viernes, 18 de abril de 2014

Vedânta y Teosofía



S. RAMU
Gerente de la Editorial Teosófica en Adyar

  Advaita implica que sólo existe una Realidad (denominada Brahman, que puede ser explicada ampliamente como infinitamente vasta, como consciencia absoluta) y todo lo demás que se percibe o se experimenta no es real en sí mismo, y por lo tanto no es digno de apegarse a ello. Incluso la lógica simple de la mutabilidad constante de los objetos de experiencia, y la naturaleza transitoria de dichas experiencias, implicarían sin lugar a dudas, la carencia de sabiduría al permanecer apegados a tales objetos de experiencia, o a las impresiones de tales experiencias y a las tendencias a seguir buscándolas. En uno de los clásicos teosóficos, La Voz del Silencio leemos: “Habiéndonos vuelto indiferentes a los objetos de percepción, debemos buscar el Râjâ de los sentidos.”

   Según la Vedânta, es una ilusión identificarse con el “experimentador” porque no es real en sí mismo. Superamos esta ilusión al rechazar todos los objetos de experiencia como irreales (neti - no real) y logramos el dichoso estado de Brahman o un estado en el que sólo permanece un estado de consciencia no dual. De este modo tenemos los Mahâvâkya-s (Las grandes afirmaciones de la Verdad).

   Los Mahâvâkya-s son la esencia de la enseñanza vedantina y su logro supone la superación de las ilusiones mencionadas, por las que se pierde el discernimiento entre lo real y lo irreal, entre los permanente y lo transitorio, y entre la verdad subyacente y las proyecciones falsas aparentes. Lo que se necesita es una percepción constante y sin esfuerzo de la verdad esencial como la proponen los Mahâvâkya-s.

   La consciencia no dual mencionada anteriormente también se puede denominar percepción pura. La sabiduría de la Vedânta sugiere que en un estado puro de conciencia, uno permanece como testigo de todo lo que se experimenta y no se involucra en los ciclos de causa y efecto originados por las impresiones de las experiencias. También trascendemos las limitaciones de espacio y tiempo. El estado del ser de tal persona no se ve afectado por la acción o la inacción, o por las consecuencias de la acción o inacción; está fuera de las limitaciones del karma y del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento, un estado verdaderamente liberado.

   Una cuidadosa introspección sobre lo mencionado nos ayudará a comprender que la Vedânta no es ni una religión ni un sistema de filosofía sino sabiduría espiritual. La conciencia no-dual es la única verdad absoluta y eterna. La Teosofía se explica como la sabiduría de los dioses; la Vedânta se afirma que es la sabiduría de los seres realizados. Uno de tales seres auto-realizados de la sociedad contemporánea fue Ramana Maharshi, quien permanecía en silencio la mayor parte del tiempo, predicaba lo mínimo y sólo cuando le pedían que lo hiciera, y vivió guiado totalmente por la sabiduría Vedânta.

   Uno de los fundadores de la Sociedad Teosófica, H. P. Blavatsky (HPB), cuyas enseñanzas, como sabemos, fueron influidas en gran parte por el Budismo, tiene el siguiente comentario sobre la Vedânta: “El sistema de la Vedânta es sólo Budismo trascendental o, por así decirlo, espiritual, mientras que el Budismo es la Vedânta racional o incluso radical.” Ella denomina Vedânta, junto con los Upanishad-s, “al espejo de la Sabiduría eterna”. La comprensión de HPB de la relación del jivan (el alma individual) con Brahman era similar al contenido de la Advaita Vedânta, cuando ella dijo que la “individualidad del jivan es mâyâ y en su esencia o naturaleza, jivan es Parabrahm, la consciencia del Paramâtmâ”.

   El primer Objetivo de la Sociedad Teosófica, basado comprensiblemente en la sabiduría teosófica, se fundamenta en la Fraternidad Universal. La Fraternidad entre todos los seres vivos, no sólo seres humanos, es verdad en el sentido que “el Uno está en todo y todo está en el Uno” o, el sentido de separación (o división o sentimiento no fraternal) es un síntoma de ilusión y la Realidad Una es el único principio subyacente o fuente de todo. Con el propósito de practicar y actualizar esta verdad, la Sociedad Teosófica lo adoptó como objetivo organizativo.

   Otro Objetivo de la ST, “investigar las leyes inexplicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre”, no intenta realizar una investigación basada en la relación entre el sujeto que investiga y el objeto investigado, a ser analizada por medio de los instrumentos corporales, incluyendo el cerebro. Ante todo esta investigación es de uno mismo (auto-conocimiento). “Tú eres tú mismo el objeto de tu búsqueda”, dice La Voz del Silencio. Si no observamos y comprendemos todo el proceso de nuestro propio ser, no comprenderemos nada que valga la pena de las leyes inexplicadas de la naturaleza o de los poderes latentes en otros, sólo formaremos ideas y opiniones. Los sabios desde Sankarâchârya hasta Ramana Maharshi enfatizaron el Auto-conocimiento por medio de la introspección o la búsqueda de sí mismo como el único medio del jñâna y liberación.

   El primer paso hacia este Objetivo, como también el último es “destruir la mente del ego, el destructor de lo real”. (“La mente es el gran destructor de lo Real. Destruya el discípulo al Destructor”, como expresa La Voz del Silencio.) Sankarâchârya manifiesta que la mente es el producto de la ignorancia (avidyâ) de la verdadera naturaleza de las cosas. El ego es tan astuto que cualquier enseñanza sobre él, aunque fuera su sublimación, la interpretaría convenientemente para fortalecerse y perpetuarse a sí mismo. A menos que superemos las limitaciones impuestas por nuestro pensamiento condicionado que sufre del sentido de separación, percibiremos muy poco de la Realidad ilimitada. “Quién soy?” o, más apropiadamente, quién o qué es este “yo”, es la única búsqueda o investigación requerida para comenzar a comprender las leyes inexplicadas de la naturaleza.

   El lema de la Sociedad Teosófica es “satyân nasty paro dharmah”, traducido como “No hay religión más elevada que la verdad”. La palabra “religión” aquí puede que no de el significado más apropiado a la palabra dharma en la versión del sánscrito original. Dharma esencialmente es el principio y la práctica que sostiene o mantiene o preserva el orden en todos los niveles de la conciencia, desde el más macrocósmico al más microcósmico. Puede haber un orden que es natural en cada nivel de conciencia (svadharma) y las desviaciones de ese estado de orden natural crea desorden y la consiguiente miseria!  Por lo que el lema se puede replantear como “La Verdad es la gran sustentadora del orden”. Por el contrario, adharma es lo que produce desorden en la conciencia, que es la causa de todo el sufrimiento. (Krishnamurti se refiere al desorden en la conciencia como la causa del conflicto y de la miseria humana). Cuando Krshna dice: “dharma-samsthâpanârthâya”, el propósito es restablecer el orden, cuando el desorden se ha establecido.

   El conocido libro teosófico Luz en el Sendero, dedicado a “los ignorantes de la sabiduría de Oriente y a quienes deseen entrar bajo su influencia”, tiene unos pocos aforismos que podrían ser de interés para todos los que estudian los paralelos entre la Vedânta y la Teosofía. El primer aforismo dice “Mata la ambición”. La ambición es la forma más simple de buscar recompensa y elogio. El Yoga-Vâsishtha, un profundo tratado de la Advaita Vedânta, va mucho más profundo sobre este tema de la ambición. Afirma reiteradamente que se debe destruir sankalpa para llegar a un estado liberado. Sankalpa a menudo se traduce como resolución. Pero siempre existe el riesgo de carecer de claridad y malentenderlo cuando tratamos de comprender los tratados sánscritos por medio de una traducción hecha palabra por palabra. El significado de sankalpa, la ambición más sutil que está al acecho en todos nosotros, parece estar “decidida a acercar un resultado preestablecido para uno mismo, ejerciendo nuestra voluntad e imaginación (como para el resultado deseado)”. “Haré esto de modo que me volveré más… o adquiriré eso, o me liberaré de algo para escapar.” Nuestros esfuerzos constantes para volvernos algo más son la única razón por la que se producen todos los movimientos en el pensamiento y la imaginación. Las notas en Luz en el Sendero continúan advirtiéndonos sobre la ambición del ocultista, una ambición para ampliar los límites de la experiencia y el deseo por el interés de cosas que atañen a su mayor tiempo de vida.

   (En La Clave de la Teosofía, HPB afirma: “un hombre puede ser un teósofo muy bueno por cierto, ya sea dentro o fuera de la Sociedad, sin ser en modo alguno un ocultista”. El ocultismo puede no ser el medio o meta esencial de una vida teosófica, como tampoco el seguir rituales y costumbres tradicionales védicos como requisito para un modo de vida de la Vedânta.)

   La próxima instrucción es para destruir el deseo de vida. Trshnâ (deseo) en la tradición Vedânta (como tanhâ en la tradición budista) es la causa por la que quedamos atrapados en los grilletes de samsâra, un reino de existencia insatisfactoria en la que uno queda enredado reiteradamente.

   Lo que continúa como otra instrucción es “Destruye el sentido de separatividad”. La transformación no sucede en nadie a menos que exista la conciencia de su necesidad. Tal realización llega sólo de la comprensión y experimentación de la verdad subyacente. La verdad védica relevante que subyace en esta instrucción teosófica “destruye el sentido de separatividad”, procede de la afirmación advaita de la conciencia no dual y de morar en un estado de unidad de modo que “los otros” no se perciben como objetos de juicio y evaluación. Fundamentalmente, nadie es diferente de los demás. Ramana Maharshi expresó que en un estado de conciencia no dual, o de conciencia pura, “los demás”  no existen (para comparar, juzgar, manipular, etc.)

   Otra instrucción es “Destruye el deseo de sensación”. Esto se expresa algo diferente en La Voz del Silencio: “No permitas que tus sentidos hagan de tu mente un sitio de recreo.” A los caballos no se les debe permitir tirar del carro hacia la dirección que ellos quieren. El Bhagavadgitâ expresa que quien es capaz de retirar sus sentidos de los objetos sensoriales, así como la tortuga introduce sus miembros dentro de la caparazón, será considerado como situado verdaderamente en la sabiduría. Además dice que el deseo de sensación se destruye efectivamente, no por restricciones, sino solamente por el logro de algo mucho más elevado (tal vez la bendición de la conciencia no-dual!) Un error común es que el cuerpo es el contenedor del yo, pero la verdad es que el cuerpo es un instrumento del yo.

   Luego viene, “Destruye el deseo de crecimiento”. Obviamente esto significa el deseo de ambición por crecimiento personal o de fortalecer el ego. Aquí podemos referirnos nuevamente a la Vedânta en relación con sankalpa (sutil, pero la verdadera forma de la ambición) como la verdadera causa raíz de las ataduras de la existencia condicionada. La próxima instrucción es “Desea sólo lo que está dentro de ti”. La palabra deseo usada aquí no se debe considerar en el sentido ordinario, sino como el profundo anhelo del alma de unirse con todo.

   Luz en el Sendero continúa enumerando dos deseos más dignos de lograr: desea sólo aquello que está dentro de ti, y sólo aquello que está más allá de ti. No existe contradicción si establecemos paralelos en la tradición Vedânta que nos instruyen a morar en el Yo yendo más allá del yo personal. Los deseos de poder (obviamente sobre nosotros), paz (la mente serena que está libre de dualidad), y de posesión del alma pura, tienen paralelos en la Vedânta respectivamente, en las recomendaciones para dominar nuestros impulsos. “El camino hacia la libertad final está dentro de tu Yo”, expresa La Voz del Silencio. Ramana Maharshi a menudo enfatiza “morar en el Yo”.

   HPB, en La Clave de la Teosofía afirma: “que la chispa divina en el hombre al ser una e idéntica en su esencia con el Espíritu Universal, nuestro Yo Espiritual es prácticamente omnisciente, pero no puede manifestar su conocimiento debido a los impedimentos de la materia”.  La sabiduría Vedânta ayuda a superar este impedimento al ir despertando nuestra conciencia a la Realidad más allá de la materia ilusoria.

   A medida que avanza el debate, HPB nos acerca a la sabiduría Vedânta cuando agrega, como aclarando, que “nuestras enseñanzas insisten sobre la identidad del espíritu y la materia” y “la materia es simplemente espíritu cristalizado”.

   El llamado a despertar de la Vedânta es para eliminar la ilusión de separatividad, para liberarse; el auto-centrismo hace que la Fraternidad Universal sea difícil de lograr. Pero como el auto-centrismo mismo es el resultado de la ignorancia de la naturaleza del yo, la Vedânta ayuda a eliminar esta causa despertándonos a la ilusión del yo. La Teosofía insiste sobre la ausencia del yo para el Nirvâna, y la Vedânta profundiza y muestra el método efectivo, la eliminación del yo mismo, al percibir que la ´Yo-idad´ como una entidad separada es un mito o ilusión.

   Los innumerables postulados teosóficos y otros sobre la vida después de la muerte, karma, reencarnación, Nirvâna, etc., serán de muy poca utilidad si la vida no se comprende en su totalidad basándose en el auto-conocimiento. Con el auto-conocimiento o Auto-realización, la noción de una ruptura en nuestra vida en el momento de la muerte se puede desvanecer, que es la inmortalidad del alma-espíritu, a que se refieren las enseñanzas teosóficas y que se destaca en los aforismos de la Vedânta. “Condúceme de la muerte a la inmortalidad” puede significar la transformación del yo personal mortal en el espíritu divino eterno e inmortal. El aforismo teosófico, “Abandona tu vida para vivir”, bien puede significar que el verdadero ser espiritual sólo está vivo cuando el yo personal está muerto. La Teosofía, fundamentalmente, es sabiduría espiritual y no conocimiento, ni siquiera conocimiento colectivo asimilado de las diferentes teorías de las religiones. Om Tat Sat





Mahâvâkya-s

Lo que significan para mí, no la traducción literal

1. Brahma satyam jagan mithyâ

La consciencia que todo lo impregna es la Realidad única. El mundo (y su

experiencia) no es real en sí mismo

2. Ekam evâdvitiyam brahma

La Realidad es sólo Una (concretamente, Brahman).

3. Prajñânam brahma

El auto-conocimiento es conocimiento de Brahman (Realidad Última).

4.Tat tvam asi

Tú eres potencialmente conciencia pura o tu estado real es el de la  consciencia

no dual. Tú no eres una entidad separada.

5. Ayam âtmâ brahma

Âtman (Yo Real) y Brahman son lo mismo. (tú no eres el ego “yo”, sino el “Yo”

-consciencia- que es común en todo.)

6. Sarvam khalvidam brahma

Por lo tanto (a partir del punto 5), la Realidad subyacente de todo es la

consciencia.

7. Aham brahmâsmi

Yo soy Brahman. Contempla tu propia naturaleza, la naturaleza de nada más

que la pura consciencia.

domingo, 30 de marzo de 2014

EL PUNTO DE RETORNO





Mary Anderson

(Charla Convención Adrar, 29 de Diciembre de 2003)

                            Un punto de retorno es un punto en el espacio o el tiempo que vira algo, es decir, que cambia ligera o completamente la dirección que está enfrentando o moviéndose. O puede ser que seamos nosotros que cambiamos de dirección.
                            Simbólicamente, esto podría significar una transformación que ocurre lenta o rápidamente. Hay puntos de cambo en la Naturaleza, aquellos que esperamos, como la transición entre las estaciones y entre el día y la noche, y aquellos que no esperamos, tales como el repentino estallido de las tormentas, tsunamis, fuegos forestales, terremotos, y así sucesivamente. Hay puntos de retorno en nuestras vidas individuales cuando comienza algo nuevo. Nuevamente, algunos se esperan y otros no. El nacimiento es un punto de cambio, como ir a la escuela, la pubertad, iniciar una profesión, el matrimonio, el nacimiento de los hijos, mudarse de casa, etc. La muerte también es un punto crítico que deberíamos esperar, pero ¿realmente lo tomamos en cuenta? Los puntos de cambio inesperados pueden incluir pobreza o riqueza repentina, una enfermedad  invalidante en uno o en un ser querido o una desgracia.
                          Puede que seamos capaces de arreglárnosla con los puntos de cambio en la Naturaleza o en nuestras propias vidas, que podemos esperar pero menos fácilmente con aquellos que no esperamos y que pueden llenarnos de temor y ansiedad – o con alegría y alivio. Pueden ser retos y  pruebas que prueben nuestro temple o fuerza para adaptarnos no solo a nuestra forma de vivir sino  nuestra actitud total. Pueden producir insospechados talentos. Los fracasos aparentes con los que nos arreglamos, también tienen lecciones para nosotros.
                           En el pasado hubieron dramáticos puntos  críticos en el estado de la tierra: el comienzo y el final de las edades de hielo, las transiciones entre la Edad de Piedra, la Edad del Hierro y la Edad del Bronce. Los científicos hablan de la repentina desaparición de todas las especies. ¿A dónde se fueron los dinosaurios? Ellos hablan de mutaciones, de cambios fundamentales, tales como el surgimiento de nuevas especies. Esto puede suceder en la Naturaleza. Algunos científicos quizás quieren hacer que suceda, pero pueden crear un monstruo de Frankenstein!
                           Madame Blavatsky escribe en La Doctrina Secreta, en términos de muchos millones de años, de grandes eras pasadas en nuestro planeta, tales como las eras de Lemuria y la Atlántida, cuando la configuración de grandes extensiones de tierra y también el clima en diferentes partes del globo, eran radicalmente diferentes de lo que llegaron a ser posteriormente. Ella  atribuye tales cambios del clima y la configuración de la tierra, en parte a cambios en el eje de la tierra. Ya sea que  aceptemos o rechacemos lo que dice,  o mantengamos una mente abierta, los científicos puede que un día  confirmen que estaba en lo cierto.
                   En la historia tal como la conocemos, la que retrocede solamente unos pocos miles de años, los eruditos distinguen grandes cambios externos que algunas veces cambiaron la actitud de la humanidad en general. Los arqueólogos hablan de etapas de cazadores y recolectores nómades, luego de colonos cultivando  el suelo y domesticando animales, y del surgimiento , a su debido tiempo, de aldeas y  pueblos, siendo antiguos ejemplos, lo que ahora es Pakistán, Mohenjo-Daro y Harappa en el Valle Indo, civilizaciones que surgieron y  decayeron entre  la mitad del segundo y tercer milenio antes de la EC y fueron finalmente  destruidas por los invasores Arios del Asia Central. Siguieron muchas nuevas invasiones  en la historia inda antigua y más moderna: invasiones del norte por los Persas, Escitas, Hunos, Arabes, Turcos y Mongoles. Tales invasiones fueron puntos críticos, al menos localmente. Posteriormente Portugueses, Británicos y otros llegaron por el mar desde el occidente, primero como comerciantes, luego como colonizadores.
                      Estos puntos críticos atañen a la historia India, pero un fenómeno notable,  perdurando por algunos siglos y extendiéndose por el entonces mundo civilizado. Fue lo que Kart Jaspers llamó ‘la Era Axial’, de alrededor del 800 al 300 antes de la EC. Este fue el periodo durante el cual, citando a Radhakrishnan: ‘El hombre por primavera vez, simultánea e independientemente en Grecia, China e India cuestionó el modelo tradicional de vida’ (Radhakrishnan: Los Principales Upanishads, p,22).
                       En Grecia la Era Axial incluía la era de Homero y luego de Pitágoras, Platón, Aristóteles y otros. En China testimoniaba la época de Lao-Tsu y Confucio En India el Budismo se originó con el Señor Buda y el Jainismo con el Señor Mahavira. En el Hinduismo el período Védico de los primitivos Arios fue seguido por la era de los Upanishads representando ‘la Vedanta en su pura forma original…’(p.22), significando ‘el final de los Vedas, la conclusión como también la meta de los Vedas’ (p.24).
                        ‘Himnos a dioses y diosas son reemplazados por una búsqueda de la realidad  implícita en el flujo de las cosas. ‘¿Qué es aquello, que siendo conocido, llega a conocer todas las otras cosas’?...Mientras los Poetas de los Vedas nos hablan de lo mucho en que la radiación del Supremo se ha dividido, los filósofos de los Upanishads hablan de la Realidad Una detrás y más allá del flujo del mundo…’(p.48).

                       ‘La Verdad está dentro de nosotros. Los diferentes dioses Védicos  se consideran subjetivamente. ‘Todos estos dioses están en mí’… En los Upanishads encontramos una  crítica a la religión ritualista vacía y  estéril.  Los sacrificios son relegados a una posición inferior… Cuando todas las cosas son de Dios, no hay  sitio para ofrecerLe algo, excepto nuestra voluntad, nuestro ser…Los sacrificios se vuelven acciones desinteresadas…(p.49).’
                 
                      En el Occidente, rastreamos el surgimiento y desaparición de las civilizaciones Egipcia, Griega y Romana, las invasiones desde el Asia Central de los Celtas y, por ejemplo, de los Hunos y otras tribus, dando  el toque de muerte al degenerado imperio Romano. En el curso de la Era Cristiana, la Edad Oscura fue seguida por el Renacimiento, la Reforma, la sí llamada Edad de la Iluminación, la Edad del Descubrimiento y, por otra parte, el florecimiento y la sangrienta represión de los bárbaros Cristianos de la civilización  Mora en España –la que ha sido una era de oro verdaderamente- y la cultura Albigense en el sur oriente de Francia. Las eras de oro locales surgían y morían: el teatro y la poesía Isabelina en Inglaterra, la pintura Italiana y la música Alemana.
                   Grandes puntos críticos sociales incluyeron la desaparición del sistema feudal en Europa, algunas veces siguiendo tales movimientos caóticos como las Revoluciones Francesa y Rusa, y el surgimiento de la democracia o pseudo-democracia. ¿Podemos hablar de democracia cuando más de la mitad del mundo padece de hambre?
                   Más recientemente hemos entrado a la era científica, la era de la tecnología, la era atómica, la era espacial, la era cibernética. ¡Qué cambios han producido estas, aunque gradualmente, no solo externamente en la estructura de la sociedad, sino también internamente en las mentes de los hombres, en sus actitudes! ¿O fué un cambio en la consciencia, en la actitud, que efectivamente produjo muchos cambios externos?
                     Este parece ser el caso si damos una mirada más amplia, si consideramos la evolución de la vida. Para el teósofo grandes puntos críticos en la evolución de los seres vivos, serían la transición de la vida y la consciencia   residentes desde la etapa del mineral a esa del vegetal, desde el vegetal al animal, del animal a la etapa humana de evolución. Estos son puntos críticos no solo ni principalmente en la apariencia externa sino también y sobre todo en la sensación, sentimiento y pensamiento, en la consciencia de la vida que mora.
                   El autor Griego Kazantzakis relata en la historia de su vida cómo llegó a esta percepción. Cuando escolar se le había enseñado en la iglesia que el hombre era una creación especial de Dios. Así, estuvo muy perturbado cuando su profesor de ciencias le explicó más bien crudamente que los seres humanos descendían de los monos. Uno se acuerda de la conversación entre un niño y su abuela: ‘Abuela, ¿fuiste un mono alguna vez?’ ‘No, nunca!’ ‘¿Y mi mamá?’ ‘Oh, no!’ ‘¿Entonces, quién fue un mono? ¿Lo fue el abuelo?’ ‘Por Dios –no!’ ‘Oh, bien! Debe haber sido mi otra abuela!’
                    Volviendo a Kazantzakis, su visión del mundo  era al revés! Si solo hubiera sabido cómo explican estas cosas las enseñanzas teosóficas. Posteriormente,  sin embargo, con la intuición del poeta, llegó a una bella percepción de la evolución y escribió lo siguiente:

                   ‘ Entre el cielo y la tierra y en nuestros corazones y el corazón de cada criatura  soplaba un poderoso aliento que llamamos Dios. Una gran exclamación.  El vegetal deseaba dormir, inmóvil en el agua estancada, pero  el clamor de la rosa  subió por él y lo estremeció hasta sus raices: ‘Escapa!’ Libérate de la tierra! Muévete!’ El árbol había sido dotado con la palabra, habría exclamado: ‘Me rehúso! ¿Dónde me empujan? Están pidiendo algo imposible!’
                     ‘Así el clamor siguió por siglos; y he aquí, del anhelo, de la vibración, la Vida se liberó del árbol inmóvil. Apareció el animal y se radicó en su hogar acuoso, en el lodo, como un gusano. ‘Estoy cómodo aquí, aquí hay paz, seguridad; me quedaré aquí!’ Pero el terrible grito taladró su espalda: ‘Libérate del lodo, párate, da nacimiento a uno más grande que tú!’ ‘No lo haré! No puedo!’ ‘Tú no puedes, pero yo sí; párate!’
                     Pasaron milenios, y he aquí!- allí surgió, temblando sobre sus inestables pies, el Hombre. El mundo es un centauro (mitad humano, mitad caballo); las pezuñas del caballo se adhieren a la tierra , pero el cuerpo, desde el pecho a la cabeza, es amasado y atormentado por el grito  despiadado y lucha de nuevo por milenios para emerger, como una espada, desde la envoltura del animal.. ‘¿Adónde iré?’ grita el hombre con desesperación, ‘he alcanzado la cima de la montaña; delante de mi hay solamente caos’ – (Y el clamor que es Dios exclama:) ‘Delante de ti estoy yo, levántate!’ (traducido del Alemán: Rechenschaft vor El Greco, pp.252-3)

                    Aquí tenemos la clara percepción que el punto crítico fundamental se halla en la consciencia, en el Espíritu. La carne indolente parece reacia, resistente, pero finalmente produce el vehículo capaz de expresar este espíritu, esta consciencia atravesando un punto crítico, entrando a una nueva fase.
                   Nos hemos referido hasta ahora a los puntos críticos que podemos ya sea ver o imaginar porque son visibles o fácilmente comprendidos. Pero hay puntos críticos en la consciencia, en nuestra percepción de las cosas como individuos. Estos pueden parecer  que son precipitados por los sucesos externos, pero pueden surgir independientemente de tales sucesos, si se cumplen ciertas condiciones. Tales puntos críticos pueden ser superficiales o profundos, graduales o repentinos. Algunos o muchos leves y graduales , aún inconscientes  puntos críticos pueden conducir a un punto crítico revolucionario de 180 grados. Como dice Krishnamurti, hemos estado caminando hacia el sur y repentinamente giramos y caminamos hacia el norte! Los puntos críticos graduales en la consciencia pueden consistir de cambios imperceptibles en nuestra actitud que conducen y florecen en palabras o acciones que pueden  aún sorprendernos.
                   Tales cambios en la consciencia a menudo se asocian con la espiritualidad. El término Cristiano es ‘conversión’ (el primer paso en el Sendero Místico), que simplemente significa girar. Tenemos ejemplos de tales conversiones en todas las religiones. El término ha sido  degradado e igualado con estados altamente neuróticos, sentimentales o alterados, a menudo inducidos por evangélicos carismáticos.
                  ¿Cuál sería una completa conversión o punto crítico – de 180 grados – producido en el mundo? En algunos aspectos conduciría a lo opuesto de lo que sabemos en el presente. ¿Y qué sabemos en el presente en el mundo? A pesar de todos los afeites superficiales y las varias venditas que se aplican, el mundo es insano, infeliz, injusto, violento y está en grave peligro.
                    La vasta mayoría de los seres humanos son infelices y enfermos, careciendo de las necesidades fundamentales para siquiera el bienestar físico y algunas veces la supervivencia. Podemos decir que esto es el karma, pero es sin embargo injusto a causa del resultado de este sufrimiento. Un muy pequeño porcentaje de la humanidad disfruta de la mayor parte de la riqueza disponible. ¿Y es al menos este pequeño porcentaje feliz? ¡No! Los países más prósperos tienen los más elevados porcentajes de suicidios. ¿No es esto también karma? Y la violencia en el mundo, incluyendo el posible uso de las así llamadas armas de destrucción masiva, es a menudo una reacción en contra de la injusticia.
                  Pero quizás la más grande amenaza a la supervivencia proviene de la contaminación: la contaminación de la atmósfera (el agujero en la capa de ozono, las emisiones de los reactores atómicos, el efecto invernadero), la contaminación de los océanos con los desperdicios atómicos, derrames de aceite y así, y contaminación de la tierra (la desertificación por una parte y por la otra las posibles inundaciones, como el derretimiento de los hielos polares). Y la fuente de todas estas amenazas es la codicia de la humanidad y su corta visión al saquear la tierra.
                    Aún más peligro se halla en la intromisión del hombre en la Naturaleza, no solo en la superficie, talando árboles, pescando en exceso y así, sino interfiriendo con los cuerpos, la vida y la consciencia de los seres vivos. ¿Adónde llevará la clonación y la manipulación genética de los cultivos y animales, quizás aún a su debido tiempo de la consciencia humana (afectando su instrumento, el cerebro)? Por atraparte, los científicos hacen descubrimientos que apuntan a la Unidad de toda Vida y su santidad. Por otra parte, son pagados para comprometerse en investigaciones que podrían conducir a una situación de ‘Enfrentar al nuevo mundo’.
                        Tal es el mundo hoy día, a pesar del lado más brillante: las posibilidades abiertas por las comunicaciones perfeccionadas y el correcto uso de la tecnología para socorrer al desvalido y para difundir el conocimiento de la fraternidad universal.
                         Buddha declaró que la vida es dolor. Esto no ha cambiado desde su época. ¿Por qué no? Porque los seres humanos no han cambiado. Como Mefistófeles, el demonio, dice en el prólogo de Fausto de Goethe: ‘el pequeño dios del mundo permanece el mismo y es tan peculiar como el del mismo primer día…’ Y un gran maestro  observó que la naturaleza humana ha sido la misma por un millón de años.
                         ¿Cuál es la raíz del dolor de la humanidad y del mundo? Buddha apuntó a nuestros deseos, nuestros anhelos. Pero ¿qué es eso que desea y anhela? ¿No es nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestras mentes, con las cuales nos identificamos? Nuestro cuerpo  anhela la excitación de los sentidos, para la satisfacción de sus apetitos o por comodidad. Las emociones también anhelan la estimulación y satisfacción y sobretodo la satisfacción de si misma. La mente también lucha por la auto-satisfacción con más y más conocimiento. Pero siempre es mi cuerpo, mis emociones, mi mente. Finalmente los humanos a menudo son egoístas en su presente  estado de conciencia. Los individuos siguen ‘la ley de la selva’: ‘cada hombre para si mismo’, porque se sienten separados de los demás. Pueden formar alianzas con sus parientes, sus amigos, sus connacionales y sus creyentes, pero tales alianzas, aunque a menudo motivadas en parte por genuino afecto, siempre son en parte al menos interesadas en él mismo, superficiales y  frágiles, cuando son alianzas para el beneficio de nuestros cuerpos, nuestros sentimientos y nuestras creencias y teorías.
                       Encontramos muchos ejemplos escandalosos de alianzas por interés propio en la política, pasada y presente.  Aunque mientras como individuos, ustedes y yo, formamos alianzas, o de otro modo actuamos sobre la base del interés propio, ¿quiénes somos para acusar a los políticos? Pero aún las alianzas interesadas en si mismo son quizás reflejo de una naturaleza más profunda en nosotros, una naturaleza que está débilmente consciente de la existencia de esta profunda unidad interna.
                        La humanidad ha causado la desesperada situación del mundo por una actitud de egoísmo, cada uno sintiéndose separado de los demás. ¿No s halla también la solución en la humanidad? El punto crítico que brindaría ayuda sería la comprensión de que no estamos separados de los demás. Aún físicamente, compartimos los mismos genes, los mismos  órganos humanos. Shylock de Shakespeare  apela contra el discriminación que sufre, exclamando:
                    ‘¿Un Judío no tiene ojos? ¿Un Judío no tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No se alimenta con el mismo alimento, no se hiere con las mismas armas, no está sujeto a las mismas enfermedades, no se sana por los mismos medios, no se entibia y enfría por el mismo invierno y verano como lo hace un Cristiano? ¿Si nos pincha, no sangramos? Si nos hace cosquillas, ¿no reímos?. (El Mercader de Venecia, III.1)’.
                    Sin embargo, Shylock es duramente  descrito de acuerdo con los prejuicios religiosos de la época, lo que él dice es verdad y nos llega al corazón. La humanidad es una. Todos los seres son uno. Cada momentánea comprensión de esta unidad por parte de más y más individuos y una negativa resultante a oponerse a los demás en   una competencia inexorable podría conducir a un quiebre, a un punto crítico global.
                      ¿Qué es una verdadera conversión, un punto  crítico espiritual? ¿Cómo podemos describir algo de lo cual puede que hayamos experimentado solamente la sombra? ¿Pero no tenemos también grandes tradiciones concernientes a aquellos que han atravesado un punto crítico espiritual?
                    Al principio del Bhagavadgita, Arjuna es atormentado por la duda, indeciso si pelear en contra de los tiranos, los usurpadores, quienes son sus parientes y amigos – o, simbólicamente, en contra de su propia familiar naturaleza personal. Después de escuchar las enseñanzas de Krishna, representando su Ser espiritual, y experimentando la abrumadora realidad de Krishna, está dispuesto a seguir su dharma: ‘Destruído está mi engaño…Estoy firme; mis dudas huyeron’ (XVIII,73).
                      La iluminación de Buddha bajo el árbol bodhi fue un poderoso punto crítico:
                      ‘Habité muchas moradas de la vida, buscando siempre al que construyó estas prisiones de los sentidos llenos de aflicción, y mi combate incesante fue penoso. ¡Pero desde ahora, a Ti constructor de este tabernáculo, a Ti te conozco! No construirás ya estos muros que contienen el sufrimiento, no levantarás ya la techumbre de tus artificios no colocarás nuevas vigas sobre la arcilla: ¡Tu casa está destruida, y su principal sostén roto! ¡Es la ilusión quien la construyó! Desde ahora voy a caminar sin cesar para alcanzar la liberación’(Luz de Asia, parte 6).
                     En nuestra  época, tenemos el ejemplo de un punto crítico en la vida de Krishnamurti, cuando, en la embarcación que regresaba a India, después de recibir noticias de la inesperada muerte de su amado hermano Nitya, lloró y sollozó durante tres días, salió entonces de su camarote, transformado y alegre, y declaró: ‘Mi hermano y yo somos uno’.
                     Un verdadero punto crítico espiritual es una expansión de consciencia. En el Budismo Zen se conoce como satori. Pero es reconocido que hay también un falso satori, emocional y transitorio.
                      Los libros teosóficos se refieren a lo que se llaman ‘Iniciaciones’, significando literalmente ‘comienzos’.  Desgraciadamente,  a menudo se usa la palabra en un sentido  trivial en estos días, para significar la aceptación de un presunto discípulo, por un así llamado gurú. Pero una verdadera iniciación significaría una permanente transformación, un genuino punto crítico, que sucede solamente cuando la persona interesada está lista. A menudo  se refieren cinco iniciaciones , correspondiendo en el Budismo a entrar en la corriente (sotapanna), destinado a renacer solamente una vez (sakadagami), a no renacer (anagami), arhat y asekha  o Maestro. Ciertos sucesos en la vida de Jesús se dice que simbolizan estas cinco iniciaciones: nacimiento, bautismo, transfiguración, crucifixión y resurrección, y ascensión. Estas iniciaciones son los grandes puntos críticos que llevan a una persona más allá del reino humano.
                    En años futuros ciertamente veremos muchos desarrollos que conducirán a puntos críticos, esperados e inesperados, graduales y repentinos, en el mundo y en nosotros mismos.

                                                 The Theosophist, Enero de 2004
                                                  Tradujo: Perla
                  

                         

domingo, 9 de marzo de 2014

UN SENDERO ES PARA CAMINAR




   Joy Mills

            (Conferencia Convención Adyar, 26 de Diciembre de 2004)

             Una frase muy popular hoy día nos dice que debemos ‘caminar la conferencia’, lo que simplemente es decir que necesitamos practicar o poner en práctica las ideas de las que hablamos. En otras palabras, podemos muy fácilmente hablar acerca de las grandes ideas de la Teosofía – fraternidad, la vida una, reencarnación, karma, los estados después de la muerte, etc., - pero a menos que estos magníficos conceptos hayan afectado nuestras vidas de alguna manera, de modo que vivamos de un modo diferente, todas nuestras charlas tienen poco significado para aquellos a quienes podamos estar hablando. El poeta y ensayista norteamericano, Ralph Waldo Emerson, lo dijo bellamente: ‘Lo que tú eres lo dices tan fuerte, que no puedo escuchar las palabras que dices’.
               Lo que estoy proponiendo que pensemos no es ni nuevo ni radical. Las escrituras sagradas de todas las religiones, los tratados filosóficos y espirituales de cada cultura, canciones y slogan populares, todos nos  mandan a ‘caminar la plática’, a vivir de acuerdo con nuestros profesados ideales. ¿Por qué, entonces, bien podemos preguntar, nuestras acciones fallan en reflejar esos ideales?  ¿Por qué, por ejemplo, reconocemos tan fácilmente el principio fundamental de la fraternidad, sobre el que se estableció la Sociedad Teosófica, y todavía actuamos, pensamos, sentimos a veces de modos no fraternales? Es mucho más fácil conversar sobre la fraternidad que ser todo el tiempo y bajo todas las circunstancias genuinamente fraternal! Sin embargo, no propongo comprometernos en un diagnóstico analítico de por qué parece haber tan a menudo una brecha – algunas veces una muy grande – entre nuestras profesadas creencias o convicciones y nuestras acciones. Más bien sugiero lo que puede ser la manera de nuestro caminar para cerrar o al menos estrechar esta brecha.
                 Recordemos la pregunta de Arjuna en el Bhagavadgita, ‘¿Cuál es la señal de quién es de mente estable, (de quien es) firme en la contemplación...El de mente estable ¿cómo habla, cómo se sienta, cómo camina?’ (II,54). Cuando Krishna comienza su enseñanza, Arjuna quiere saber cuál es el efecto de la enseñanza en un individuo, ¿es su vida diferente, son sus actividades normales de sentarse, caminar, hablar, de algún modo  de una cualidad diferente porque ha llegado a ser ‘de mente estable, firme en la contemplación?’.. De nuevo, Arjuna  pregunta a Krishna, ‘¿Cuáles son las señales de quien atravesó lastres cualidades? ¿Cómo actúa...?’ (XIV,21). ¿Hay alguna manera por la cual podemos identificar al individuo quien ha dominado las cualidades inherentes de la materia de este mundo y parece vivir en otra dimensión, por así decir, o en lo que podemos llamar el dominio de la verdad, de la sabiduría?
                          La literatura teosófica, como también los textos de escrituras sagradas en virtualmente toda tradición.,  están repletas de referencias a un sendero, un camino, una forma de caminar que, por sus misma naturaleza, es transformadora o regenerativa. Lo que se indica es que si seguimos un sendero o camino particular, nuestras vidas serán inevitablemente diferentes o al menos deberían ser diferentes. Al mismo tiempo, se nos aconseja frecuentemente, que no es tanto seguir un camino particular, sino más bien llegar a ser ese camino, ese sendero, porque tenemos que reconocer que el mismo término, sendero, no es sino un metáfora para un modo de vida, para una manera de pensar, sentir, actuar en el mundo de acuerdo a principios o ideales que reflejan lo que en nosotros es esencialmente nuestra verdadera naturaleza. Podemos llamar esta naturaleza espiritual esencial o divina, o plenamente el aspecto humano de nosotros mismos, por el que significamos una naturaleza que de algún modo sentimos que es nuestro verdadero Yo.
                       Puede que todos estemos familiarizados con la bella declaración de H.P.Blavatsky en La Voz del Silencio: ‘No puedes recorrer el Sendero antes que tú te hayas convertido en el Sendero mismo’ (Fragmento I,v.58). Y luego agrega en una nota, ‘Este Sendero’ se halla mencionado en todos los tratados místicos. Como dice Krishna en el Dhyaneswari: ‘Cuando este Sendero es percibido..., ya parta uno hacia  la magnificencias del Oriente o en dirección de las cámaras del Occidente, sin moverse...está el viajero en este camino. En este Sendero, a cualquier lugar adonde uno quiere ir, aquel lugar se convierte en el propio yo de uno mismo’.¡ Puede sugerirse que ‘convertirse en el Sendero no es otra cosa que ‘caminar la plática’?. El mismo concepto fue expresado por el monje Budista Vietnamita, Thich Nhat Hanh, en una conferencia con los miembros del Congreso de EEUU en Septiembre de 2003, cuando dijo, ‘No hay un sendero hacia la paz. El sendero es la paz’.  Correctamente, si camináramos un sendero de paz, deberíamos ser la paz. Y aún, cuando hablamos de convertirnos en la paz nos acordamos de la declaración de J. Krishnamurti que ‘ la Verdad es una tierra sin sendero’. Quizás, podemos decir, que solo cuando colocamos nuestros pies en el dominio de la verdad aparece un sendero: somos el sendero, creamos el sendero, nuestro mismo caminar descubre el camino que estamos tomando.
                      Al mismo tiempo, podemos tomar  conocimiento de las muchas declaraciones de HPB refiriéndose a la jornada evolucionaria que todos debemos tomar.  Concluyendo su comentario en las Estancias que describen la Cosmogénesis, HPB escribió del  ‘“Camino” agotador  cercado por las espinas, que desciende, primero, y luego –
                               ......serpentea cuesta arriba todo el camino
                                Sí, hasta el mismo fin...” ‘
                       Y habiendo citado estas líneas de Christina Rossetti, HPB agrega: ‘Comenzando la larga jornada inmaculada; descendiendo más y más en la  pecaminosa materia , y habiéndose conectado con cada átomo en el Espacio manifestado – el Peregrino, habiendo luchado y sufrido en cada forma de vida y existencia, está solamente  en el fondo del valle de la materia, y en la mitad de su ciclo, cuando se ha identificado con la Humanidad colectiva...Para progresar hacia arriba y de regreso al hogar, el “Dios” tiene ahora que ascender el fatigoso sendero cuesta arriba del Gólgota de la Vida’ (La Doctrina Secreta, I, p.268). Y hay otros numerosos pasajes de la pluma de Blavatsky que podrían citarse.
                        Sin embargo, es la paradoja de caminar un sendero y ser el sendero que está siempre con nosotros que es mi presente interés. Porque la misma vida es movimiento, un caminar desde aquí a allá, ya sea desde una habitación a otra, desde el horno al lavaplatos, desde la casa a la oficina y de vuelta nuevamente, o desde un estado de no-conocimiento a uno de conocimiento, del sueño de la ignorancia al despertamiento de la sabiduría. Sin embargo, percibimos la existencia de un sendero o aún su no-existencia, la verdad de la materia es que nuestras vidas diarias están llenas de movimiento, un movimiento desde una posición a otra, no solo físicamente, sino emocional y mentalmente también. Esto ciertamente es evidente por si mismo. La cuestión entonces llega a ser si el movimiento es significativo, si me está llevando hacia delante de una manera significativa hacia cualquiera que haya llegado a ser mi meta, mi aspiración, mi intención. O, más simplemente, ¿está mi movimiento en el mundo efectivamente ‘caminando la plática’ la que tan prontamente expreso en palabras pero de algún modo he fallado  muy a menudo de mostrar en mi vida?
                        Citando de nuevo a Thich Nhat Hanh, cuya práctica incluye no solamente respiración atenta, sino caminar atento:

                        ‘Estoy seguro que no ofendería
                         a Buddha o Dios contándole un secreto.
                         Si pudieras dar tranquilos y ansiosos-
                         Pasos libres mientras caminas en la tierra,
                         No habría necesidad de que fueras
                         A la Tierra Pura o al Reino de Dios.
                         Hay una simple razón para esto.
                         Samsara y la Tierra Pura
                         Provienen de la mente.
                         Cuando tú eres tranquilo, alegre y libre,
                         Samsara se transforma en la Tierra Pura.
                         No necesitas ir a ninguna parte.
                         Todo lo que se necesita  que aprendas
                         Es a liberarte.
                          Libérate de tus penas.
                         Libérate de tus preocupaciones.      
                         Este es el secreto de caminar en la
                         Tierra Pura’.

                                              De Guide to Walking Meditation

                          Mientras nos convertimos en el sendero, caminamos paso a paso a través de nuestra existencia diaria. Y la metáfora se vuelve siempre más rica cuando exploramos la dirección de nuestro caminar, siempre atentos a cada paso,  lo que es estar atento a cada pensamiento, cada deseo, cada sentimiento, cada acción. Porque cuando estamos constantemente atentos, descubrimos que no necesitamos ir a algún lugar para encontrar sabiduría o felicidad o la ‘Tierra Pura’ o cualquier otra cosa que podamos llamar este estado interno donde la verdad , bondad y alegría se dice que moran. Sin ir a ninguna parte, aunque caminando; tenemos que tomar un sendero que no tiene sendero; las imágenes nos llaman a considerar cómo estamos viviendo nuestras vidas aquí y ahora.
                      Como hemos dicho, hay  un caudal de literatura descriptiva de un sendero, un camino, una vía a tomar. Uno puede  viajar en el sendero como un peregrino, como un turista, o en un número de otros roles. Pero no consideremos el sendero o la jornada como tal, sino más bien los pasos que puede tomarnos en nuestro caminar por el sendero, cuando nos comprometamos en el verdadero caminar atento, como lo llama Thich Nhat Hanh. Estar atento a cada paso cuando nos movemos en nuestro camino a través de la vida: ¿es posible tal atención? Porque finalmente un sendero es para caminar y aún si no hay sendero o el camino ante nosotros parece no tener sendero, aún así la misma vida exige que caminemos. Cualquier otra cosa que pueda hacer, pensar o sentir, pongo unpie ante el otro con cada movimiento que hago a través del día, y si estoy atento a este hecho o no, puede, algunas veces, hacer toda la diferencia entre caminar  derecho o simplemente caer.

                      Usando esta muy práctica y demasiado obvia descripción de la manera en que tiene lugar el caminar, podemos sugerir que en otro nivel los pasos son metáforas, lo mismo que el concepto de un sendero es en si mismo una metáfora, para el camino en el que se emprende la jornada de la vida. Desde tal punto de vista, ¿cuáles son los pasos que deben darse?.No hay descripción más clara o más bella de los pasos que están metafóricamente ante nosotros que la entregada al mundo por HPB y conocida simplemente como ‘La Escala de Oro’. Originalmente entregada a sus estudiantes en Londres, y desde allí publicada como parte de sus instrucciones a esos estudiantes, ‘La Escala de Oro’, dijo HPB, proviene de una ‘Carta de un Maestro’ (Ver CW, Vol.XII, pp. 503 y 591). El pasaje entero se lee:

                       ‘Contempla la verdad ante ti: vida limpia, mente abierta, corazón puro, intelecto despierto, percepción espiritual sin velos, afecto fraternal para el condiscípulo ,presteza para dar y recibir consejo e instrucción, leal sentimiento del deber hacia el Instructor, obediencia voluntaria a los mandatos de la Verdad, una vez que hayamos puesta nuestra confianza en  ese Instructor  y creamos que  El la posee; valeroso ánimo para soportar las injusticias personales, enérgica declaración de principios, valiente defensa de los que son  injustamente atacados y mirada siempre fija en el ideal del progreso y de la perfección humana que nos revela la Ciencia Secreta (Gupta Vidya) – tal es la Escala de Oro por cuyos peldaños el estudiante puede ascender para llegar al Templo de la Sabiduría Divina’.

                           Consideremos, primero, la conclusión: las palabras finales os dicen la meta del sendero que estamos recorriendo, así en este sentido los pasos dados tienen una dirección. Cada uno de los pasos tiene que conducirnos hacia el ‘Templo de la Sabiduría Divina’. De hecho se nos está diciendo que si deseamos verdaderamente encontrar este’Templo’, llegar a la Sabiduría que llamamos Teosofía, entonces aquí tienen que darse los pasos. Si estamos en alguna otra búsqueda, si nuestra meta es otra que la sabiduría – dinero, fama, posición, etc. – entonces mejor busquemos un sendero diferente. Otras tres ideas son significantes en las palabras finales del pasaje: primero, los pasos  comprenden una escala de oro. El oro siempre ha sido el símbolo del tesoro espiritual y así podemos decir que la escala es de oro porque conduce al tesoro oculto del Espíritu, la misma Sabiduría. Segundo, los pasos  está reservados al estudiante, a quien está empezando y está dispuesto a aprender la dirección en la cual caminar, el individuo que está, como el clásico espiritual, Luz en el Sendero, nos dice, listo ‘para entrar al estado en el cual el aprendizaje se hace posible’.. Entrar a tal estado pide una genuina humildad de espíritu,  buena voluntad para aceptar  dirección, para admitir que uno no sabe y estar abierto para recibir consejos de aquellos quienes están adelante en la jornada. Tercer, y muy significativamente, en las palabras finales se nos dice que tenemos que ascender. Los pasos no solo están a nivel de la tierra; tenemos que  ascender. Como enunciado en La Voz del Silencio, ‘Largo y penoso es el camino que tienes ante ti, discípulo. Un solo pensamiento acerca de lo pasado que dejaste en pos de ti, te arrastrará al fondo, y tendrás que emprender de nuevo la subida’. Si no estamos preparados para subir, para movernos al menos figurativamente cuesta arriba hacia nuestra meta, entonces los pasos no son para nosotros. Escalar hacia arriba, paso a paso, no siempre es fácil, pero un sendero es para caminar y una vez determinados en nuestra meta, no tenemos opción sino que seguir por más difícil que sea el ascenso.

                       Habiendo considerado la conclusión de ’La Escala de Oro’, podemos ahora volver al comienzo, pero aquí necesitamos notar que aún antes que los pasos se enumeren se nos dice que miremos lo que se halla ante nosotros: ‘Contempla la verdad ante ti’ son las palabras con las que se abre todo el pasaje. Debemos  abordar la escala con ojos abiertos, debemos mirar lo que está justo ante nosotros, porque la verdad no está en una visión distante, ni en un  tomo antiguo, ni enterrada en una tierra remota. La verdad, la que es la realidad delas cosas tal como son, está aquí, ante nosotros, si abrimos nuestros ojos. Como HPB lo puso muy simplemente, debemos aprender a ‘mira con los ojos del espíritu las cosas de la materia’, tener, como dice  La Voz del Silencio,’la correcta percepción delas cosas existentes’. Cuán a menudo en este magnífico poema de la jornada que todos debemos tomar, La Divina Comedia, llamada por HPB ‘una verdadera Revelación Oculta en verso’, se le dice a Dante que mire, que contemple, que observe bien. No era solo un llamado para mantener sus ojos abiertos, sino a ver realmente lo que estaba ante él, porque ver verdaderamente es comprender. ‘Contemplar la verdad ante ‘ nosotros es también prestar atención, como nos manda Luz en el Sendero que hagamos en  el mismo comienzo de ese texto. En los Upanishads encontramos el mandato ‘Despierta, levántate!, la que no es sino otra forma de apelarnos como aspirantes en el sendero, que miremos, contemplemos, prestemos atención, nos demos cuenta de lo que se halla inmediatamente ante nosotros cuando recorremos nuestra jornada. La ‘verdad’ que está ante nosotros, si miramos, es la escala que tenemos que subir, los pasos que tenemos que dar aquí y ahora.

                         Hay otro punto que parece implícito en las palabras de apertura de ‘La Escala de Oro’: toda la instrucción está dirigida a ‘ti’, un pronombre, incidentalmente que es el mismo en Inglés para el singular y el plural. Podemos sugerir que ‘tú’ significa cada uno de nosotros en nuestra condición presente, no ‘tú’ o nosotros como seremos, no solo unos pocos selectos que pueden estar  ya en lo que se llama el sendero espiritual, o quienes han sido especialmente escogidos para algún gran beneficio.. La verdad que se halla  ante ‘ti’ es la verdad para toda la humanidad, para cada uno que esté dispuesto a emprender el trabajo con los ojos abiertos, por así decir, dispuestos a ver  lo que debe efectuarse si se entra en el ‘Templo de la Sabiduría Divina’.
                      Ahora se nos habla de los trece pasos, cada uno de los cuales puede parecer formidable de ascender, pero sugerimos que en esencia consisten de tres grupos de cuatro cada uno, con uno que  se concentra en la clase de visión que tenemos que desarrollar para el ascenso.. Los primeros cuatro pasos, ‘vida limpia, mente abierta, corazón puro, intelecto despierto’, describen lo que podemos llamar un norma personal de vida ética. Limpieza, apertura de mente, pureza de corazón y  anhelo de búsqueda intelectual,, son características de muchas personas en el mundo quienes no están necesariamente comprometidas en caminar un sendero espiritual. Están interesados en el desarrollo y control de nuestra naturaleza mental, emocional y física, y son en si mismos los aspectos necesarios de una buena vida, por la cual significamos una vida que esté fundada en los más elevados principios morales y éticos.

                       Puede sugerirse que los pasos iniciales, cuatro en número, pueden incluirse bajo el tema general de lo que Sócrates se refiere como la vida examinada. Como sabemos, de acuerdo a Platón, fue Sócrates quien propuso que la vida no examinada no es digna de vivirse. Así es que habiendo sido llamados a ‘contemplar la verdad’ ante nosotros, debemos ahora mirar la manera en que vivimos.. Estamos verdaderamente llevando una ‘vida limpia’, la que no solo significa limpieza física, sino una vida desprovista de todo lo no-esencial, limpia de todas las impurezas, ordenada, de modo que toda la personalidad sea útil, eficiente y efectivo instrumento para el ser interno.. Una mente abierta es también una mente limpia, podemos decir, una mente  que no esté manchada por el prejuicio o  las predilecciones, nunca adherida en el cieno de los motivos personales o egoístas. Luego una pureza de corazón, la que es u7na limpieza de nuestros sentimientos, nuestras emociones. La naturaleza de los deseos se examina para asegurar su libertad de todas las impurezas de la codicia, la ira, etc. Un intelecto despierto es más que solo una mente abierta, receptiva; involucra un cierto ardor en la búsqueda del conocimiento, sino un ardor, un entusiasmo, esto es ‘limpieza’, que nuevamente tiene que ser sin un propósito egoísta.

                         Al mismo tiempo podemos ver que estos pasos iniciales incluyen una vida ética y examinada, podemos reconocer que son realmente los prerrequisitos para el quinto paso,’una percepción espiritual sin velos’. Cuando uno limpia la vida de uno, por así decir, parece haber un gradual adelgazamiento de los velos que nublan nuestra visión interna; nos volvemos más sensibles al mundo que nos rodea, comenzamos a ver más profundamente, y comienza a tomar lugar una reorientación interna. Estamos más abiertos al campo de la intuición espiritual, del discernimiento espiritual, de la conciencia de lo finalmente Real. Ahora, la vida de uno está gobernada más por los valores internos que por las circunstancias externas. Nos volvemos más responsivos  al llamado del Yo Inmortal y así del Yo Unico que  mora en todos los seres. Como dije anteriormente, verdaderamente ahora miramos ‘las cosas de la materia con los ojos del espíritu’ Con una percepción espiritual despierta, nuestra mera bondad o bondad pasiva que resulta de haber examinado nuestra vida, ahora se traduce en servicio activo para el benéfico de otros. Cuando vemos claramente, ya no es suficiente solo llevar una ida limpia, tener una mente abierta o pureza de corazón, reconocemos que tenemos una responsabilidad hacia todas las formas de vida que nos rodean y nuestras vidas  asumen un propósito más profundo, una dirección más definida. Hay un cambio de énfasis, por decirlo así, en nuestra vida, en nuestro caminar, aún un despertamiento a una comprensión de las leyes espirituales que  sustentan nuestra existencia encarnada en el mundo.
                             Con este despertamiento interno, este quitar el velo  a nuestra percepción espiritual o buddhica, encontramos que surge una nueva comprensión o relación,, y los próximos cuatro pasos concentran nuestra atención en lo que podemos llamar correcta relación. Primero una fraternidad para todos, porque todos son nuestros compañeros estudiantes, nuestros condiscípulos. Recordemos las palabras del Fragmento III de  La Voz del Silencio: ‘Así estarás en perfecta armonía con todo cuanto vive; amarás a los hombres, como si fuesen todos ellos tus compañeros y hermanos, discípulos de un mismo Maestro, hijos de una misma tierna madre’ (v.220). Cuando existe la comprensión de una fraternidad con toda la humanidad, está presente una presteza para dar y recibir consejo e instrucción , porque comprendemos que podemos aprender de todos como también ayudar a todos quienes caminen en la misma dirección que nosotros. ¿Y quién es el  ‘Maestro’ de que se habla en La Voz del Silencio,  la ‘misma tierna madre’ a quien debemos un leal sentimiento del deber? La descripción puede parecer adecuada para la misma Naturaleza, y seguramente todos somos hijos del  universo o Naturaleza en su aspecto universal, y por lo tanto, debemos obedecer sus leyes, que son  los ‘mandatos de la verdad’.. El ‘maestro’ puede también considerarse nuestro propio  Yo superior o aún este principio universal, Atman, o como La Voz del Silencio propone ‘Alaya, el Alma Universal’, que es, de nuevo, el mismo padre universal de toda la humanidad. Y debe haber confianza en ese ‘Maestro’, y por lo tanto, una correcta relación con la verdad tal como se nos revela a través de nuestra percepción espiritual despierta. Sí, como nos dice  La Voz del Silencio,  ‘De maestros hay muchos’, pero cuando comprendemos esto, paradójicamente, ‘todos son nuestros maestros’ como  declara Luz en el Sendero,  al igual que todos son nuestros ‘condiscípulos’, sin embargo no hay sino un Maestro Supremo, entonces hay verdaderamente una obediencia voluntaria a la misma verdad, a la ley universal que sostiene el universo y todo lo que contiene en amoroso abrazo.

                                Así comenzamos a percibir un movimiento natural en nuestros pasos ascendentes. Podemos recapitular nuestro progreso  hasta ahora, resumiendo los pasos dados por otras sugerentes palabras. Los primeros cuatro pasos representan la adquisición de capacidades personales, un refinamiento de nuestra vida mental, emocional y física, que conduce a una remoción delas obstrucciones, los velos, que han nublado nuestra visión interna y esto es seguido por una manera de volverse hacia fuera para reconocer la naturaleza de nuestra relación con todos los que recorren el sendero con nosotros. Primero una fraternidad que incluye a todos, porquela percepción espiritual sin velos debe traer una comprensión de nuestra unidad espiritual con toda la humanidad, que no caminamos solos, nunca podemos caminar solos. Y caminando, puede haber momentos en que podamos dar útil consejo a otro,, aunque nunca urgiéndolo a aceptar este consejo, sino ofreciéndolo libremente, amable, afectuosa, compasivamente. Entonces aprender  a aceptar un consejo, no siempre es fácil, pero escuchar voluntariamente lo que otros pueden tener que decirnos y aceptar lo que nos parece ser verdadero. Dar y recibir realmente están entre las mutuas alegrías de la verdadera relación, o la relación fraternal. Más allá de lo que podemos llamar una relación horizontal, indicada por la palabra ‘fraternidad’, hay una relación vertical, por así decir, que incluye nuestra aceptación de un maestro, ya sea afuera o dentro de nosotros, en quien ponemos nuestra confianza y por lo tanto obedecemos voluntariamente. Aún en una relación común maestro-alumno,  aprender es un acto de confianza y fe mientras reconocemos, con nuestra percepción espiritual despierta, la validez de las lecciones puestas ante nosotros.

                   Ahora nos movemos hacia los cuatro pasos finales como los entregados por HPB en ‘La Escala de Oro’, pasos que podemos considerar como expresiones constituyentes del Yo superior o interno, expresiones en la acción y servicio. Porque estos pasos son cualidades que tienen una profundidad de significado para  el escalador  serio en el camino hacia el ‘Templo de la Sabiduría Divina’. Ellos son  resistencia,  valentía, valor o fuerza en oposición a la injusticia, y una constancia  unidireccional, de visión única en percibir la meta hacia la cual toda la humanidad se está moviendo, sea o no consciente de ello. Resistencia: es la capacidad para continuar en el ascenso no importa la oposición que se encuentre a nuestra subida. Si sentimos que hemos sido tratados injustamente, que en alguna forma hemos sido  despreciados y nos sentimos heridos por lo que se ha dicho acerca de nosotros, deberíamos reconocer que nada puede llegarnos que no sea parte de nuestro propio karma. Y no hay espacio para la auto-defensa , la defensa del yo personal. A menudo el silencio es la mejor defensa, porque si sentimos que hemos sido injustamente tratados, entonces debemos mirar hacia adentro y tratar de ver lo que en nosotros  ha pedido el ataque personal.. Las pruebas llegan en los pequeños incidentes como también en los grandes y necesitamos frenar lo que parece un deseo innato de defendernos o excusarnos. Nada debe  apartarnos de nuestro caminar en el sendero que hemos escogido. Se nos ha dicho  al principio que sería una jornada cuesta arriba y todos quienes han caminado antes que nosotros nos han dicho que el caminante necesita valor .

                           Muy a menudo cuando nos movemos en nuestros alrededores de cada día, nos cuestionamos acerca  de nuestro conocimiento y aún de nuestra comprensión delos grandes principios a los cuales hemos  entregado nuestra lealtad Otros pueden aún  menospreciar nuestras creencias, ridiculizar las ideas que queremos. ¿Somos lo suficientemente valientes para sostener nuestras convicciones, sin buscar imponerlas a los demás? ¿Podemos ser amables y discretos al declarar firmemente lo que verdaderamente creemos, sin ser agresivos o defensivos? No siempre es fácil declarar los principios por los que vivimos, sino que se pide una valentía de espíritu, junto con un reconocimiento de la oportunidad de nuestra respuesta.. Puede que haya un momento para hablar y un momento para callar, así bien puede requerirse discernimiento, discernimiento del momento oportuno para hablar . Nuestos principios a menudo son  examinados, algunas veces en maneras muy sutiles, pero si  somos serios no podemos ser lo que pueden llamarse ‘Teósofos de salón’,  renuentes a defender esos principios y conceptos que significan tanto para nosotros. No siempre necesitamos etiquetarlos, es decir, por ejemplo,, ‘yo soy un teósofo, así creo en la reencarnación o karma o en la unidad de la vida, etc.’. Uno puede hablar de los principios de uno con una gentileza que no ofenda al otro. Finalmente nuestras vidas deben ser la expresión, la ‘voz’, de nuestras convicciones internas, porque es por ‘sus frutos que  ellos serán conocidos’, como nos dicen las escrituras.              
         
                         Y si vemos a otros siendo atacados injustamente, ¿cómo respondemos?¿Cómo defendemos a la Sociedad, por ejemplo, o a HPB quien todavía es muy a menudo atacada por la crítica? Cuando vemos a otra persona que está sujeta  a la crítica injusta, ¿cuál es nuestra respuesta? ¡Nos enojamos, nos volvemos violentos? ¿O simplemente permanecemos silenciosos? Cada individuo debe decidir su propia respuesta, por supuesto,  mucho depende delas circunstancias de cual pueda ser esa respuesta.. Sobre todo ¿podemos permanecer fraternales aún cuando defendemos al otro? Entonces consideremos nuestra respuesta cuando  ‘esos injustamente atacados’ son los animales. Puede que necesitemos defender a aquellos que consideramos  indefensos, pero la forma de nuestra defensa debería estar de acuerdo con nuestros principios. Hay mucho que  pensar acerca de dar este paso.

                           A través de todo nuestro ascenso de la escala de oro, ha habido un sentido de dirección, una cierta visión que nos ha guiado, una visión agudizada en verdadera percepción espiritual. A cada paso que se da, un propósito se vuelve más evidente, hemos visto más claramente hacia adónde nos dirigimos. Sabemos lo que tenemos que hacer, primero  en el refinamiento de nuestra propia naturaleza personal, luego en el desarrollo de habilidades en la relación, y finalmente en la  adquisición  o fortalecimiento de ciertas cualidades en el servicio de  otros. Aunque al principio puede que no hayamos definido claramente nuestra propia meta, tenemos que volvernos aumentadamente conscientes de que nuestro movimiento no ha sido a la ventura. Y ahora, cuando nos acercamos al ‘Templo de la Sabiduría Divina’, emerge una visión siempre más clara, una visión mayor que abarca toda la humanidad. Mientras cada uno de nosotros, individualmente, debe dar cada paso,, cada cual quien se halle en el sendero espiritual, llegamos a reconocer que nuestra constancia de propósito, nuestra dirección interna, no ha estado en la satisfacción de algún objetivo personal, sino que ha sido para el beneficio de todos los seres humanos. La ‘mirada siempre fija’ referida en el paso final en la secuencia que nos da HPB, tiene que estar en el ideal del posible logro para toda la humanidad, la comprensión por parte de toda las personas, del principio de la fraternidad universal. Todos debemos finalmente recorrer este sendero, aunque, paradójicamente, no es el mismo sendero para todos.  Nuestro enfoque está ahora en el futuro, la posibilidad de la perfectibilidad humana para cada unidad individual en nuestra oleada de vida humana. Sin embargo,  la humanidad ahora parece lejos de tal estado, aún cuando lejos parezcamos estar de esta condición que podemos  llamar  calidad de maestro, calidad de mahatma, Budhado, o por algún otro nombre, sabemos con una certeza  pasados todos los cuestionamientos, que con toda la humanidad estamos en esta larga jornada tan bellamente descrita en textos tales como  La Doctrina Secreta, como también en las escrituras sagradas del mundo.

                            Hay mucho más en ‘La Escala de Oro’ de lo que he sugerido aquí, pero su secuencia e intención  indican una manera de caminar para cada uno de nosotros. No es un sendero arbitrario sino un proceso natural de moverse hacia delante, pao a paso, hacia lo que sería, ser Teósofos más que de nombre. Todo el mundo, toda la experiencia de vida constituye la ‘Escala de Oro’ y siempre es un paso a la vez, porque es la forma de caminar. No es suficiente, por supuesto, que hablemos acerca de los pasos, que describamos la escala; debemos, realmente, ‘caminar la plática’, vivir el camino, convertirnos en le sendero.  Y pienso que es ni siquiera que buscamos seguir las huellas de los Grandes, aquellos a quienes llamamos Maestros de Sabiduría,  porque lo que nos muestras sus vidas es que es posible alcanzar lo que ellos han alcanzado. Afortunadamente nos han dejado  señales,  marcadores que pueden ayudarnos, per es para que cada uno de nosotros recorramos nuestro propio  camino, limpiemos nuestro propio sendero. Y podemos saber que como Krishna aseguró a Arjuna, ‘De cualquier modo que los hombres se Me acerquen, les doy mi bienvenida, pues esmío el sendero que por doquier toman los hombres’ (Bhagavadgita, IV,11).
                        Una antigua historia que he contados antes, pero que puede ser apropiada aquí, nos habla de un viajero en un país montañoso cuyo guía parecía conocer con completa seguridad el camino que tomar para alcanzar su meta. Para el viajero, el camino adelante siempre parecía ser  confuso con  vegetación exuberante que tenía que removerse y ningún sendero que atravesara el valle o subiera las montañas parecía  patente. Finalmente una noche preguntó a su guía como era que parecía avanzar tan confiadamente aunque no era visible ningún sendero. El guía dijo muy simplemente, ‘Quizás es porque tengo la mirada  en lo inmediato y en lo lejano. Con una veo el paso inmediatamente ante mi; con la otra guío mi rumbo por las estrellas’. Así, cuando encontramos el sendero que tenemos que recorrer, puede que tengamos la mira inmediata y la lejana. Con una, veremos el paso próximo ante nosotros, el paso que dar justo ahora en este momento. Y con la otra, la visión lejana, podemos guiar nuestros pasos por las estrellas,  ajustando la metáfora a los Grandes de nuestra humanidad cuyas vidas tan verdaderamente han ejemplificado el ‘caminar la plática’.
                         Cerremos con las palabras del gran Neo-Platónico, Proclus, palabras que han sido traducidas como un ‘Himno Común’:

                          ‘Y los senderos divinos se descubren cuando subo.
                            Dáme para ver esos  rayos de gloriosa luz,
                            Que ayudan al alma desde la noche de la Generación...
                             Mientras atado al hogar muevo
                             Impacientes las velas,
                             Impulso mi embarcación por la principal tormenta de la vida,
                            Hasta el hermoso  puerto de la Piedad llego;
                            Porque allí mi alma con poderosas herramientas
                          Pisoteadas
                          Encontrará su largo – largo Paraíso de descanso’.



                                             The Theosophist, Enero de 2005
                                              Tradujo: Perla