escuelas: la Vaiseshika, la Nyãya, la Sãnkhya, la Yoga, la Mimãnsã y la
Vedãnta. El término sánscrito para una escuela de filosofía es darsana, de la raíz drs,
significando “ver”, es así equivalente al griego teoría, un modo de ver las cosas.
La Teosofía incluye una teoría o darsana – una ventana a través de la cual
nosotros podemos mirar hacia el mundo. Ninguna infalibilidad es reivindicada para la
teoría teosófica. Ella no es una verdad revelada que debe ser aceptada por la fe. En vez
de eso, es un descubrimiento realizado por generaciones de sabios, rishis y maestros –
un descubrimiento al cual estamos invitados a compartir, a confirmar por nosotros
mismos, a suplir y transmitir, no impensadamente sino críticamente. La teoría teosófica
es una de aquellas fascinantes ventanas mágicas, abriéndose a la espuma de mares
peligrosos en tierras encantadas y abandonadas.

Pero, los mares cuyas profundidades son peligrosas son también fuentes de agua

dadoras de vida, y las tierras abandonadas requieren ser exploradas y pobladas. La
teoría Teosófica es, en verdad, una ventana para un maravilloso y atractivo panorama.
Incluso siendo teórica, a su vez, la Teosofía también es práctica. La palabra
práctica viene del Griego praktike “una relación con la acción”, del verbo prassein
“pasar a través de, experimentar, actuar”. Teoría es mirar; práctica es hacer. Las dos son
complementarias, cada una es indispensable para la otra. Si nosotros deseamos navegar
a través de “mares peligrosos”, necesitamos tanto de los mapas para guiarnos como de
una tripulación hábil para mover el barco. Faltando una de las dos, el barco está
perdido. Así, teoría sin práctica es un mapa que no es seguido, mientras que práctica sin
teoría es una jornada sin dirección.

El Dr. Samuel Johnson observó que “un hombre puede ser muy sincero en

buenos principios sin tener buena práctica. Pero, en este caso, buenos principios (o
teoría) no valen nada”. Así, también, Leonardo da Vinci escribió: “la suprema
desventura es cuando la teoría supera a la ejecución”. Pero lo inverso es igualmente
malo – el elefante proverbial en un negocio de vajillas tiene un gran desempeño
potencial, pero sin teoría para guiarlo, el resultado es porcelana quebrada. El
emperador–filósofo Marco Aurelio reconoció la necesidad de una vida equilibrada
cuando, en sus Meditaciones, él se advirtió a sí mismo que debía “mirar la esencia de
una cosa, cualquiera sea el punto de vista de la doctrina (esto es, de la teoría), de la
práctica o de la interpretación”. Esto es lo que nosotros también necesitamos hacer –
mirar la esencia de la teoría y de la práctica teosófica y ver si podemos interpretar
aquellas cosas por nosotros mismos. La Sociedad Teosófica no posee dogmas, no posee
creencias requeridas; ella no posee un credo al cual sus miembros sean solicitados a
suscribirse. Pero la Teosofía es una teoría – un modo de mirar el mundo –que implica
una práctica – una manera de actuar, de pasar a través del mundo. Los fundamentos de
esta teoría y práctica pueden ser resumidos en tres afirmaciones.

Realidad y fraternidad


En el Proemio de La Doctrina Secreta (2), Helena P. Blavatsky nos dice que

“tres proposiciones fundamentales” forman la base de toda la teoría Teosófica. La
primera de éstas es que hay “un Principio Inmutable, Ilimitado, Eterno e
Omnipresente”, el cual es la “Realidad Única Absoluta”, abarcando todo el Ser
manifestado y condicionado. Esta Causa Eterna e Infinita es la Raíz sin Raíz de “todo lo
que fue, y lo que siempre será”. Esta Realidad Única es la fuente de toda conciencia,
materia y vida en el universo.

La ciencia ortodoxa ve la materia como la realidad básica. La materia está

organizada por leyes naturales en estados progresivamente complejos hasta que,
finalmente ella está tan altamente organizada que resulta en la vida y en la habilidad de
crecer y de reproducirse. Por otras leyes naturales, la materia viva es organizada en
estados cada vez más complejos, finalmente produciendo conciencia por la cual ella se
torna esciente del mundo en torno de ella. Así, desde este punto de vista, la vida es una
modalidad por la cual la materia actúa cuando llega a un cierto estadio de complejidad,
mientras que la conciencia no es más que el epifenómeno de la materia. Uno de los
fundamentos del universo, entonces, es la materia; la vida y la conciencia son subproductos
incidentales.

La visión Teosófica es muy diferente. Ella sustenta que la realidad esencial es

diferente de cualquier cosa que nosotros conocemos o podamos conocer. Ella no es,
dice Helena Blavatsky, el “ser” absolutamente, pero, sí, la “divinidad” – la esencia de la
realidad, un principio. De ella viene la dualidad de la conciencia y la materia, cada una
implicando a la otra. La conciencia existe solamente en la medida que ella es reflejada
en la materia, y la materia existe solamente en la medida en que ella es concebida por la
conciencia. Sin materia para estar consciente de algo, la conciencia no podría existir,
esta afirmación es muy aceptable para la ciencia ortodoxa. La afirmación
complementaria, entretanto, es una de aquellas ventanas abriéndose hacia un mundo
encantado: sin conciencia para estar consciente de ella, la materia no podría existir.
Hace mucho tiempo atrás, la ciencia habría rechazado tal afirmación como puro
misticismo. Pero, a medida que los científicos investigan profundamente en el mundo
subatómico, la materia, como nosotros la pensamos, desaparece completamente,
dejando en su rastro partículas de energía o, más precisamente, probabilidades de
energía cuya propia existencia está misteriosamente envuelta con nuestra conciencia
respecto a las suyas – Fritjof Capra es uno de aquellos nuevos físicos que adoptan esta
visión aparentemente mística de la materia, por ejemplo, en su estimulante libro El Tao
de la Física (3). En esta visión, conciencia y materia parecen ser en verdad funciones
una de la otra, de la misma forma que la Sabiduría Antigua sustenta.

¿Y sobre la vida? La Teosofía la ve como la relación o interacción entre

conciencia y materia. Cuando la conciencia se somete a la materia y la materia responde
amoldándose a sí misma en formas conscientes, el resultado es la vida. Ninguna
partícula del universo, aunque sea pequeña o aislada, existe sin materia, conciencia y
vida – no completamente desenvuelta, tal vez, pero sí en esencia. De esta forma, dentro
de todo ser manifestado esta la divinidad única absoluta; detrás del universo múltiple y
variado esta la realidad única.

Cada teoría implica en acción. ¿Cuál, entonces, es la consecuencia práctica de la

primera proposición fundamental? La teoría es que hay una realidad subyacente a toda
existencia – toda materia, conciencia y vida. ¿Qué práctica esto implica? La unidad de
la realidad connota la unidad de humanidad. Y la unidad de humanidad requiere que
nosotros vivamos para honrar esta unidad, para promoverla, para ser fraternales con
nuestros semejantes. Así, la primera proposición fundamental de La Doctrina Secreta
implica el primer objetivo de la Sociedad Teosófica: “formar un núcleo de la
Fraternidad Universal en la Humanidad, sin distinción de raza, credo, sexo, casta o
color”. No es por accidente que el objetivo de fraternidad fue colocado en primer lugar
en la agenda teosófica, lo que los Maestros consideraron como la razón de ser de la
Sociedad. En 1880, el Maestro K.H. escribió a A.P.Sinnett: “Los Jefes quieren una
Fraternidad de la Humanidad, una real Fraternidad Universal iniciada” (Carta de los
Mahatmas, número 6). Si nosotros aceptamos la primera y fundamental proposición de
la teoría Teosófica – la unidad de la realidad – nosotros somos llevados,
inexorablemente, a la práctica de la fraternidad. Esposar la fraternidad sin saber por qué
es mero sentimentalismo. Proclamar nuestra creencia en la radical unidad de la realidad
sin vivir en fraternidad e hipocresía. La teoría y la práctica deben ir juntas. Así, la
primera proposición y el primer objetivo juntos implican un servicio. Como uno de los
aspectos de la vida teosófica.





La segunda proposición afirma ciclos regulares o de repetición siguiendo un

padrón en todas las cosas – esto es, ley, orden, sistema. Ella afirma que el universo no
es un accidente, sino un lugar planificado y ordenado, que existe un designio
gobernando el proceso mundial. El universo no es solamente un “consumir el fuego”. El
“Big-Bang”, al cual la ciencia atribuye el comienzo de nuestro universo, no es una cosa
que sucedió una vez solamente. Los astrónomos están ahora debatiendo si el universo
continuará expandiéndose infinitamente, hasta que, finalmente, se disipe en lejanas
distancias en cualquier lugar, o si el se contraerá y retornará a alguna unidad densa y
compacta en el centro de algún lugar. La teoría teosófica predica un universo oscilante
que alternadamente, se expande y se contrae de una manera regular y ordenada.
Mirándonos a nosotros mismos, vemos la ley de periodicidad en la
reencarnación – la alternación de la Vida y la Muerte, como Helena Petrovna Blavatsky
la llamó. Y es el karma – la ley de causa y efecto que controla e induce el nacimiento en
el mundo físico – nosotros vemos el principio de orden, que es esencial a toda
periodicidad. En nosotros, pequeños seres humanos, como en el gran universo mismo,
hay un orden y repetición, hay karma y renovación cíclica; Ferdinand de Saussure, el
fundador de la lingüística moderna, dijo que un lenguaje es un sistema en el cual todo
permanece unido. Él podía haber dicho esto, tan verdaderamente, sobre cualquier otra
cosa en el universo o del propio universo. La palabra universo viene del latín,
significando transformado en uno. El universo es un todo combinando todas sus partes,
aparentemente separadas, en una unidad. Esta unidad no es tanto el material (relleno)
del que el universo está hecho, sino los modelos que adecuan el contenido material.
Norbert Wiener, el inventor de la cibernética, escribió: “Nosotros no somos un
contenido que sustenta sino modelos que se perpetúan a sí mismos”. Todo lo que más
sentimos acerca de nosotros es que no somos los pedazos que suponemos, sino modelos
perpetuándose a sí mismos.


La consecuencia práctica de la segunda proposición es que nosotros debemos

intentar descubrir el orden en el universo para que, así, podamos vivir de acuerdo con
él. Buscamos encontrar este orden en una variedad de maneras, las principales entre
ellas son las disciplinas de la ciencia, de la filosofía y la religión. El propósito de la
ciencia es estudiar el orden de la naturaleza física. El propósito de la filosofía es estudiar
el orden en los asuntos intelectuales. El de la religión es estudiar el orden en las cosas
espirituales.

Y así, la segunda proposición fundamental, que afirma la existencia del orden,

lleva naturalmente al segundo objetivo de la Sociedad Teosófica: “Encarar el estudio de
la Religión Comparada, la Filosofía y la Ciencia”. Tal estudio debe ser comparado
porque ninguna religión o rama única de la filosofía o de la ciencia tiene un monopolio
de la verdad. En consecuencia estas tres disciplinas cubren la totalidad del ser humano.
Existe, de acuerdo con un análisis de la constitución humana, exactamente tres
bases (o upadhis) para la conciencia. Hay el sthulopãdhi o base grosera, que es la
conciencia de vigilia normal funcionando en el plano físico. El sukshomopãdhi o base
sutil es la conciencia en el plano astral o emocional y mental inferior o concreto, la
personalidad que subyace a nuestra conciencia física. El karanopãdhi o base causal es
la conciencia en los planos mental superior o abstracto y búdico o intuicional, la
individualidad que sobrevive de encarnación en encarnación y subyace a todas nuestras
personalidades.

 Toda la vida humana está construida sobre estas tres bases.

La ciencia, al estudiar la naturaleza física, trata con el mundo de sthulopãdhi o
mundo que nos rodea en su forma grosera. La filosofía, al estudiar los asuntos
intelectuales, trata con el plano de sukshmopãdhi – o mundo sutil del pensamiento y
sentimiento, de la mente y las emociones. La religión, al estudiar los asuntos
espirituales, trata con el nivel de kãranopãdhi - o mundo causal de aquellas verdades
últimas que ligan al hombre de vuelta a sus orígenes. Así, ciencia, filosofía y religión
buscan el orden en todas las bases de la vida humana. Y habiendo descubierto el orden a
través de estas disciplinas, nosotros podemos interactuar con la periodicidad del
universo, conscientemente asistido y colaborando con el plan cósmico. Más de una vez,
teoría y práctica se funden: para cooperar con el orden universal, nosotros debemos
conocerlo, para descubrir ese orden, nosotros debemos vivirlo. La segunda proposición
y el segundo objetivo, juntos implican el estudio como un aspecto de la vida Teosófica.
Analogía y lo no – explicado.

La primera proposición fundamental está relacionada con la absoluta unidad que

subyace al mundo de los fenómenos. La segunda proposición está relacionada con este
mundo y su orden cíclico. La tercera proposición está referida al relacionamiento que
hay entre la unidad absoluta y el mundo manifestado. Particularmente, ella está
relacionada con los seres humanos como expresión de esa relación.

La tercera proposición fundamental es “la identidad fundamental de todas las

Almas con la Super-Alma Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz
Desconocida; y la peregrinación obligatoria para cada Alma a través del Ciclo de
Encarnaciones o de Necesidad, de acuerdo con la Ley Kármica y Cíclica”. La tercera
proposición afirma la identidad de cada individuo con una única Super-Alma. Esta
Super–Alma, que nosotros llamamos Logos, es una conciencia que da vida a la materia
del universo. Básicamente, la tercera proposición afirma nuestra identidad con la
Realidad Única Absoluta. Ella dice, de hecho, que el ser humano es un microcosmos (o
pequeño mundo) correspondiendo al macrocosmos (o gran mundo), en el cual vivimos.
Ella muestra que el propósito de la existencia es un peregrinaje de regreso a nuestras
fuentes.

Esta es una proposición importante porque ella significa que, nosotros somos de

la misma naturaleza que el propio universo, nosotros podemos mirar hacia él y sacar
conclusiones sobre nosotros mismos e, inversamente, mirar dentro de nosotros mismos
para descubrir algo respecto al universo. Si los constructores de navíos quieren
proyectar un tipo completamente nuevo de navío o los ingenieros espaciales un nuevo
modelo de nave espacial, ellos no hacen más que diseñar los planos en un papel y luego
construyen un navío del tamaño del Reina Elizabeth o una nave espacial para
transportar hombres a la Luna. Primero ellos usan un modelo o una simulación de
computador para tener la certeza que el proyecto funcionará realmente, como ellos
pensaban que sería. El modelo es, así, un microcosmo que puede ser examinado y del
cual los ingenieros pueden descubrir algo acerca del proyecto para el receptáculo
propuesto. Esto es, ellos usan la ley de analogía y de la misma forma nosotros podemos
usarla. Por analogía o correspondencia, nosotros podemos penetrar lo desconocido y
desenvolver facultades que ahora están solamente latentes.

La tercera proposición también dice que las almas individuales, por ser idénticas

al deslumbrante Logos y ser básicamente expresiones de la Realidad Única, son como el
Logos, sujetas a la Ley de Periodicidad. El hombre funciona de acuerdo con las mismas
leyes y principios que guían al gran universo alrededor de él.

Cuando Edipo estaba viajando hacia Tebas, embistió contra la Esfinge, una

criatura que era mitad humana y mitad león y que tenía el hábito de formular enigmas.
Y era su hábito desagradable devorar, en el mismo momento, a quien no consiguiese
responder a su enigma. Así, la Esfinge cuestionó a Edipo: “Qué es lo que anda sobre
cuatro piernas de mañana, dos piernas al mediodía y tres piernas al atardecer?” Sin
ningún tipo de vacilación, Edipo respondió el acertijo correctamente: “El hombre, pues
él gatea sobre cuatro piernas en la mañana de la vida, camina erecto sobre dos piernas al
mediodía de la vida y marcha sobre dos piernas y un bastón en el atardecer de su vida”.
La Esfinge quedó tan agitada porque Edipo había resuelto lo mejor de ella que se arrojó
desde un alto peñasco y pereció. En años posteriores (de acuerdo con André Gide que
interpretó el mito para los tiempos modernos), Edipo dijo a sus dos hijos que como él
había adivinado la respuesta del enigma de la Esfinge, mientras los otros habían fallado:
“Ustedes deben entender, mis muchachos, que en el principio de su jornada, cada uno
de nosotros encuentra un monstruo que lo confronta con el enigma que puede impedirle
de continuar hacia adelante. Aunque para cada uno de nosotros la Esfinge pueda
presentar una pregunta diferente, ustedes deben persuadirse de que la respuesta es
siempre la misma. Si, hay solamente una respuesta para todos los enigmas, porque la
humanidad es el microcosmo y contiene dentro de ella misma todas las preguntas que la
vida puede formular y todas las respuestas que nosotros podemos dar. O, como dice
Blavatsky en Isis Sin Velo (4): “La trinidad de la naturaleza y la cerradura de la magia,
la trinidad del hombre es la llave que se ajusta a ella”. Nosotros miramos en el espejo
del hombre y vemos, reflejado de vuelta, el cosmos.

Finalmente, la tercera proposición dice que el proceso mundial no es casual, sino

con un propósito. La jornada en la cual nos encontramos tiene una meta: es un
peregrinaje – una jornada hacia un destino espiritual por causa de la salud del alma. De
acuerdo con algunos psicoterapeutas recientes, tales como V. Frankl, el mayor problema
que muchas personas enfrentan, hoy, es que les falta un propósito a su vida. La tercera
proposición nos asegura que nuestras vidas tienen significado, propósito y dirección;
que nos estamos moviendo deliberadamente en dirección a una meta –el
redescubrimiento de lo que nosotros realmente somos-. Debido al principio de analogía,
nosotros mantenemos dentro de nosotros mismos el mapa que vamos a seguir. Y si
nosotros lo seguimos, como T. S. Eliot dice en “Little Gidding”:
“...el final de toda nuestra exploración
será llegar donde nosotros comenzamos
y conocer el lugar por primera vez”.

¿Cuál es la consecuencia práctica de la tercera proposición? Si pudiéramos

aprender algo respecto al propósito de nuestra existencia, correlacionándonos con el
universo, nosotros deberíamos hacerlo. Por lo tanto el tercer objetivo de la Sociedad
Teosófica es “investigar las leyes no explicadas de la naturaleza y los poderes del
hombre”, pues estudiar las primeras es aprender alguna cosa de los segundos.
Se piensa del tercer objetivo como refiriéndose a la percepción extra-sensorial y
los fenómenos paranormales de varios tipos.

En los primeros tiempos de la Sociedad Teosófica tales fenómenos representaron un gran papel. Helena Blavatsky y el Coronel.

Olcott se encontraron en una sesión espiritista mientras que A. P. Sinnett, uno de los
más prominentes miembros ingleses de la Sociedad en la India, fue atraído,
principalmente, por los notables poderes de Blavatsky. Él quería promover la Sociedad
a través de tales maravillas, mientras tanto, como el Mahatma K.H. le escribió: “la
Sociedad Teosófica es antes que nada una Fraternidad Universal, no una sociedad para
fenómenos y ocultismo” (Cartas de los Mahatmas, número 138). La primacía de la
fraternidad sobre las prácticas ocultas dentro de la Sociedad había sido aclarada al
principio en 1881, de acuerdo con Old Diary Leaves, del Coronel Olcott (conocido
como La Historia de la Sociedad Teosófica, N.T.) (2:294), y fue reafirmada en el
discurso inaugural de Radha Burnier, presidente internacional de la Sociedad Teosófica:
“el trabajo de la Sociedad no está relacionado con los fenómenos y las artes ocultas,
aunque muchos fenómenos pertenecientes al mundo invisible pueden ser interesantes
para el psicólogo o incluso para el lego.

 Ellos son triviales bajo la perspectiva delconocimiento necesario para regenerar la vida humana. No es el espiritismo sino, la espiritualidad lo que el mundo necesita, no son las artes ocultas sino el ocultismo, también llamado gupta-vidyã (la doctrina secreta) y el ãtma-vidyã (la verdadera

sabiduría)”.

Las más importantes Leyes no explicadas de la naturaleza son aquellas por las

cuales el hombre y todos los otros seres están relacionados los unos con los otros y los
más importantes poderes latentes del hombre son aquellos por los cuales es capaz de
comprender su identidad fundamental con la Super Alma Universal. Para realizar el
tercer objetivo, no se necesita “sentar para el desenvolvimiento” como los espiritistas
dicen; no se necesita tornarse un seguidor del Dr. Rhine en sus experiencias en PES
(Percepción Extra-Sensorial, N.T.), no se necesita, como uno de los astronautas,
practicar transferencia de pensamiento en el espacio exterior. La técnica principal para
investigar las leyes no explicadas de la naturaleza y los poderes latentes en el hombre –
para realizar nuestra identidad fundamental con la Super-Alma Universal – es la técnica
de la meditación.

La manera más efectiva de investigar las leyes no explicadas fuera de nosotros y

el potencial latente dentro nuestro es practicar y controlar la mente. Nuestras mentes
están sometidas a un dualismo de sujeto y objeto; nosotros, el sujeto, pensamos sobre
los objetos. El pensador y el objeto pensado son los dos elementos esenciales para que
la mente trabaje. Pero, atrás de esa mente dualista existe una conciencia no dual que es
consciente, pero sin un objeto externo o sentido de “yo”. Cuando la mente dualista se
torna quieta, la conciencia no dualista puede surgir. Para aquietar la mente, nosotros
necesitamos centrar nuestros pequeños yoes en el Super Yo que está alrededor y dentro
de nosotros. Este centrar del yo y aquietar la mente es meditación.

De él proviene un gran sentido de libertad y alegría. Aunque al meditar nosotros digamos que contenemosa la mente, no hay sentido de esforzarse. Meditar es, en lenguaje actual, estar

“reclinado de espaldas”, pero es también ser vital, conciente, participante. Meditación es
tanto trabajo como relajación, recogimiento y participación, contención y libertad. El
estado meditativo está lleno de contradicciones que se deben esperar al aventurarse en
lo inexplicable y latente. La mayor frontera es el espacio dentro de nosotros. Él es el
panorama sobre el cual las “ventanas mágicas” de la teoría Teosófica se abren, éste es el
territorio a través del cual la práctica Teosófica nos invita a viajar en nuestra
peregrinación. La tercera proposición y el tercer objetivo, juntos implican la meditación
como un aspecto de la vida teosófica.

Los fundamentos y el sello


Teosofía, entonces, es tanto teoría como práctica. Los fundamentos de su teoría

son las tres proposiciones fundamentales de La Doctrina Secreta. Los fundamentos de
su práctica son los tres objetivos de la Sociedad que nos llevan a la vida triple de
servicio, estudio y meditación. La teoría y la práctica están interrelacionadas – cada una
de las proposiciones implica uno de los objetivos. Todo está simbolizado por los
triángulos en el sello de la Sociedad Teosófica.

El triángulo claro puede ser tomado para representar la teoría. El punto superior

se relaciona con la primera proposición: hay una Realidad Absoluta. El punto inferior
directamente se relaciona con la segunda proposición: hay un orden en el universo
revelado en ciclos. El punto inferior izquierdo se relaciona con la tercera proposición:
cada alma individual es idéntica a la Super-Alma: la humanidad cuyo propósito es el
peregrinaje, es un microcosmo del universo.

Estas tres proposiciones tratan, respectivamente, sobre Dios o la Realidad

Última, el universo y el hombre. En arreglos florales japoneses existen tres elementos –
un superior representando el cielo, el horizontal representando la tierra y el elemento
oblicuo, entre los otros dos, representando el hombre. El principio en el triángulo es el
mismo. Los tres elementos representados en el arreglo floral son los tres puntos del
triángulo – Dios, el universo y el hombre – constituyen todo lo que existe. Y así
nosotros superamos a aquel físico que habló sobre “el universo y otros asuntos”, los
“otros asuntos” son el hombre y Dios y nosotros tratamos con los tres en su totalidad.
Si el triángulo claro representa la teoría, el triángulo oscuro representa la
práctica. Su punto inferior representa al primer objetivo: formar un núcleo de la
Fraternidad Universal. Su punto superior izquierdo se relaciona con el estudio de la
religión, la filosofía y la ciencia. Su punto superior derecho se relaciona con la
investigación de las leyes no explicadas de la naturaleza y los poderes latentes del
hombre.
Religión, filosofía y ciencia representan la sabiduría acumulada en el pasado,
nuestra herencia intelectual de los sabios eruditos y santos que existieron antes de
nosotros. Las leyes no explicadas y los poderes latentes son lo que el futuro sustenta.
Ellas están para ser explicadas y ellos, para ser desenvueltos de ahora en adelante y
serán nuestro legado para las generaciones que vienen. La fraternidad es un hecho; ella
existe aquí y ahora. Los Teósofos no reivindican formar la fraternidad – esto sería
presuntuoso e insensato. Ellos intentan solamente formar un núcleo de fraternidad que
ya está en el presente. De esa manera, los tres objetivos cubren el pasado del género
humano, que nosotros estudiamos; su futuro, que nosotros formamos en la meditación;
su presente, que nosotros servimos.

Finalmente, los triángulos son entrelazados, mostrándonos que teoría y práctica

son interdependientes. Cada punto está reflejado en el opuesto. Así, la Unidad Absoluta
está reflejada en la fraternidad. Y de esta reflexión nosotros podemos sacar una
importante conclusión: nosotros no estamos solos. Cada uno de nosotros es parte de una
gran red, conectándose con todos los otros seres humanos y con todos los seres.
Nosotros estamos unidos, indisolublemente, en aquel estado de “transformando en una
unidad”, que es el universo.

Y la orden cíclica del universo está reflejada en la ciencia, en la filosofía y la

religión – una reflexión que nos recuerda que hay una continua Tradición en la
Sabiduría originándose en los guardianes de las razas, preservada y transmitida por una
cadena inmensamente larga de estudiantes y, finalmente llegando hasta nosotros. La
tradición interpreta todas las cosas analógicamente y, así, da una percepción de lo
desconocido. En el volumen I de The Theosophist (octubre, 1879, pp.2-3), Blavatsky
afirma que los antiguos Teósofos fueron llamados analogistas debido “a su método de
interpretar todas las leyendas sagradas, mitos simbólicos y misterios por una regla de
analogía o correspondencia, de manera que los eventos que habían ocurrido en el
mundo exterior fuesen considerados como expresando operaciones y experiencias del
alma humana”.

De ese modo, la analogía del universo y de la humanidad y la tarea de descubrir

el propósito de ambos están reflejadas en una investigación de las leyes naturales no
explicadas y los poderes humanos latentes. De esa reflexión, comprendemos que el
mundo en torno de nosotros está cargado de significado. El libro de la naturaleza quiere
ser leído y es como si fuese un gran holograma.

Hologramas son láminas fotográficas producidas por la luz coherente (por

ejemplo, un haz de rayo “láser”), y ellas tienen algunas propiedades notables, tales
como la producción de una imagen tridimensional cuando el mismo tipo de luz
coherente es proyectado sobre ellas. Pero una de las más increíbles propiedades es que
cada parte del holograma contiene toda la información presente en todo. Si usted
quiebra un holograma en dos partes iguales, cada mitad producirá el grabado original,
entero. Y si usted lo quiebra en cuatro, ocho o dieciséis partes, cada parte, incluso
pequeña, todavía proyectará el grabado entero. El todo está presente en cada parte. Cada
pedazo está cargado de significado.

La Tradición de la Sabiduría también es así. Si, mañana, a través de alguna gran

catástrofe, toda la Tradición debe ser perdida u olvidada excepto por una simple idea –
tal como el Karma – sería posible reconstruir la totalidad de la Tradición de aquella
parte. Es un ejercicio útil tomar tal idea y seguir sus implicancias para ver como el
resto de la Tradición surge de ella. Pero, incluso si la Tradición entera fuese perdida, sin
permanecer ni una simple idea, los seres humanos podrían todavía mirar dentro de sí
mismos, dentro y más allá de sus propias mentes y reconstruir la Tradición en todos sus
fundamentos. De cierto modo, esto es lo que sucede con generación tras generación de
estudiantes. Pues la tradición externa no es la Tradición real; ella es solamente la
muestra exterior. La Tradición real es la realidad interna, descubierta a través de la
meditación, por cada persona, por sí misma y para sí misma.

Así, en las reflexiones de los puntos de los triángulos entrelazados, nosotros

vemos tres grande verdades: nosotros no estamos solos: la Tradición de la Sabiduría es
continua; todas las cosas están cargadas de significado. Los triángulos entrelazados
forman una estrella – ¿o es un loto que tiene en su centro una joya? Todo el loto-estrella
es la Teosofía – una teoría sobre Dios, el hombre y el universo y una práctica
envolviendo el servicio, estudio y meditación. Estos son los fundamentos de la
Teosofía.
Notas
(1) Texto escrito por Helena P. Blavatsky que enumera los pasos (o grados) que
serán vivenciados por el aspirante espiritual.
(2) Editora Pensamento, São Paulo-SP.
(3) Idem.
(4) Idem.
Traducción del inglés al portugués por Pedro R. M. de Oliveira MST de la Logia
Dharma, de Porto Alegre.
Revisión: Ismênia Maria Cavalcante Azmabuja
Extraído de O Teosofista, Janeiro/outubro de l990.